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Visita a la Boekentoren

La Boekentoren

La Universidad de Gante (UGent) cuenta con la Boekentoren (Torre de Libros) la cual es su biblioteca central. En 1933 el arquitecto Henry van de Velde fue encargado de su construcción y fue inaugurada en 1942.

Localizada en la parte más alta de la ciudad, la Boekentoren es la cuarta torre de la ciudad. Las 3 más antiguas, de la Edad Media, son la Iglesia de San Nicolás, el Campanario y la Catedral de San Bavón. La Torre de los Libros en también conocida como “Torre del Conocimiento”. Al ser más alta que las otras y dominar la vista de la ciudad, se dice que el arquitecto festejaba el triunfo de la ciencia sobre la iglesia y el estado.

Durante la Segunda Guerra Mundial los alemanes tomaron la torre por su ubicación estratégica y colocaron un cañón encima. El edificio de concreto, un material novedoso cuando fue construida, tuvo daños por la guerra pues se bombardeó al cañón para anularlo, aunque fue respetado el edificio. En 1991 se declaró monumento protegido, sin embargo, durante mucho tiempo se le vio como un elefante blanco y poco funcional. Es hasta principios del siglo XXI que se hace un plan de restauración y para darle su máximo esplendor.

La biblioteca contiene una importante colección, no solo textos de las diferentes facultades sino también manuscritos medievales, libros antiguos y los “Vliegende Bladen” (papeles volantes)

La arquitectura no es muy funcional ya que la torre es un edificio alto y angosto. Los libros deben distribuirse en los pisos repartiendo el peso entre los cuatro lados y moverse entre niveles para consultarlos puede ser complicado. El mirador en la cima del edificio incluye un amplio salón pensado para extender grandes mapas y documentos por el piso. El problema es que cuenta con ventanales que permiten la entrada de luz de sol que degradaría los papeles.

En la planta baja se encuentra una antigua máquina con la que se movía el material entre pisos. En el catálogo se sabía en qué piso estaba un libro en particular. Dicho libro se solicitaba a ese piso mediante un cilindro que viajaba por tuberías de aire. El libro era colocado en una especie de ascensor y al llegar al piso que lo había solicitado era arrojado por una resbaladilla. Un mecanismo poco apto para un incunable.

Aparato para mover libros entre pisos

Hoy en día ese aparato no se utiliza. La biblioteca cuentan con 65 km de repisas, aproximadamente el 5% del material está abierto al público. Buena parte del archivo bibliográfico se ha digitalizado mediante convenios con Google Books y puede ser accesible en cualquier parte del mundo, incluyendo libros antiguos, salvo archivos exclusivos de la UGent.

Ferdinand Vander Haeghen fue bibliotecario en jefe de la Universidad de 1868 a 1911. Se dio cuenta de que “lo que puede no tener valor hoy, puede interesarle a alguien en siete años, después de otros siete años se vuelve raro. Veinte años después se vuelve útil. Y en menos de un siglo, es valioso”(1). Con esa idea publicó en periódicos anuncios que pedían “no destruir jamás un documento” e invitaba a la gente a recorrer sus desvanes y enviarle cualquier cosa que pudiera ser de interés. El resultado se conoce como los “Vliegende Bladen” (papeles volantes) todo aquel papel que el viento se lleva en la calle. La colección incluye posters, anuncios, programas de mano, notas, boletos y folletos de circos, ferias, cines, teatros, etcétera. A este tipo de documentos en inglés se les conoce como “ephemera” efímero. Algo que no fue creado para durar. La misión de un anuncio era que la gente supiera del espectáculo, después era desechado. Un poster era pegado en la pared para después ser roto o cubierto con otro nuevo. Un boleto se usa para entrar, se rompe y se tira a la basura. Vander Haeghen logró rescatar de esta forma muchos documentos, que, parafraseándolo, “más de un siglo después son invaluables”.

Durante la 9th European Magic History Conference, del 24 al 27 de agosto de 2023, la bibliotecaria encargada de los Vliegende Bladen, Yana Vandendriessche, nos recibió con una selección de documentos que incluían los libros Amusemens Physiques et Diférentes Expériences Divertissantes, de 1785; Het Nieuw Natuerlyk Toover-Boek; un par de ediciones de Ondecking van Tovery (The Dsicoverie of Witchcraft en holandés) de 1609 y 1637, cabe señalar que son versiones abreviadas del original en inglés. Nieuwe Natuur en Wiskonstige Vermaaklykheden de 1771, se trata de la versión holandesa de Nouvelles Récréations Physiques et Mathématiques de Guyot. Posters de Pietro Galici, León Hermann y Grandsart-Curtois entre otros.

En el pasillo de entrada estaba exhibido un póster en francés de la película Around The World in 80 Days de Michael Todd, con Cantinflas. No esperaba encontrar eso por allá.

Para finalizar quiero agregar que Kamome Shirahama escribe el manga Atelier of Witch Hat donde en un mundo de magia existe “La Torre de los Libros” rodeada por un lago. “Con el propósito de preservar el conocimiento, todos los libros sobre magia son copiados en ese lugar en el mismo instante que son escritos”(2). La torre está custodiada por cuatro serpientes marinas y “para entrar a la torre, primero hay que estudiar” solo los magos que pasen las pruebas tienen acceso.

A diferencia de la torre ficticia, la Boekentoren real está abierta a todos, no solo preservando el conocimiento, sino ofreciéndolo a quien se acerca a ella, ya sea físicamente o en línea.

(1) Citado en: Evelien Jonckhere. Van Minardschouwburg tot Vliegende Bladen: een initiatie in fin-de-siècle illisiegeschiedenis – From the Minard Theatre to Flying Papers: initiation into fin-de-siècle illusion history. Magical Minard Evenings of Wonder. Varios autores. Mystery Lab, 2023. Edición bilingüe en holandés e inglés.

(2) Kamone Shirahama. Atelier of With Hat. Volumen 1, capítulo 2. Edición en español: Editorial Panini México, 2020.

Vista de las 3 torres. San Nicolás, el Campanario y San Bavón
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The Art of Deception

Portada de The Art of Deception. Se muestra con fines ilustrativos.

