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Sept moments de joie

Siete momentos de algería

Cirque Éloize, compañía de circo con sede en Montreal, ha realizado una nueva producción durante la pandemia. La misma es una película para mostrarse por medio de streaming. Se trata del espectáculo Sept moments de joie (siete momentos de alegría), que une a 7 coreógrafos haciendo igual número de obras que mezclan danza con artes circenses.

La realización corre a cargo de Lilli Marcotte y la puesta en escena es de Benoit Landry. Las obras son:

Fine Ligne, de Virginie Brunelle. Danza contemporánea y danza en bungee. Cuenta con 3 bailarines y un cuarteto de cuerdas interpretando música de Philip Glass. Se explota muy bien el espacio haciendo que por momentos los bailarines y la cámara se muevan entre los músicos.

Slick, de Christian Garmatter. Con la famosa música Sing, sing, sing de Louis Prima en versión de Benny Goodman, es una mezcla de swing, break, pole dance y malabares. El resultado es una obra con mucho frenesí que fácilmente nos traslada a los salones de principios de siglo XX. La iluminación complementa muy bien la escenografía, incluso se producen reflejos en las ventanas que hacen pensar en la existencia de anuncios luminosos en el exterior. Los encuadres no me gustaron del todo, hay acercamientos que dificultan apreciar partes de la obra. En particular me llama mucho la atención el malabarista, sobre todo un movimiento en el que las pelotas pasan describiendo un círculo de atrás hacia adelante.

Ravissement 42 45 de Claudia Chan Tak presenta una especie de desfile de modas con telas de animales y posteriormente algo que parece una batalla de una pareja sobre mástil chino.

Souffle de Axelle Munezero une danza contemporánea con aros hula. Las mariposas son un tema recurrente. Son parte del vestuario y hay movimientos de brazos que remiten a un aleteo desesperado. El vestuario de la solista es un vestido muy elaborado y en el cabello chino lleva varias mariposas, algo que requirió mucho trabajo de realizar.

Yalapasicik de Ivanie Aubin-Malo. Coreógrafa perteneciente a la nación Malecite de Cacouna, en Quebec, sus obras se enfocan en dar presencia a los grupos originales de Canadá. Yalapasicik involucra pasos de la tribu Pow Wow y mezcla contorsionismo. El vestuario y la escenografía remiten a la indumentaria tradicional. Con música de Kìzis con quien Aubin-Malo ha trabajado antes, la obra logra una atmósfera ritual, incluso alucinógena. La música se siente entre tradicional y electrónica, lo que logra un ritmo hipnótico que ayuda con la sensación alucinada.

Ojas de Edgar Zendejas une danza contemporánea con acrobacia aérea y música en vivo: un guitarrista y cantante español. La voz no es de mi agrado.

Furie de Manuel Roque termina el programa. Une danza y acrobacia. Aprovecha totalmente el espacio del estudio del Cirque Éloize donde se realizó la grabación. La solista se mueve por varios salones. Se utiliza muy bien la iluminación natural y los grandes ventanales del edificio. Es una grabación que se presenta en cámara lenta dando un toque muy especial al frenesí mostrado por la intérprete. Es la única obra en la que en realidad veo alegría. Al final observamos a la bailarina abrir la puerta del estudio y salir a la calle. Acaso el fin de la cuarentena.

La película en general me parece muy buena. Un gran esfuerzo que Cirque Éloize hace en estos momentos para seguir produciendo material. Las obras llevan una breve introducción de los coreógrafos (en francés) y en general se expresa el gusto de estar trabajando juntos. Se pueden ver imágenes de ensayos con cubrebocas. No hay duda, ésta es una creación durante la pandemia.

Se hizo muy buen uso de la cámara dando planos muy interesantes que no se lograrían con público en vivo. Se propusieron hacer un film y se logró, dando escenas en las que la cámara recorre 360 grados y no se ve nada del equipo de producción. El tema es 7 momentos de alegría aunque solo veo alegría en la obra Furie.

Fine Ligne, Slick, Yalapasicik y Furie son las obras que más me gustaron.

El streaming está disponible hasta el 6 de enero en la página de Cirque Éloize. Tiene un precio de 15 dólares canadienses y un boleto es válido por 48 horas a partir del primer acceso. Todos los ingresos se donarán a la Fundación Éloize para contribuir al desarrollo de las artes escénicas.