Chuck Romano comenzó en 1994 en la revista especializada de magia The Linking Ring, una columna sobre el arte en la magia (ilustraciones y diseño gráfico en publicaciones mágicas) Su investigación culminó en 1997 con el libro The Art of Deception, The Affinity Between Conjuring & Art (El arte del engaño, la afinidad entre magia y arte) La primer edición fue limitada a 500 ejemplares firmados y numerados del 1 al 500. Una segunda edición de 2008 fue firmada y numerada del 501 al 1000.

Sabiendo un poco el tema del libro, esperaba que se cubrieran pinturas antiguas como la famosa El Escamoteador del Bosco, así como grabados de siglos anteriores, que se usaban frecuentemente como parodia de acontecimientos políticos. Mi sorpresa fue encontrar también capítulos dedicados a los ilustradores de libros y revistas de magia, de hecho, la mayor parte del libro se dedica a este sector. El mismo autor indica que comenzó a escribir con la intención de que se reconozca a estos artistas que frecuentemente son ignorados y sin los cuales, entender un texto mágico sería complicado.

Comenzando con los grabados antiguos que esperaba, Romano nos muestra parte de los primeros dibujos alusivos al tema. La mayoría contiene barajas, cubiletes y bolas. Se ilustran algunos ejemplos del Bateleur (El Mago) del tarot, que ya cuentan con estos elementos sobre su mesa de trabajo. Hace una referencia a la tumba de Beni Hasan en Egipto donde se decía está la más antigua representación de los cubiletes y bolas, sin embargo, la interpretación más factible es que se trate de panes.

El autor proporciona explicaciones sobre el proceso de impresión con bloques de madera, placas de cobre y litografía, se va viendo cómo poco a poco fueron evolucionando los procesos para hacer más duraderos y detallados los moldes, lo que permitió hacer impresiones masivamente. El proceso en si era un trabajo de amor y arte, extremadamente difícil y detallado. Si alguna vez han visto este tipo de moldes es increíble cómo se realizaban con tanta precisión, frecuentemente cobrando su cuota sobre la vista de los artistas.

Posteriormente el autor habla de las personas que “mantienen la flama” magos y coleccionistas que han resguardado los tesoros invaluables de antaño, conservando posters, grabados y litografías de los maestros del pasado. Al tener esta investigación alrededor de 30 años, muchas cosas han cambiado, varias colecciones han cambiado de manos, algunos museos ya no existen y buena parte de los coleccionistas mencionados han fallecido.

Al pasar en materia de la ilustración de textos, el libro se divide en capítulos según el área. Por ejemplo, se comienza con publicaciones del siglo XIX y principios del XX. Posteriormente pasa a los ilustradores actuales (de hace 30 años) Luego cubre a los artistas de catálogos, encargados de hacer soñar a los clientes potenciales y convencerlos de comprar algún artilugio mágico.

En la ilustración técnica, abarca a los dibujantes que hacen lo propio en libros y revistas especializadas con el objetivo de ayudar a la comprensión de las instrucciones de cómo realizar un truco.

Dentro de las publicaciones mágicas se puede encontrar otro tipo de ilustración: las caricaturas. Viñetas cómicas para hacer reír al lector tocando temas inherentes al gremio. Otro capítulo es sobre la conexión con los cómics. Tiras cómicas de magia dirigidas al público en general, no exclusivas de publicaciones especializadas, Ahí encontramos a Mandrake, un ejemplar de Batman que une fuerzas con Houdini, o datos sobre Steranko, ilustrador de cómics que también realizaba magia.

Otro capítulo cubre arte diferente a la ilustración: escultura a pequeña y gran escala con temas de magia.

Me parece un libro bastante interesante, profusamente documentado e ilustrado. Frecuentemente en cada capítulo dedica secciones a un ilustrador en particular, dando breves biografías o sinopsis del trabajo de cada uno. En ocasiones siento que no hay una completa unidad, hay artistas que son mencionados de pasada sin su correspondiente sección o que se repiten en varios capítulos al abarcar diferentes áreas (por ejemplo si el artista ilustraba catálogos y revistas)

La cronología del libro va mostrando cómo ha ido evolucionando el proceso de ilustración. Puede ser con fines de publicidad, técnico o artístico. El paso de bloques de madera, placas de cobre y litografía a ilustraciones en papel, ya sea con tinta, lápiz o estilógrafos. Se va notando que los ilustradores de principios de siglo XX trabajaban a mano alzada, mientras fue avanzando el siglo, los artistas que va mencionando, comienzan a usar fotografías como modelo y/o mesas de luz para calcar bosquejos. La tecnología va modificando la forma de trabajar. Son pocas las referencias a fotos hasta las últimas décadas del siglo XX. Recordemos que la fotografía era cara y se necesitaba el proceso de revelado para conocer el resultado.

30 años después, varios ilustradores mencionados han fallecido, otros de ellos ya no dibujan y han pasado a otras áreas. Varias revistas mencionadas también han desaparecido. Actualmente la ilustración ha sido sustituida por fotografía. Cada vez es más la publicidad y la descripción de técnicas mágicas mediante la foto. Con el avance de lo digital, imagino es relativamente más fácil y barata que el dibujo. Un amigo que trabajó dibujando para algunos libros me decía que es muy laborioso y mal pagado, por eso lo dejó. A mi gusto, el dibujo, le da un sabor especial a las publicaciones. Al revisar revistas de hace 10 años, que aún incluían ilustraciones a blanco y negro, siento que algo se ha perdido al compararlas con las publicaciones actuales con fotografías a todo color.

The Art of Deception, sin lugar a duda, rinde homenaje a estos artistas tan importantes, frecuentemente olvidados y hace que nos fijemos y valoremos más su trabajo.

The Art of Deception
Autor: Chuck Romano
Primer edición, 1997
Publicado por Charles J. Romano
395 páginas.

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Fair Tricks

Jim y Sage Hagy escribieron en 2019 el libro Fair Tricks, The Magicians at the Columbian Exposition, Chicago 1893 (Trucos de Feria, Los Magos en la Exposición Colombina, Chicago 1893) En 2021 se emitió la tercera edición que es la que se reseña.

La Feria Mundial de Chicago o Exposición Colombina, se llevó a cabo en dicha ciudad en 1893 para festejar los 400 años de la llegada de Colón a América. La inauguración se retrasó un año por lo que no se realizó en el aniversario en cuestión.

Basándose en un rumor de que Harry Houdini, siendo joven, había participado en la feria, Jim y Sage Hagy comenzaron la investigación, que concluyó en el libro de 121 páginas con ilustraciones a color, una amplia bibliografía y una larga lista de magos en la feria.

En un amplia área de Chicago se levantaron edificios temporales, amplios pabellones y zonas que eran réplicas de tierras lejanas como Egipto, Persia, Túnez, Arabia, China, Algeria, Turquía y un largo etcétera. Es increíble la descripción de las áreas tan grandes dedicadas a representar cada país, con edificios erigidos solo con ese fin (desmantelados al finalizar la feria) y representantes de esos países viviendo dentro de la feria “para que se les viera en su estado natural”

Dentro de cada “villa” había venta de artículos, comida y presentaciones de espectáculos, tanto callejeros como en espacios cerrados. Se dice que frecuentemente uno gastaba mucho más en los espectáculos adicionales que en la entrada en sí a la feria. En algunos casos era el boleto de la feria, más el acceso a cada villa en particular, adicional a eso, los espectáculos que uno quisiera ver. Para recorrer todo se necesitaban muchos días y una amplia cartera.

Howard Thurston, Frank Hewes, Princess Nanna y Harry Houdini son algunos magos que estuvieron relacionados de una u otra forma con la feria. También, fuera de ella, pero aprovechando la ocasión, en Chicago se dieron cita muchos magos y falsos espiritistas, entre ellos Emil Jarrow, Zanzic, William Robinson (Chung Ling Soo), T. Nelson Downs, Alexander y Adelaide Hermann, Harry Blackstone y muchos más.

Tras el cierre de la feria se desmantelaron las estructuras y se desbandaron las compañías artísticas, en varios casos dejando varados a los extranjeros. Los juglares de la India y magos chinos recorren Estados Unidos, comienza una fiebre por la magia con estilo oriental (los llamados juglares de la India se habían presentado desde inicios de siglo XIX en Reino Unido) La magia americana toma muchos elementos de ellos. Harry Houdini asegura haber aprendido de chinos en la feria el truco de tragar agujas y sacarlas de nuevo de la boca enhebradas en un hilo. Magos de occidente imitan mucho a los de oriente, siendo uno de los ejemplos más famosos William Robinson que se hacía pasar por el chino Chung Ling Soo.

Se da una mezcla, digamos un “mestizaje” de magia. En occidente se conocen formas tradicionales de magia de oriente y se les comienza a adoptar. Al abrirse fronteras también en oriente comienzan a adoptar estilos de occidente. El libro concluye planteando que en la feria de 1893 la magia oriental “apareció” en occidente y al mismo tiempo comenzó a “desaparecer” en sus lugares de origen.

Entra también a flote el tema de la época de probar que la magia occidental era superior a la oriental y la apropiación de la misma. Para más detalles se puede leer The rise of the Indian rope trick.

En este tema se hace el planteamiento de si Robert-Houdin se refería a esto al escribir en 1878 que “un mago no es un malabarista” (juggler o jongleur se puede traducir como juglar o malabarista) Frecuentemente se traduce o entiende en el contexto de malabares ¿pero acaso se deslindaba de los juglares de la India y otras tierras?

Fair Tricks es un libro realizado con una meticulosa investigación. Publicado bajo el sello de Reginald Scot Books (interesante nombre ya que remite al autor de Discoverie of Witchcraft, primer libro en inglés que explica trucos de magia en 1584) en su tercera edición está limitado a 250 ejemplares y se puede conseguir directamente con los autores.

Fair Tricks, The Magicians at the Columbian Exposition, Chicago 1893
Jim y Sage Hagy
2019. Tercera edición 2021.
Reginald Scot Books. 121 páginas.

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Balancing Acts

Portada de Balancing Acts. Se muestra con fines ilustrativos.

Daniel Lamarre ha trabajado con Cirque du Soleil por más de 20 años. Fue director ejecutivo, actualmente vicepresidente. Su formación laboral incluye televisión y relaciones públicas. En enero de 2022 publicó su libro Balancing Acts, donde en la introducción lanza la pregunta ¿por qué debería leer el libro de creatividad y liderazgo de un CEO cuya compañía se declaró en bancarrota? Una forma muy honesta de comenzar.

A lo largo del libro Lamarre narra cómo pasó de un empleo estable en el que era accionista a “huir con el circo” tomando un trabajo que no parecía la mejor idea. Con el paso del tiempo fue acoplándose al nuevo ambiente, viendo que su modelo rígido “de oficinista” no serviría en un ambiente creativo. Todo el libro apuesta mucho por la creatividad e invita al lector a que en su negocio busque las mismas bases, aunque el giro no parezca “creativo” a primera vista.

Narra la utilidad de buenas relaciones públicas, manejo de crisis, tener una ética de trabajo y no desviarse de ella. Cuenta el proceso tras la creación de algunos espectáculos icónicos como LOVE, O y Ka. Analiza lo que los ha hecho funcionar tan bien. No deja de lado los descalabros. Enumera las grandes fallas del Cirque: Zaia, Banana Shpeel, Viva Elvis, R.U.N. y el estira y afloja con BeLIEve y sus múltiples encarnaciones. En cada uno de ellos explica qué no funcionó y por qué era predecible el resultado al desviarse de sus lineamientos y/o no escuchar las necesidades del cliente, incluso desconocer su propia marca.

Indica que normalmente en las empresas no se maneja el “qué queremos” sino el “qué no queremos” no el “qué puedes hacer” sino el “qué no puedes hacer” lo cual deja una visión borrosa del objetivo.

Señala también que es mejor al elegir socios comerciales (o eventualmente compradores de la empresa) hacer tratos con quien comparta valores contigo y tu empresa. En los momentos en que el Cirque se ha puesto en venta no se ha tratado de ganar dinero con la transacción y vender al que ofrezca más, sino al que mantenga los principios y libertad artística requerida por su personal.