Sept moments de joie
Cirque Éloize
Realización: Lilli Marcotte
Puesta en escena:Benoit Landry
Coreógrafos: Virginie Brunelle, Christian Garmatter, Claudia Chan Tak, Axelle Munezero, Ivanie Aubin-Malo, Edgar Zendejas y Manuel Roque
Duración aproximada: 1:20 horas

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El Cuervo Blanco

Imagen del Cuervo Blanco, se muestra con fines ilustrativos.

Película británica de 2018, traducida en ocasiones al español como El Bailarín, muestra ciertos episodios de la vida del bailarín Rudolf Nureyev.

La película se basa en el libro Rudolf Nureyev: The Life de Julie Kavanagh, mencionado por la Fundación Rudolf Nureyev como “la biografía autorizada, con material que no había estado disponible a otros escritores” Esa presentación me haría ver con reserva el libro publicado en 2007.

La historia se centra principalmente en la gira por París del Ballet Kirov, cuando Nureyev deserta de la URSS y pide asilo a Francia.

La película me parece larga y con ritmo un tanto lento. Se van alternando tiempos, entre el momento de la gira en París y el pasado de Nureyev, pasando por su nacimiento, pasajes de su infancia, entrenamiento con Alexander Pushkin y visitas a museos. Hubiera preferido que la historia fuera más lineal, ya que los saltos en el tiempo a la larga me parecieron tediosos. Entiendo que están así para explicar con su pasado algo que le sucedía en el presente.

Con fama de temperamental, en la película se ve a un Nureyev egocéntrico, grosero y engreído.

Durante la gira (así como en el pasado) había roto constantemente las reglas sobre salidas y contacto con otras personas. Siempre se ha tenido la idea que como castigo sería regresado a la URSS, es en ese momento en que pide asilo. También frecuentemente se menciona que su homosexualidad influyó en que fuera vigilado constantemente. Esto se deja de lado en la película.

El director Ralph Fiennes interpreta también a Alexander Pushkin, actuación que me gustó mucho. Se ve a una persona mesurada, introvertida, con una forma pausada de andar por la vida. Se ve la mezcla de dolor y comprensión de su parte cuando tiene que explicar al gobierno sobre lo que sabe de la deserción.

La película termina con la deserción y una rápida nota indicando que Nureyev regresó a la URSS a ver a su madre moribunda y que él falleció en 1993. No se dice más sobre su vida. Ya que la cinta está basada en la biografía autorizada, es de esperarse que el libro cubra su vida completa. La decisión de hacer la película sobre su refugio en occidente me hace pensar más en la cuestión dramática – política, que en la intención de hacer un film biográfico. Lo mismo me sucede con películas que ya he comentado como El prodigio, Bailando en el Desierto o Noches Blancas.

Al inicio de los créditos hay breves escenas de Nureyev bailando El Corsario.

The White Crow
Dirección: Ralph Fiennes.
Reparto: Oleg Ivenko, Ralph Fiennes, Adèle Exarchopoulos, entre otros.
Producción: BBC Films, Magnolia Mae Films
Año: 2018
Duración aproximada: 127 minutos

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Apollo’s Angels – Conclusiones

Portada de Apollo’s Angels, se muestar con fines ilustrativos

Con esta tercer parte finalizo mis comentarios sobre el libro Apollo’s Angels, a history of ballet, de Jennifer Homans. Las primeras partes pueden consultarse en reseña y crítica.

Homans concluye que el ballet es un arte en decadencia, contaminado por lo contemporáneo y donde no se crea nada nuevo y los coreógrafos se aferran a obras de siglos atrás. Difiero completamente y encuentro contradictorio el no ver con buenos ojos lo contemporáneo y al mismo tiempo quejarse de presentar obras del pasado.

Si algo quedó de manifiesto durante la historia del ballet, es que a pesar de ser “clásico” y de “tradición” donde hay elementos que se han mantenido inamovibles durante siglos, hay otros elementos que han cambiado: Pasos nuevos, el pasar de salones de sociedad a teatros, de ser número entre actos de ópera a ser espectáculo completo, el uso de pantomima, saltos, giros. La introducción de zapatillas de punta. El cambio de los papeles de hombres y mujeres. Todo ha sido una evolución. Hoy en día distinguimos si una obra es clásica o contemporánea, pero es bastante probable que en un momento dado no haya sido tan clara esa línea, o lo que se consideraba contemporáneo, ahora lo vemos como clásico. No se puede separar de la historia de la danza clásica el papel de la moderna, contemporánea, neoclásica y todas las derivaciones.

¿Está bien seguir presentando obras de hace 100 años o más? Si, por algo son clásicas, porque gustan y son parte del legado y vale la pena mantenerlas en repertorio.