Inevitablemente se llega al COVID y cómo la pandemia de un día para otro cerró el telón. De repente no tuvieron ni un centavo de ingreso pero si múltiples gastos. Se tuvo que llenar la banca rota. Un grupo de acreedores es el nuevo propietario. Lo interesante es que en ese momento varias compañías estaban dispuestas a comprar el Cirque, aunque tuviera deudas, aunque no hubiera funciones por tiempo indefinido. Hubo tanto quien esperaba comprar a precio de remate como quien estaba dispuesto a pagar precio completo por ellos. Gracias al trabajo de años Cirque se creó una marca, una imagen, que aun detenida y en quiebra valía muchísimo y le ha permitido ir resurgiendo poco a poco. Es a lo que Lamarre apuesta en Balancing Acts. Ser creativo, hacer de tu negocio algo tan especial que hasta en el peor escenario no pierda valor.

Algunas de las frases que me gustaron:

– Uno de los retos más difíciles de una vida creativa: ¿cómo llenar el hueco entre una idea brillante y su ejecución práctica?

– Ser creativo es hacerte vulnerable.

– Fui contratado por mi experiencia, pero mi experiencia seguía interponiéndose.

– Muchos gerentes no consideran la creatividad una prioridad porque creen que su trabajo es decirle a la gente qué no pueden hacer.

– Ven a mi con tus más locas ideas.

– Conoce tu marca, tus clientes ciertamente lo hacen.

– La misión artística del Cirque “Invoca la imaginación, provoca los sentidos y evoca las emociones de la gente alrededor del mundo”

El 16 de junio Cirque du Soleil cumplió 38 años. Que mejor forma de celebrarlo que leyendo Balancing Acts.

Balancing Acts
Daniel Lamarre con Paul Keegan
Harper Collins, 2022
244 páginas

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A Magician Among the Spirits

Portada de «A Magician Among the Spirits» Se muestra con fines ilustrativos.

Harry Houdini, conocido mago y escapista, también es recordado por su lucha contra el espiritismo y su trabajo para desenmascarar falsos médiums. En 1924, dos años antes de su muerte, publicó A magician among the spirits (Un mago entre los espíritus) donde da cuenta de sus años de investigación sobre el espiritismo.

La edición revisada es una reimpresión de Time Life Books, parte de la Collector’s Library of the Unknown (Biblioteca de lo Desconocido del Coleccionista) resultándome irónico que este trabajo crítico se publique en una colección así. Los editores decidieron o hacer una edición facsimilar o no tomarse la molestia de dar datos de la impresión. Así, se indica «primera edición» «1924» y nada habla sobre Time Life (solo el ISBN grabado en la contraportada nos lleva a información que es de 1991)

En los primeros capítulos Houdini describe las vidas y casos estudiados de algunos médiums, como las hermanas Fox (con quienes comienza el espiritismo) Daniel Dunglas Home, Palladino, Ann O’Della Diss Debar y el Dr. Salde. También describe su encuentro con uno de los hermanos Davenport, quien indica que a pesar de su presentación del gabinete espiritista, nunca se presentaron como médiums. A cada uno de ellos dedica un capítulo y presenta datos biográficos. Las hermanas Fox confesaron que todo era un engaño, Home y Diss Debar estuvieron presos por cazar fortunas de crédulos clientes.

Se describen algunas técnicas utilizadas por espiritistas como escritura automática, escritura en pizarras, fotografías, materializaciones y ectoplasma. En algunos casos, con lujo de detalle explica la forma en que se logran los engaños y en otros casos, aunque plausible, parece más que está adivinando.

La última mitad del libro se empieza a hacer monótona. Continúa explicando casos, comités de evaluación a favor, en contra y neutrales. Los capítulos ya no se dividen por personajes como al principio y se empiezan a hacer confusos los nombres. Algunos son nombres mencionados antes y otros aparentemente son personalidades de la época para los cuales no hace presentación.

Houdini repetidamente menciona su deseo de establecer un contacto con el más allá, su deseo de creer y encontrar pruebas de que es real, sin embargo, indica, en sus investigaciones a lo largo de los años solo ha encontrado engaños realizados ya sea por personas que actúan de mala fe, como por personas que en verdad creen en el engaño que realizan.

Popularmente se habla de una rivalidad irreconciliable entre Arthur Conan Doyle (creyente fervoroso del espiritismo) y Houdini, antaño amigos. En el libro el autor menciona que el choque de ideologías no ha afectado su amistad.

Siento contradicciones en la redacción. Houdini, a pesar de insistir en que quiere creer, por los repetidos improperios con los que acaba cada capítulo, tiene conclusiones muy claras. De igual forma la manera en que habla de Doyle no hace creer que estén en muy buenos términos.

Respecto a los comités para evaluar la veracidad de los casos menciona que es imprescindible la existencia de un mago, ya que el médium utiliza técnicas que los científicos regularmente desconocen.

Es un trabajo muy documentado con cartas y recortes de periódico de la amplia colección del autor.

A Magician Among the Spirits
Harry Houdini
1924. Varias reimpresiones
294 páginas

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The Great Illusionists

Portada de The Great Illusionists

Edwin Dawes es bioquímico y conocido coleccionista, historiador y escritor de magia británico. De 96 años, sigue activo, preparando un compendio de artículos publicados entre 1972 y 2005. Los libros que he podido revisar de él se enfocan principalmente en la magia de Reino Unido.

Según Magicpedia, su primer libro fue The Great Illusionists (Los Grandes Ilusionistas), que es el que nos ocupa en esta reseña. Publicado en 1979, en la introducción, el Dr. Dawes indica que el título que originalmente quería era The Pursit of Illusion (La Búsqueda de la Ilusión) pero sus editores sugirieron el título final.

Se trata de un libro de historia de la magia principalmente centrado en la escena Británica, mencionando magos que hayan trabajado alguna vez en ese reino (tanto de fijo como de visita) Es un trabajo excelentemente documentado. Por momentos se siente muy académico y en los primeros capítulos que hablan de épocas antiguas e Inglaterra del siglo XVI la lectura es un poco difícil por alternar con citas en inglés antiguo. A lo largo del libro constantemente se intercalan otros trabajos y a veces es difícil diferenciar el texto principal y la cita. Fuera de eso es un libro que atrapa y fácil de seguir.

Comienza mencionando los registros de magia en Egipto y Grecia, continúa con los primeros libros de magia en Inglaterra y España. Hace un análisis de las palabras inglesas para referirse a la magia y diferenciar la producida por influencia de demonios y la de habilidad de mano. Hoy en día dichas palabras en inglés se usan de forma indistinta para referirse a los trucos de magia, pero en la antigüedad podían ser la diferencia entre la vida y la muerte.

Menciona numerosos estafadores que en sus carteles publicitarios ofrecían lo imposible con tal de ganar público en los teatros. Personajes de artes afines como malabaristas, sombras chinas y contorsionistas, frecuentemente citando sus orígenes y primeros ejecutantes conocidos. Constantemente existían pleitos entre ellos adjudicándose la invención de algún truco o disciplina.

Se muestra así mismo una época en la que la escena mágica estaba estrechamente relacionada con la ciencia, siendo presentaciones donde se realizaban conferencias sobre avances científicos y su posterior demostración, frecuentemente aplicadas a la magia. Así las linternas mágicas y el llamado fantasma del Dr. Pepper crean las fantasmagorías, espectáculos donde se mostraban fantasmas ante el público.

Es inevitable mencionar a John Henry Anderson “El gran mago del Norte” y la visita de Robert-Houdin al país. También se revisa la historia de Chung Ling Soo, estadounidense que se hacía pasar por chino y sucumbió en Londres en el truco de atrapar la bala.

El libro cuenta con numerosa bibliografía. Respecto al Gran Lafayette cita la revista Magic de Ellis Stanyon (publicada de 1900 a 1920) . Al estar en mi librero, revisé el número indicado, de 1901. Resultó muy extraño estar leyendo sobre su muerte en un incendio en 1911 y unos minutos después una reseña de su espectáculo 10 años antes, todo esto más de un siglo después.

Los grandes representantes de Inglaterra son Devant, Maskelyne y Cooke en el Egyptian Hall, también señalados por el Dr. Dawes.

El libro finaliza con la muerte de Harry Houdini (1926). En el párrafo que constituye el epílogo el autor menciona que el desfile de trabajadores de milagros, malabaristas, magos, traga-fuegos, escupidores de agua y lectores del pensamiento llega a su fin con la muerte de Houdini, cerca de medio siglo atrás. No es mala idea para un historiador detenerse en ese punto, mirar atrás y tener el lienzo en perspectiva.

En un principio sentí que faltaba historia de inicios de siglo XX, pero tras le explicación me pareció bastante consciente detenerse en ese punto, sumando, que desde la publicación del libro han pasado 43 años, el momento en que paró ha quedado 96 años atrás, lo que puede incrementar la sensación de que faltaron pasajes más actuales.

Un libro totalmente recomendable, profusamente ilustrado en blanco y negro con grabados, carteles y fotografías antiguas.

The Great Illusionists
Edwin A. Dawes
Chartwell Books, Inc
1979
216 pp

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Trade of the Tricks

Portada de Trade of the Tricks. Se muestra con fines ilustrativos.

Graham M. Jones es antropólogo lingüista y cultural, es profesor en el Instituto Tecnológico de Massachusetts y en 2011 publicó en la University of California Press el libro Trade of the Tricks, inside the magician’s craft (Comercio de los Trucos, dentro del oficio del mago)

Jones centró su trabajo en Francia, ya que Robert-Houdin, francés, es conocido como «el padre de la magia moderna» (una reseña de sus memorias puede consultarse aquí)

Jones investiga a la magia como gremio, como grupo organizado de personas. Un grupo donde «individuos auto motivados cultivan un conocimiento técnico especializado extremadamente demandante, sobre el cuál ellos se enorgullecen» concluyendo que se cumplen las condiciones para ser llamado geek.

En un capítulo analiza el peso que los magos le dan a los secretos, la manera en que se protegen, se intercambian, se comercializa con ellos. Indica que el valor de la información es inversamente proporcional a qué tanto se comparte. Si se desea crear información valiosa hay que asegurarse de que poca gente tenga acceso a ella, pero al mismo tiempo hay que dejar correr el rumor de que existe.

Los secretos dentro de la magia ¿son necesarios o es una convención? Jones menciona que está establecido que el espectador pregunta «¿Cómo lo haces?» aunque en realidad no quiere saber el secreto, y el mago contesta «no puedo decirlo» aunque en realidad no le interesa. Sin embargo los secretos se protegen como si fuera lo más importante en la magia y cada vez que se cuenta al público cómo se hacen los trucos el gremio se molesta y pide acciones contra la persona en cuestión. Esto se remonta a los tiempos del teatro de music hall y en cada nuevo cambio cultural o tecnológico se repiten los patrones (televisión, internet)

Los magos se reúnen en clubes y organizaciones. A lo largo de los años han ido cambiando los parámetros de ingreso. En un principio con la idea de la secrecía solo podían ingresar profesionales. Posteriormente los aficionados entraron, siendo el grupo más numeroso en las reuniones, convenciones y los mayores clientes de material mágico.

Se menciona que Robert-Houdin, al ser el padre de la magia moderna, sentó además las bases del mago varón, burgués y heterosexual. Hay pocas mujeres dentro de la magia y se suele encasillar el tipo de magia que pueden hacer los hombres y las mujeres. Los primeros magia virtuosa, las segundas magia poética. «Las elecciones estéticas sirven como características icóncas de auto visualización de género» es decir se suele considerar que el ejecutante toma la estética propia del género con que se visualiza. Se cita un comentario de un mago que indica que la magia queer existirá solo si los magos dejan de pensar en su cheque.

Al ser las reuniones predominantemente de hombres existe un «lenguaje de vestidor». En su calidad como profesor, el autor menciona que le desesperaba ver que en las reuniones poca gente le pone atención al orador. Mientras algunos platican al fondo del salón, otros juegan con cartas o monedas en las manos y otros gritan cosas a quien está al frente. Esto no es exclusivo de Francia.

Respecto a lo que si es exclusivo, o existe en pocos países, está un apoyo gubernamental a gremios escénicos. Al ser un trabajo en el que no se tiene un ingreso estable, al cumplir ciertas horas de trabajo ante público (que prueben que se es profesional) se puede aspirar a la ayuda para artistas. Dicho apoyo existe no sin controversias.