Por otro lado, concluyo que el ballet siempre ha sido patrocinado, nunca ha existido de manera independiente, posiblemente a excepción de los Ballets Rusos de Diaghilev, donde él mismo fungía como mecenas. En Francia antigua y moderna, Dinamarca, Rusia zarista y socialista, Inglaterra, Estados Unidos … Siempre ha estado patrocinada por el estado o por particulares, quienes han marcado el tema de las danzas. Frecuentemente se menciona a la URSS como ejemplo del país que imponía temáticas, pero incluso en la Francia revolucionaria, quien tenía el poder temporalmente era quien dictaba los temas. De igual forma en Estados Unidos donde los patrocinios son más bien de particulares y es a quien hay que dejar contentos presentando la temática que les interesa.

Finalmente agregaré que la idea de nombrar a Balanchine como el coreógrafo que finalmente acercó la danza al pueblo, alejándola de temas de nobleza que no son del interés de la gente común y corriente, yo diría que si acaso, ese privilegio le correspondería a Maurice Béjart, quien realizó obras con música del gusto popular como Queen y Edith Piaf, así como la Novena Sinfonía de Beethoven, planeada para presentarse en arenas deportivas. Espectáculos multitudinarios donde acercó al público tanto a la música clásica como a la popular/comercial uniéndola con la danza.

Apollo’s Angels
Jennifer Homans
Random House
Nueva York, 2010
643 pp

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Apollo’s Angels – Crítica

Detalle de Apollo’s Angels. Se muestra con fines ilustrativos.

En la entrada anterior di la reseña general del libro Apollo’s Angels, a history of ballet, de Jennifer Homans. En esta segunda parte daré mi crítica.

En general el libro tiene un estilo muy ligero, en ocasiones se siente incluso en tono de chisme cuando se trata de dar detalles personales de los protagonistas de la historia del ballet. Hay descripciones bastante interesantes de algunas obras, en las que se da un análisis con interpretaciones en las que nunca hubiera pensado. Por momentos me queda la duda de si esa interpretación es de la autora o es la intención que originalmente se le dio a dichas obras.

Los primeros capítulos me parecen muy interesantes pero mi decepción inició con el capítulo de la URSS. Con él comienzo a ver una tendencia y no puedo evitar preguntarme que tan objetiva es Homans y qué tanto se deja llevar por motivaciones personales. Señala que la URSS creó los mejores bailarines pero acabó con el ballet. Agrega que las obras hechas con temas previamente autorizados por el gobierno solo pueden ser del gusto de los soviéticos pero no tienen éxito en occidente. Critica ampliamente a Yuri Grigorovich y sobre todo su Espartaco. Sin embargo hoy en día Grigorovich es una leyenda viviente y Espartaco una obra que sigue presentando el Bolshoi en sus giras mundiales, lo que indica que es del gusto aún fuera de Rusia. Al hablar de Romeo y Julieta dice que es el West Side Story soviético. Comparación extraña ya que el ballet (ruso) precede al musical (neoyorquino) A menos que lo diga para que un americano sin gran conocimiento de ballet tenga un punto de referencia.

En la segunda mitad del siglo XX, muy de pasada menciona a Roland Petit. A Maurice Béjart lo nombra con cierto desdén limitándose a un par de párrafos y en una fotografía de Jorge Donn (sin señalar al bailarín) describe a Stimmung de Béjart como “sexo, sudor y pretensión disfrazados de arte”. William Forsythe y John Neumeier son mencionados una sola vez y a pie de página.

Al llegar a los capítulos de Estados Unidos veo aún más una tendencia marcada. Señala a Antony Tudor, Jerome Robbins y George Balanchine como los pilares del ballet americano. Presenta al ballet estadounidense con un discurso de nacionalismo, padres fundadores, igualdad, crear obras con temas importantes, acercar la danza al pueblo, alejarlo de alta sociedad y las cortes francesas. Irónicamente Tudor era británico y se cambió el apellido para sonar más aristocrático. Robbins era neoyorquino descendiente de inmigrantes rusos y cambió su nombre para sonar más americano. Balanchine era ruso y cambió su nombre a algo más occidental.

Incidentalmente menciona a Martha Graham y a Merce Cunninham. A Jirí Kylián lo señala como un “aparente pero falso heredero de Tudor”, pues rechazó tomar sus obras después de su muerte. En general veo rechazo de Homans por todo lo que es danza moderna / contemporánea. Si está escribiendo sobre ballet, tal vez está delimitando el ballet clásico, en cuyo caso hubiera sido interesante indicar que criterios toma. Por ejemplo los Ballets Rusos de Diaghilev y las obras de Nijisnky eran mal vistas en su época y se consideran más modernas que clásicas. Robbins es más conocido por su trabajo en teatro musical a lo que Homans dedica varias páginas para describir con detalle sus obras.