Otra discusión tradicional es si la magia es o no arte. Jones cita los puntos de vista de magos franceses. Robert-Houdin puede ser tanto héroe nacional como aborrecido. En sus entrevistas el autor encuentra la postura de que Robert-Houdin reinventó la magia a una forma más agradable para el gusto burgués del siglo XIX, siendo un entretenimiento comercialmente seguro, pero no un alto arte.

En las últimas décadas, también en Francia, se ha dado la llamada Magie Nouvelle (Magia Nueva) que busca un estatus más artístico acercándose a otras artes y apoyándose en ellas. Un mago se queja de que a los magos les interesa demasiado la cultura mágica pero muy poco la cultura general. Otro más indica que hay una diferencia crítica entre la magia moderna concebida como entretenimiento y la magia nueva, concebida como arte serio.

Siendo aficionado a la magia pude ver que gran parte de lo señalado en el libro aplica para la magia en México y seguramente en buena parte del mundo. El libro por momentos me parece muy académico. Es un trabajo muy bueno, con mucha bibliografía y notas. Respecto a algunas ideas personales que no lograba aterrizar, el libro me ayudó a encontrar los argumentos que buscaba.

Trade of the Tricks
Graham M. Jones
University of California Press, 2011
289 páginas

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The Unmasking of Robert-Houdin

Detalle de la portada de The Unmasking of Robert-Houdin. Se muestra con fines ilustrativos.

Jean Eugène Robert-Houdin mago francés (1805-1871) publicó sus memorias en 1858 con el nombre Confidences d’un prestidigatateur: una vie d’artiste (Confidencias de un prestidigitador: una vida de artista). Erik Weisz, escapista mejor conocido como Harry Houdini (1874-1926) en 1908 escribió The Unmasking of Robert-Houdin (El desenmascaramiento de Robert-Houdin) a modo de venganza contra su antiguo ídolo. Para tener un mejor contexto sobre esta reseña, recomiendo leer antes la de las Memorias de Robert-Houdin.

Robert-Houdin es llamado el padre de la magia moderna y Erik Weisz al acuñar su nombre artístico agregó una i al apellido del francés, supuestamente significando “como Houdin”. Se dice que Houdini intentó entrevistarse con la viuda del sobrino de Robert-Houdin y ella se negó. Debido a eso, Houdini decidió vengarse escribiendo un libro donde “desenmascarara” a su ídolo. A veces se dice que Houdini escribía un libro de historia de la magia y decidió enfocarlo a tirar del pedestal a Robert-Houdin.

También se dice que años después mencionó que debería haber escrito un libro de historia. Otras fuentes refieren que lo que dijo es que el título del mismo libro debió haber sido Historia de la Magia, poniendo aún más el dedo en la llaga.

Advertencia: por años he pensado que mientras más se de Harry Houdini peor me cae. Dicho esto pasaré a la reseña, basándome en la versión electrónica del Conjuring Arts Research Center, sobre la primer edición de 1908. Existen varios errores tipográficos resultado de una mala revisión después de digitalizar.

El libro me resulta pesado de leer, lo siento con poca unidad. Está dividido en capítulos dedicados a demostrar que Robert-Houdin no inventó los efectos que menciona en sus memorias, en varios casos Houdini se esmera no solo en probar que no los inventó sino que tampoco construyó lo aparatos ni tenía la habilidad para presentar un espectáculo interesante. Al hablar de cada truco proporciona referencias históricas del efecto con anterioridad a Robert-Houdin e intercala biografías y anécdotas de los magos a los que les atribuye la verdadera invención. La poca unidad radica en que en un momento está soltando calificativos contra Robert-Houdin y al siguiente dando la biografía con lujo de detalle de otro mago. En ocasiones en el texto proporciona referencias bibliográficas de periódicos, incluyendo número de página. Notas al pie hubieran sido mejor para no cortar el flujo del texto.

El libro contiene innumerables ilustraciones y programas, la mayoría con crédito a “colección del autor” “imagen rara” “poco conocida” “única foto existente”, “fotografía expresamente tomada para este libro”, “colección de Harry Houdini” y otras frases que me hacen pensar en que tenía mucho interés en plasmar su nombre (según la búsqueda de Acrobat Reader su nombre aparece 136 veces) Las ilustraciones, programas y posters son una verdadera joya, lo mejor del libro, lástima que muchos no son legibles, no se si en la edición impresa se puedan leer, pero en la digital resulta imposible en la mayoría de los casos.

Frecuentemente increpa a Robert-Houdin acusándolo de ser un ladrón, mentiroso, haber borrado de la historia a las personas que merecían ser recordadas y haber escrito un libro para alimentar su propio ego, entre otras cosas.

Me resulta interesante que Houdini, alaba a otros magos en pasajes como: “Como frecuentemente ha sucedido en la historia de los sabios y estudiantes, corría por la sangre de Pinetti un amor por el misterio con esa peculiar mancha de charlatanismo” “lo que sea que se diga sobre el charlataniso de Pinetti, debe admitirse que dio al arte de la magia un gran ímpetu que se sentirá por muchas generaciones” o “toda Europa había sido despertada a un nuevo interés a la magia por el brillante Cagliostro” (Cagliotro, fue un charlatán sentenciado por la inquisición debido a sus supuestos poderes) Es decir, le molesta que Robert-Houdin fuera un charlatán en sus memorias pero perdona y alaba a otros charlatanes. También es de recordar que Houdini frecuentemente decía que toda la publicidad era buena, hablaran bien o mal de él, lo importante era que escribieran bien su nombre. Aquí parece molestarle que la publicidad fuera de otra persona. Irónicamente, entre el público general suele haber confusiones entre Houdini y Houdin. En el mismo libro, al menos una vez, el nombre aparece como Robert-Houdini. No se si sea otro error de digitalización o así esté el original.

En otro punto dice “Henri Decremps […] autor que expuso y se esforzó por arruinar a Pinetti, pero tuvo éxito solo en inmortalizarlo” ¿Houdini no habrá tenido una experiencia similar con su libro?

Houdini dedicó mucho esfuerzo en investigar y amasar una magnífica colección, es una lástima que en vez de escribir un ameno libro de historia, usara su tiempo para una publicación llena de odio donde él trata de erigirse paladín de la justicia. La portada muestra a la justicia, con su balanza, quitando una máscara al busto de Robert-Houdin y el libro termina con “Y el producto de estas investigaciones las pongo frente al único jurado, el gran público lector. Mi trabajo está finalizado” Teatralmente acabando como un abogado o fiscal poniendo las pruebas frente al gran jurado.

Cabe destacar que en varias ocasiones dice que alguien con pocos conocimientos o un mínimo de inteligencia se da cuenta de los errores ¿Cómo es que él no se dio cuenta de inmediato y hasta eligió un nombre inspirado en este hombre? Por cierto, muchos de sus argumentos los basa en lo que Torrini le dijo a Robert-Houdin, personaje que en la década de 1940 se supo es ficticio. Houdini fue engañado.

Como dije en la reseña de las memorias de Robert-Houdin, está probado que hay imprecisiones históricas y personajes ficticios. No dudo que varios de los trucos en realidad sean atribuibles a otras personas, sin embargo como lo mencioné antes, sus memorias resultan una lectura muy amena, prácticamente una novela. Cosa que no sucede con el libro de Houdini, este, al contrario, es pesado de leer y uno termina asqueado preguntándose cual de los dos es el que tiene en verdad un ego enorme.

Mike Caveney en las notas a su Classic Correspondence en la revista Magic de abril 2015, menciona que Dai Vernon (conocido como El profesor y El mago que engañó a Houdini) solía decir que para Houdini no era suficiente triunfar, otros debían fallar.

Murice Sardina en 1947 publicó Les “erreurs” de Harry Houdini (los “errores” de Harry Houdini) traducido al inglés como Where Houdini was wrong (donde Houdini estaba mal) y Jean Hugard en 1957 escribió Houdini’s “Unmasking”: fact vs fiction (El “desenmascaramiento” de Houdini: hechos vs ficción). Ambos libros contradiciendo lo escrito por el escapista. En un futuro espero comentarlos aquí mismo.

The Unmasking of Robert-Houdin
Autor: Harry Houdini
Año: 1908
The Publishing Printing Co.
319 páginas

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Confidencias de un Prestidigitador

Portada de Memoirs of Robert-Houdin, se muestra con fines ilustrativos.

Jean Eugène Robert-Houdin fue un relojero y mago francés que vivió de 1805 a 1871, estando activo en el mundo de la magia, de manera profesional aproximadamente 7 años. Entre magos se le llama “el padre de la magia moderna” En 1858 publicó sus memorias bajo el nombre Confidences d’un prestidigatateur: una vie d’artiste (Confidencias de un prestidigitador: una vida de artista), que ha sido traducido a varios idiomas frecuentemente cambiando el título. La versión que se usó para esta reseña es la edición de Milbourne Christopher, para editorial Dover, con el título Memoirs of Robert-Houdin King of the Conjurers (Memorias de Robert-Houdin Rey de los magos).

Antes que nada, quiero aclarar que a nivel personal las autobiografías (y frecuentemente también las biografías hechas por familiares) las tomo con reserva, ya que suelen engalanarse episodios, o hacerse tendenciosas (véase por ejemplo Bailando sobre mi tumba de Gelsey Kirkland, aquí en Por los Teatros) David Britlan en la revista Genii de febrero de 2021 dice: “Las biografías son frecuentemente historias bien pulidas en que las vicisitudes del negocio del espectáculo son transformadas en drama entretenido” En la actualidad, se tiene bien documentado que las Confidencias de un Prestidigitador contienen varios episodios apócrifos.

Tal vez teniendo esto en mente, leí las memorias como una novela entretenida. Robert-Houdin (finalmente entendí que Jean Eugène es su nombre, Robert su apellido y agregó Houdin, el apellido de su primera esposa) da una poética introducción donde se remonta a sus días en el teatro, compara el libro con el escenario y al lector con el público. Se especifica que contará los pasajes importantes de su vida que lo llevan al camino de la magia, es decir no una autobiografía con detalles fuera de ese tema.

Narra cómo en su juventud, su ingenio y afición por crear aparatos y mecanismos lo metieron en problemas en la escuela, cómo su vida estaba destinada a aburridos trabajos de oficina, todo sea por satisfacer a su papá o tener un empleo redituable o bien visto por la sociedad. Originalmente su interés está en la relojería, su papá era relojero, pero al considerar que se tenían pocos ingresos, trata de que su hijo se dedique a otra cosa. Finalmente cede y lo deja ser aprendiz del oficio. Durante sus estudios, por accidente, cae en sus manos un libro de trucos de magia, lo cual despierta su afición.

Tras comer alimento envenenado, en el delirio de la fiebre, da con el mago Torrini y su fiel ayudante Antonio. Ellos lo ayudan a reestablecerse y es como da una primer presentación en público. Torrini le cuenta sus desventuras, su ascenso y caída en desgracia. Son los capítulos más romantizados del libro, frecuentemente me recuerdan a novelas y en ciertos aspectos a la película El Ilusionista (a Edward Norton le dieron a leer las Confidencias como apoyo para el personaje y varios trucos que se ven en la película se basan en efectos de Robert-Houdin, por lo que no me sorprende encontrar similitudes)

Torrini le cuenta sus ideas de lo que un buen mago debe hacer y lo que no. Varias de ellas me llaman la atención, tomando nota de las mismas. Al analizar si estos conceptos las presenta Robert-Houdin o Torrini, frecuentemente me encuentro en un conflicto: me interesa saber quién de los dos lo expone, sin embargo, Torrini es alguien que se sabe no existió, por lo que la pregunta sobra: son ideas de Robert-Houdin puestas en boca de un personaje.

La historia sigue avanzando, contando encuentros con otros magos de la época, frecuentemente decepcionado por la tendencia a ridiculizar al público varón y mostrándose caballerosos con las damas.

Robert-Houdin propone unas reformas, basándose en las recomendaciones de Torrini (?) entre ellas tener un escenario elegante y sencillo, sin que esté lleno de parafernalia innecesaria, preferencia de habilidad de manos sobre aparatos trucados, abstenerse de utilizar ropa excéntrica y usar solo la ropa que la sociedad civilizada reconoce como vestimenta de noche. No hacer bromas ni juegos de palabras, tener un código de conducta del cual no desviarse.

Actualmente los magos suelen entablar largas discusiones sobre si el frac está pasado de moda y es reminiscencia de Robert-Houdin cuando quería vestirse como igual con su público (no lo dice de esa forma) pero no veo que tomen como caballito de batalla las otras reformas propuestas.