La parte cumbre del libro es Balanchine y su trabajo en Nueva York. Muchas páginas dedicadas a su obra y persona, indicando cómo revolucionó el ballet al introducir estilos que no se usaban ¿no se desvía también de la danza clásica? Señala a su compañía como un ejemplo, pues incluía a bailarines negros (no menciona el trabajo de Alvin Ailey) El libro finaliza con la muerte de Balanchine y las palabras “El legado de Balanchine fue inmenso. Le dio al mundo la mayor obra en la historia de la danza […] Salta al pasado vía Ruisa y Petipa, a Luis XIV y a los antiguos griegos […] Ha restaurado su lugar [de la danza] como entretenimiento fino, arte sensual e ideal olímpico”

Pareciera que las 550 páginas del libro y los 350 años de historia solo existen para llevarnos a la figura de Balanchine en un pedestal en el Monte Olimpo y después de él no hay nada. Incluso el título está influenciado por él, pues acostumbraba llamar “ángeles” a las bailarinas. No es de sorprender que en el índice temático sea la persona que más entradas tiene.

En el epílogo, Homans dice que los ángeles de Balanchine han caído (ya no son de Apolo) y el ballet está en decadencia. Agrega: “la coreografía contemporánea vira sin rumbo entre imitación sin imaginación e innovación estridente” Me parece una triste conclusión para un trabajo que le tomó 10 años. Sin embargo, en la introducción deja entrever el rumbo que tomará.

En la publicación anterior mencioné que en la introducción escribe algunas cosas que a primera vista no puse mucha atención, pero cobran importancia al leer todo el trabajo. Es precisamente su postura ante Balanchine y la opinión de que el ballet es un arte fuera de moda y a la antigua lo que deja ver desde ver el principio. Pareciera que es su tesis inicial y con el epílogo demuestra a lo que quería llegar.

En la tercera y última parte publicaré mis conclusiones.

Apollo’s Angels
Jennifer Homans
Random House
Nueva York, 2010
643 pp

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Apollo’s Angels – Reseña

Portada de Apollo’s Angels. Se muestra con fines ilustrativos.

Jennifer Homans fue bailarina antes de convertirse en crítica de danza (principalmente en publicaciones de Nueva York) y obtener un doctorado en historia de la Europa moderna por la Universidad de Nueva York. En 2010 publicó Apollo’s Angels, a history of ballet, un libro de 643 páginas que cubre la historia del ballet desde sus orígenes en la corte francesa hasta algunos coreógrafos de Estados Unidos a mediados y fines de siglo XX.

La obra es un libro muy grande profusamente documentado (550 páginas de texto, 62 de notas y el resto de referencias e índice temático) cubriendo aproximadamente 350 años. Por la extensión he decidido dividir la reseña en partes.

En la introducción da la explicación del título: Apolo, dios griego de la belleza, hermano de Afrodita, relacionado con las artes, jefe de las Musas. Por otro lado los ángeles representando el deseo de los bailarines de volar y ascender hasta Dios. Un título un tanto ambicioso pues implica que los bailarines son los ángeles del dios de la belleza. En la introducción hace mención de algunos conceptos que a primera vista no me llaman tanto la atención, pero después de terminar el libro y regresar a la introducción, marca desde el principio la dirección que tomará (de esto hablaré en la segunda parte)

A lo largo de 12 capítulos distribuidos en dos partes Homans nos va guiando por la historia del ballet, primero en Europa Occidental: Francia, Italia y Dinamarca. Posteriormente en Rusia, Inglaterra y Estados Unidos.

En Francia vemos cómo el ballet pasa de ser un baile de corte surgido para mostrar buenas costumbres a una actividad teatral. El ballet podía ser el boleto de entrada (o salida) de la corte. Después de la Revolución Francesa las obras solo podían hablar del triunfo de la misma y en contra de la monarquía. Con la llegada de Napoleón se instaura el uso de uniformes en la enseñanza de la danza (herencia de la costumbre militar de Napoleón)

En Italia, último estado europeo en consolidarse como país, se agregan elementos de la comedia del arte y comienzan a integrarse pasos mas rebuscados y “circenses”: saltos, giros, posturas poco naturales del cuerpo que en su momento se veía contra las buenas costumbres y hoy se relaciona indiscutiblemente con el ballet. Las guerras en Italia provocan un sentido de nacionalismo en el que el ballet queda relegado y gana más popularidad la ópera.

Frecuentemente no se considera a Dinamarca como un país con tradición de danza, sin embargo tiene importancia dentro de la misma y su tradición ha permanecido prácticamente intacta hasta nuestros días. El escritor Hans Christian Andersen quiso ser bailarín profesional, como sabemos, no sucedió, pero se mantuvo toda su vida muy relacionado con el mundo del ballet.

Es la época de los ballets fantásticos, cuentos de hadas y seres mitológicos, muchos protagonistas del mundo de la danza en la época se identificaban con los seres fantásticos y las descripciones que hace el libro hace dudar de su sano juicio, pues buscaban en la vida real sus ondinas y sílfides.

El texto tiene algunas fotografías donde me llama de manera especial la atención las zapatillas de punta de María Taglioni (idénticas a las actuales) que son muy parecidas a los zapatos de calle que utilizaban las mujeres, no parecían zapatos especiales como hoy en día, sino calzado regular.

La escena llega a Rusia imperial, en San Petesburgo se trata de imitar París por lo que se llevan coreógrafos y bailarines franceses. Rusia se formaba por feudos, por lo tanto las tierras y siervos eran propiedad del feudal. Mismo caso con los bailarines. Hay un apogeo de teatros que eran patrocinados por el señor de cada tierra. Hay disputas sobre si la danza debe ser afrancesada o rusificada para hacerla algo totalmente nacional.

Llega la Revolución Rusa, los Ballets Rusos de Diaghilev están de gira por Europa (nunca se presentaron en Rusia) muestran una Rusia exótica, que es lo que occidente quería ver, no necesariamente bailes tradicionales, pero revolucionan el ballet al hacerlo un espectáculo de talla internacional. Nuevamente hay cambios de estilos, coreografías de Fokine y Nijinsky haciendo cosas diferentes a lo acostumbrado. Hay a quien le gusta y hay a quien no le gusta.

En la época de la URSS se lleva el centro de poder y cultural a Moscú como un movimiento de quitarle poder a San Petesburgo que representaba a los zares. Siempre tuve curiosidad por el cambio de nombre del Teatro Mariinsky a Kirov y de nuevo a Mariinsky tras la disolución de la URSS. Se menciona que Kirov era el militar a cargo de San Petesburgo (en esa época Leningrado) que fue asesinado por Stalin. En su “honor” Stalin mandó cambiar el nombre del teatro. En esta época se sistematiza la enseñanza de la danza, con lo que actualmente se conoce como la técnica rusa o Vaganova. Se hacen obras a pedido del gobierno con temas autorizados por el gobierno.

Durante la Segunda Guerra Mundial Inglaterra comienza a cobrar fuerza dentro del mundo del ballet y se instaura el Royal Ballet, el cual es relativamente nuevo si se compara con los ballets de Francia y Rusia. En Estados Unidos la escena dancística cobra fuerza sobre todo en Nueva York, se forman teatros privados patrocinados por empresarios que dictan los temas de los bailes. Durante la guerra fría existe también una lucha para probar quien tiene la mejor posición en la escena mundial del ballet.

A grandes rasgos esto es lo que cubre el libro, hablando de la parte histórica. En la siguiente entrega haré mi crítica que se centra sobre todo en el siglo XX.

Apollo’s Angels
Jennifer Homans
Random House
Nueva York, 2010
643 pp

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Ballet for Life

Ballet for Life. Imagen con fines ilustrativos.

En noviembre de 1991 Freddie Mercury fallecía. Un año después, en noviembre de 1992, Jorge Donn también moría. Ambos por complicaciones a causa del SIDA. En 1996, Maurice Béjart estrenó Ballet for Life, como un homenaje a la vida y talentos de Mercury y Donn (que fuera bailarín principal en la compañía de Béjart) A finales de junio, como parte del ciclo Béjart Ballet at Home, la compañía tuvo la obra un par de días en streaming junto con un documental de su realización. También se encuentra disponible a la venta en Blu-Ray y DVD.

La obra incluye música de Queen y Mozart. Reconozco que no soy seguidor de Queen, no estoy familiarizado con sus canciones, letras ni videos. Ballet for Life se me hizo un poco pesado para ver, sin embargo, me doy cuenta que al no conocer a Queen me perdí mucho del encanto de la obra. El público se nota muy emocionado y aplaude como si estuvieran viendo a Queen en un concierto. Posteriormente al ver algunos videos de la agrupación, noté que parte de la escenografía, utilería y coreografía hacía referencia a ellos. Incluso el público sabe en que momento de las canciones acompañar con las palmas según es costumbre en ciertos temas.