Describe también sus presentaciones en las Soirées Fantastiques en París, su momento de apogeo y sus giras por Inglaterra y Europa. Esto dura apenas 7 años. Se retira a dedicarse a sus experimentos con electricidad y autómatas.

Frecuentemente se menciona que fue sacado de su retiro para sofocar una revuelta en Argelia, colonia francesa, derrotando a los “hechiceros” locales con sus trucos de magia. El episodio, relatado por Robert-Houdin, es muy diferente del que existe en el ideario colectivo.

Confidencias de un prestidigitador me parece un libro muy interesante, por momentos novela, por momentos manual sobre el código de conducta de un mago. Hay pasajes que actualmente se sabe son falsos y otros con imprecisiones históricas. Se mezcla mucho la incógnita de qué es real y qué es ficticio. Además si consideramos que la cultura popular ha modificado lo que contiene el libro, en la idea de la gente puede estar algo muy diferente a la realidad.

No siempre se ha sabido que las Confidencias tienen episodios falsos. Peter Lamont y Jim Steinmeyer indican en su libro The Secret History of Magic (La historia secreta de la magia) publicado en 2018, que fue en 1943 cuando el mito de Torrini se vino abajo. Hasta entonces se habían hecho pocas investigaciones al respecto.

Esto deja más incógnitas. Si son sus memorias ¿tiene episodios ficticios solo para engalanar la historia? La cita de David Britland tiene mucho peso en este caso. Como decía antes, hay pensamientos sobre la magia que los expresan sus compañeros, pero al saber que son solo personajes ¿entonces son las ideas de Robert-Houdin puestas en boca de otros? Lamont y Steinmeyer indican que tanto Torrini como Antonio, entre otras cosas, sirven para que el autor disfrace educadamente sus críticas a la magia de la época.

Me resultan de particular interés las diferencias que tienen las palabras conjurer, magician y prestidigitator (en inglés) y me hace preguntarme qué palabras usa en el original francés y cuáles serían los equivalentes en español. Por ejemplo, al inicio traduje King of conjurers como rey de los magos, aunque una traducción más literal sería rey de los conjuradores. Conjurador, en español, en realidad no se usa. Incluso la palabra magician no aparece como tal y magia solo se utiliza en el libro para decir magia blanca. Hoy en día estas palabras pueden usarse de manera indistinta, pero en la época tenían diferentes significados.

Me parece que Confidencias de un Prestidigitador es de los libros frecuentemente mencionado en el mundo de la magia pero poco leído. Lamont y Steinmeyer dicen que el mayor truco de Robert-Houdin, es precisamente este libro, un truco que sigue intrigándonos y dejándonos incógnitas 150 años después. Si leemos nuevamente la introducción dice “¿Por qué no debería convertir esta ficción en realidad? ¿No podría, cada noche cuando el reloj da las 8:00, continuar mi presentación bajo otra forma? Mi público será el lector, y mi escenario un libro”

Para esta reseña:
Memoirs of Robert-Houdin King of Conjurers.
Jean Eugène Robert-Houdin.
Notas e introducción de Milbourne Christopher.
Editorial Dover, 1964.
329 páginas.
Disponible en varios idiomas y editoriales.

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Apollo’s Angels – Conclusiones

Portada de Apollo’s Angels, se muestar con fines ilustrativos

Con esta tercer parte finalizo mis comentarios sobre el libro Apollo’s Angels, a history of ballet, de Jennifer Homans. Las primeras partes pueden consultarse en reseña y crítica.

Homans concluye que el ballet es un arte en decadencia, contaminado por lo contemporáneo y donde no se crea nada nuevo y los coreógrafos se aferran a obras de siglos atrás. Difiero completamente y encuentro contradictorio el no ver con buenos ojos lo contemporáneo y al mismo tiempo quejarse de presentar obras del pasado.

Si algo quedó de manifiesto durante la historia del ballet, es que a pesar de ser «clásico» y de «tradición» donde hay elementos que se han mantenido inamovibles durante siglos, hay otros elementos que han cambiado: Pasos nuevos, el pasar de salones de sociedad a teatros, de ser número entre actos de ópera a ser espectáculo completo, el uso de pantomima, saltos, giros. La introducción de zapatillas de punta. El cambio de los papeles de hombres y mujeres. Todo ha sido una evolución. Hoy en día distinguimos si una obra es clásica o contemporánea, pero es bastante probable que en un momento dado no haya sido tan clara esa línea, o lo que se consideraba contemporáneo, ahora lo vemos como clásico. No se puede separar de la historia de la danza clásica el papel de la moderna, contemporánea, neoclásica y todas las derivaciones.

¿Está bien seguir presentando obras de hace 100 años o más? Si, por algo son clásicas, porque gustan y son parte del legado y vale la pena mantenerlas en repertorio.

Por otro lado, concluyo que el ballet siempre ha sido patrocinado, nunca ha existido de manera independiente, posiblemente a excepción de los Ballets Rusos de Diaghilev, donde él mismo fungía como mecenas. En Francia antigua y moderna, Dinamarca, Rusia zarista y socialista, Inglaterra, Estados Unidos … Siempre ha estado patrocinada por el estado o por particulares, quienes han marcado el tema de las danzas. Frecuentemente se menciona a la URSS como ejemplo del país que imponía temáticas, pero incluso en la Francia revolucionaria, quien tenía el poder temporalmente era quien dictaba los temas. De igual forma en Estados Unidos donde los patrocinios son más bien de particulares y es a quien hay que dejar contentos presentando la temática que les interesa.

Finalmente agregaré que la idea de nombrar a Balanchine como el coreógrafo que finalmente acercó la danza al pueblo, alejándola de temas de nobleza que no son del interés de la gente común y corriente, yo diría que si acaso, ese privilegio le correspondería a Maurice Béjart, quien realizó obras con música del gusto popular como Queen y Edith Piaf, así como la Novena Sinfonía de Beethoven, planeada para presentarse en arenas deportivas. Espectáculos multitudinarios donde acercó al público tanto a la música clásica como a la popular/comercial uniéndola con la danza.

Apollo’s Angels
Jennifer Homans
Random House
Nueva York, 2010
643 pp

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