Durante el documental se menciona que los bailarines interpretan las letras, las sienten y en los movimientos hay algo de ellas. El ballet termina con la canción The show must go on mientras los bailarines van levantándose después de estar acostados cubiertos con sábanas. Durante la canción van agradeciendo.

Uno de los momentos que mas me gustó, no por “bonito”, sino por lo que hace sentir, es cuando se ven dos personas en camillas desplazadas por el escenario. Una escena triste. En el contexto en que fue creada la obra seguramente es referencia a los hospitalizados por SIDA. La música de Mozart, Concierto de piano 21 “Elvira Madigan”, también ha sido usada por José Rivera en la obra Bailemos a Mozart por los ángeles que se han ido, que de igual manera es un homenaje a quienes han muerto de SIDA. Esta escena de las camillas, donde la pareja interactúa en una especie de pas de deux, el día de hoy, en medio de la pandemia de COVID-19, cobra otro significado y a la vez es el mismo que cuando fue creado.

Ballet for Life es una colaboración entre tres grandes instituciones: Béjart Ballet Laussane, Queen y Gianni Versace quien diseñó el vestuario. En el documental se ve además que, si no me equivoco, durante el estreno, al finalizar la obra se levantó el telón de fondo dejando ver a los músicos de Queen interpretando The show must go on con Elton John cantando. Así que logró reunir a cuatro instituciones. Algo de ese tamaño seguro requirió un gran esfuerzo y solo Béjart podía haberlo logrado.

Ballet for life
Coreografía: Maurice Béjart
Música: Queen, Mozart
Vestuario: Gianni Versace
Duración aproximada: 1:20 horas y 58 minutos documental.

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Cinderella in-the-round

Cartel de Cinderella in the round. Se muestra con fines ilustrativos.

La “mayor producción a la fecha” del English National Ballet (como se indica en su página de internet) es Cinderella in-the round, que se traduciría algo así como Cenicienta en el ruedo. Se trata de una puesta en escena del ballet con música de Prokofiev, adaptato al Royal Albert Hall, una inmensa sala de conciertos que su parte baja puede utilizarse como un escenario ovalado.

Esta versión de Cenicienta se adapta a este “ruedo” y los retos de tener público en semicírculo como si se tratara de una pista circense.

La obra cambia cosas de la versión más conocida del ballet, así como algunos detalles de la historia y utiliza recursos modernos como efectos de iluminación y proyecciones de video a modo de escenografía. Algunos elementos de escenografía rodante complementan los efectos.

El inicio muestra a Cenicienta y sus padres como una familia feliz hasta que su madre es arrebatada por la muerte. Personas con unitardos negros que cubren la cabeza hacen “volar” a la mamá y con varillas hacen que un velo en su ropa ondee. El efecto pretendido acaso es el de Teatro Negro donde gente vestida de negro mueve las cosas. Un detalle: eso funciona cuando el fondo es negro y hay poca iluminación y el operador no es visto. Francamente resulta absurdo tener gente con trajes especiales negros si la iluminación es azul.

Posteriormente en el palacio el Príncipe juega con otro niño, a mi parecer su hermano, pero recibe créditos como amigo. El tiempo pasa, ya adultos le entregan al príncipe un altero de papeles que interpreto como su tarea, resulta que son las invitaciones para el baile donde elegirá pareja. El príncipe en persona va junto a su amigo a entregarlas, el príncipe se hace pasar por un pordiosero que recibe comida de Cenicienta (normalmente la pordiosera es el hada madrina) y el amigo se disfraza del príncipe. Veo huecos en este argumento.

Cenicienta lánguidamente atiende a su familia, en una ensoñación baila con cuatro personajes que frecuentemente la acompañan invisibles a todos los personajes ¿un sueño, el destino, los ratones del cuento? Al irse la madrastra y las hermanastras a la fiesta, se llena el escenario con bailarines multicolores acompañados por los 4 personajes que con accesorios arman la carroza.

En la fiesta se da el encuentro entre el príncipe y Cenicienta y otro entre una hermanastra y el amigo. El conocido final sigue: Cenicienta pierde la zapatilla y van a buscarla. Otra parte confusa en el argumento: Cenicienta está en su casa bailando con otro par de zapatillas exactamente iguales a la que perdió. Cuando el príncipe pide probarle el zapato, la madrastra lo arroja a la chimenea. Cenicienta saca el compañero de la pieza quemada y esa es la prueba de que es la muchacha del baile. Ya que la zapatilla es idéntica a las que traen todas las bailarinas, el zapato que presenta puede ser cualquier zapato. No prueba nada. Se está apostando a que el público conoce la historia y acepta que se ha probado que es ella.

Las cuatro sombras reciben el crédito de “destinos”. A mi me parecen más un pretexto para que Cenicienta tenga partenaires mientras no baila con el príncipe.

No me gustó la versión, me resultó tediosa. Le puse más atención al romance secundario: la hermanastra y el amigo quienes también se comprometen. No estoy muy familiarizado con el ballet, solo lo había visto antes con la Compañía Nacional de Danza y me pareció una obra ligera para verse (aunque creo que abreviada) La presente obra con el English National Ballet me resulta oscura y me llaman más las proyecciones de video. El tratar de hacer una super producción moderna con efectos de video quita mucho la atención de lo que debería ser lo importante que es la danza.

El video fue grabado el 5 de junio de 2019 y estuvo disponible un par de días en el canal de YouTube de la compañía, como parte del ciclo English National Ballet at Home.

Cinerella in-the-round
English National Ballet
Coreografía: Christopher Wheeldon
Elenco: Alina Cojocaru, Isaac Hernández, Khaniu Kova, Jeffrey Cirio, entre otros.
Duración aproximada 1:55 horas

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Anne Teresa De Keersmaeker en la Ópera Nacional de París

Imagen mostrada con fines ilustrativos.

En 2015 el Ballet de la Ópera de París incluyó en su repertorio el programa Anne Teresa De Keersmaeker à l’Opéra national de París con tres obras de dicha coreógrafa belga. Debido al cierre del Palais Garnier por la pandemia de COVID-19, el video realizado por ARTE France está disponible en streaming hasta el 5 de julio en la página de Octave Magazine de la misma Ópera de París.

El programa consiste en Quatuor No. 4 con música de Béla Bartók, La grande fugue con música de Beethoven y La nuit transfigurée de Schönberg.

En Quatuor No. 4 hay en el escenario un cuarteto de cuerdas y cuatro muchachas bailando, en momentos parecen hacer juegos juveniles como pararse de manos o levantarse la falda. Frecuentemente ejecutan saltos donde golpean los talones produciendo sonido perfectamente audible y bastante sincronizado. El tipo de salto también remite a ambiente juvenil. Los relevés son muy buenos y altos, pueden apreciarse muy bien a pesar de calzar botines. Me llama particularmente la atención las sonrisas y miradas cómplices entre las bailarinas, algo que no se ve mucho en los escenarios.

La grande fugue es la obra que mas me gustó, también es la mas corta del programa. No encuentro un argumento, simplemente me gustó. Los movimientos, al igual que en Quatuor No. 4, son repetitivos, se trata de un par de secuencias ejecutadas varias veces, a veces en grupos, a veces individual, en ocasiones en canon. El movimiento es muy fluido con trabajo de caídas y rodadas. La música, ejecutada por un cuarteto en el escenario, da un tono animado.

El programa cierra con La nuit transfigurée. Es la obra que menos me gustó. La Ópera de París indica que “es la evocación casi narrativa de una pareja transfigurada por el don del amor” Yo veo una pareja en el bosque, poco a poco hay más parejas. En algún momento perdí el hilo de la historia y de los personajes, vi varias parejas pero no noté que fuera la misma transfigurándose. Se nota que hay una historia, sin embargo me pareció bastante abstracta y nada clara.

De esta manera la Ópera de París incluye a su repertorio parte del trabajo de Keersmaeker, una de las más reconocidas coreógrafas de Bélgica en danza contemporánea y fundadora y directora artística de la compañía Rosas. Las obras presentadas fueron creadas entre 1986 y 1995.

Anne Teresa de Keersmaeker à l’Opéra national de París
Coreografía: Anne Teresa de Keersmaeker
Música: Béla Bartók, Beethoven, Schönberg
Duración aproximada: 1:30 horas

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BBL en Tour por China

BBL en tour en China. La imagen se muestra con fines ilustrativos.

El Béjart Ballet Lausanne como parte del ciclo BBL at home durante la cuarentena por COVID-19 tiene en streaming del 21 al 24 de mayo el documental The Béjart Ballet Lausanne on China Tour.

Se trata de una remembranza sobre la gira que la compañía tuvo en 2011 por dicho país, presentándose en Pekín, Hangzhou y Shangai. Se muestran detalles de la vida cotidiana durante el tour como la llegada al aeropuerto, traslado en autobuses, trenes, arribo a los teatros. Vistazos más íntimos a los bailarines y al director Gil Román, quienes comentan lo que sienten al trabajar ciertas obras.

Las obras que se cubren son Dionysus, de Maurice Béjart; Là où sont les oiseaux, de Román, y Bolero, de Béjart. No se muestran las obras completas, se ven fragmentos de los ensayos y presentaciones en los teatros de China.

Dionysus me llamó mucho la atención, no conozco la obra, me gustaría verla completa, los fragmentos muestran una danza con mucha energía. Se muestra a técnicos, invitados, gente fuera de escena y público reaccionando con alegría a la obra, gente haciendo señas a la cámara para que gire y vea el escenario. Se muestran unas palabras de Maurice Béjart quien decía “Me gustan las celebraciones, momentos, eventos, explosiones. Mi trabajo es organizar celebraciones”. Con Dionysus vemos una celebración. El mito de Dioniso cobra vida.

La siguiente obra es Là où sont les oiseaux, de Gil Román. En dónde están los pájaros. Román contesta “donde están Maurice Béjart y Marta Pan”. Ambos finados. La obra contiene una escultura de Marta Pan. Este ballet fue creado particularmente para la gira, inspirado por un poema sobre el encanto de la vida.

Gil Román comenta “El trabajo de un coreógrafo, cuando funciona, es sacar la personalidad del bailarín. Desarrollo sobre eso, yo dirijo, pero los sigo a ellos”. Es una obra por estrenarse, tanto el director como los bailarines están a la expectativa.

Finalmente viene Bolero, de Béjart. Posiblemente su obra más famosa. Comentan que todos los bailarines quieren bailarla (Yo diría que todos los entusiastas de la danza deseamos verla) Román menciona que se necesita cierta madurez para interpretar el papel principal, no es para los más jóvenes. Vemos a los bailarines dar sus ideas propias sobre la obra.

Y como las giras no están libres de problemas, también se muestran incidentes sobre el pago de los figurantes, intérpretes de idioma que evidentemente traducen muchísimo menos de lo que se dijo, técnicos locales que se están durmiendo en la función o que miran videos en la computadora mientras se hace el ensayo técnico.

Un excelente documental sobre una de las mejores compañías de danza que he visto. Estará disponible solo un día mas en la página del BBL. También se puede consultar la cartelera de lo que resta del ciclo.

The Béjart Ballet Lausanne on China Tour
Realización: Arantxa Aguirre.
Duración aproximada: 1:02 Horas.
Año: 2012 (sobre Tour 2011)

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Kyôdaï

Presentación de Kyôdaï. Imagen mostrada con fines ilustrativos.

En 2014 Gil Román, al frente del Bejart Ballet Lausanne estrenó su obra Kyôdaï – los dos hermanos, inspirado en la historia corta La Intrusa de Jorge Luis Borges. De alguna forma la historia fue evolucionando hacia un marco japonés.

Kyôdaï es una palabra que remite al “hermano menor”. En la obra vemos una especie de narrador, tal vez el destino (Gabriel Arenas Ruiz) que sale al principio y al final de la obra, con un movimiento de brazos llenos de plasticidad, una desarticulación que la da mucha expresión.

Están dos hermanos acostados en una plataforma mientras tres mujeres bailan, una de ellas toma papel central en la obra. Por turnos comenzará a bailar con uno y otro hermano. Poco a poco se comienza a ver una rivalidad entre los hermanos por conseguir la atención de la muchacha. La rivalidad va creciendo teniendo un final trágico para ella y una reconciliación entre ellos, concluyendo con imágenes donde parecen recordar con gracia todo lo que sucedió. Lo pasado pasado.

La música de Erik Satie, Maurice Ravel, Yoshida Brothers y Edith Piaf me parecen muy interesantes, sobre todo la de los hermanos Yoshida de los que nunca había oído nada.

El movimiento de los bailarines es muy bueno, hay momentos donde es movimiento cortado, atacado, y momentos donde es muy fluido. Con ambos estilos la calidad es muy precisa.

El vídeo estuvo disponible del 14 al 17 de mayo en la página del Bejart Ballet Lausanne como parte del ciclo BBL at Home durante el cese de actividades por el COVID-19. Fue grabado el 20, 21 y 22 de mayo de 2014 en el Teatro Beaulieu en Lausanne. Para conocer la programación de otras obras en streaming consultar la página del BBL.

Kyôdaï (Les deux Frères)
Coreografía: Gil Román
Música: Erik Satie, Maurice Ravel, Yoshida Brothers y Edith Piaf
Baialrines: Gabriel Arenas Ruiz, Lisa Cano, Keisuke Nasuno, Masayoshi Onuki, Jasmine Cammarota, Chiara Paperini
Duración aproximada: 29 minutos

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