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The Unmasking of Robert-Houdin

Detalle de la portada de The Unmasking of Robert-Houdin. Se muestra con fines ilustrativos.

Jean Eugène Robert-Houdin mago francés (1805-1871) publicó sus memorias en 1858 con el nombre Confidences d’un prestidigatateur: una vie d’artiste (Confidencias de un prestidigitador: una vida de artista). Erik Weisz, escapista mejor conocido como Harry Houdini (1874-1926) en 1908 escribió The Unmasking of Robert-Houdin (El desenmascaramiento de Robert-Houdin) a modo de venganza contra su antiguo ídolo. Para tener un mejor contexto sobre esta reseña, recomiendo leer antes la de las Memorias de Robert-Houdin.

Robert-Houdin es llamado el padre de la magia moderna y Erik Weisz al acuñar su nombre artístico agregó una i al apellido del francés, supuestamente significando “como Houdin”. Se dice que Houdini intentó entrevistarse con la viuda del sobrino de Robert-Houdin y ella se negó. Debido a eso, Houdini decidió vengarse escribiendo un libro donde “desenmascarara” a su ídolo. A veces se dice que Houdini escribía un libro de historia de la magia y decidió enfocarlo a tirar del pedestal a Robert-Houdin.

También se dice que años después mencionó que debería haber escrito un libro de historia. Otras fuentes refieren que lo que dijo es que el título del mismo libro debió haber sido Historia de la Magia, poniendo aún más el dedo en la llaga.

Advertencia: por años he pensado que mientras más se de Harry Houdini peor me cae. Dicho esto pasaré a la reseña, basándome en la versión electrónica del Conjuring Arts Research Center, sobre la primer edición de 1908. Existen varios errores tipográficos resultado de una mala revisión después de digitalizar.

El libro me resulta pesado de leer, lo siento con poca unidad. Está dividido en capítulos dedicados a demostrar que Robert-Houdin no inventó los efectos que menciona en sus memorias, en varios casos Houdini se esmera no solo en probar que no los inventó sino que tampoco construyó lo aparatos ni tenía la habilidad para presentar un espectáculo interesante. Al hablar de cada truco proporciona referencias históricas del efecto con anterioridad a Robert-Houdin e intercala biografías y anécdotas de los magos a los que les atribuye la verdadera invención. La poca unidad radica en que en un momento está soltando calificativos contra Robert-Houdin y al siguiente dando la biografía con lujo de detalle de otro mago. En ocasiones en el texto proporciona referencias bibliográficas de periódicos, incluyendo número de página. Notas al pie hubieran sido mejor para no cortar el flujo del texto.

El libro contiene innumerables ilustraciones y programas, la mayoría con crédito a “colección del autor” “imagen rara” “poco conocida” “única foto existente”, “fotografía expresamente tomada para este libro”, “colección de Harry Houdini” y otras frases que me hacen pensar en que tenía mucho interés en plasmar su nombre (según la búsqueda de Acrobat Reader su nombre aparece 136 veces) Las ilustraciones, programas y posters son una verdadera joya, lo mejor del libro, lástima que muchos no son legibles, no se si en la edición impresa se puedan leer, pero en la digital resulta imposible en la mayoría de los casos.

Frecuentemente increpa a Robert-Houdin acusándolo de ser un ladrón, mentiroso, haber borrado de la historia a las personas que merecían ser recordadas y haber escrito un libro para alimentar su propio ego, entre otras cosas.

Me resulta interesante que Houdini, alaba a otros magos en pasajes como: “Como frecuentemente ha sucedido en la historia de los sabios y estudiantes, corría por la sangre de Pinetti un amor por el misterio con esa peculiar mancha de charlatanismo” “lo que sea que se diga sobre el charlataniso de Pinetti, debe admitirse que dio al arte de la magia un gran ímpetu que se sentirá por muchas generaciones” o “toda Europa había sido despertada a un nuevo interés a la magia por el brillante Cagliostro” (Cagliotro, fue un charlatán sentenciado por la inquisición debido a sus supuestos poderes) Es decir, le molesta que Robert-Houdin fuera un charlatán en sus memorias pero perdona y alaba a otros charlatanes. También es de recordar que Houdini frecuentemente decía que toda la publicidad era buena, hablaran bien o mal de él, lo importante era que escribieran bien su nombre. Aquí parece molestarle que la publicidad fuera de otra persona. Irónicamente, entre el público general suele haber confusiones entre Houdini y Houdin. En el mismo libro, al menos una vez, el nombre aparece como Robert-Houdini. No se si sea otro error de digitalización o así esté el original.

En otro punto dice “Henri Decremps […] autor que expuso y se esforzó por arruinar a Pinetti, pero tuvo éxito solo en inmortalizarlo” ¿Houdini no habrá tenido una experiencia similar con su libro?

Houdini dedicó mucho esfuerzo en investigar y amasar una magnífica colección, es una lástima que en vez de escribir un ameno libro de historia, usara su tiempo para una publicación llena de odio donde él trata de erigirse paladín de la justicia. La portada muestra a la justicia, con su balanza, quitando una máscara al busto de Robert-Houdin y el libro termina con “Y el producto de estas investigaciones las pongo frente al único jurado, el gran público lector. Mi trabajo está finalizado” Teatralmente acabando como un abogado o fiscal poniendo las pruebas frente al gran jurado.

Cabe destacar que en varias ocasiones dice que alguien con pocos conocimientos o un mínimo de inteligencia se da cuenta de los errores ¿Cómo es que él no se dio cuenta de inmediato y hasta eligió un nombre inspirado en este hombre? Por cierto, muchos de sus argumentos los basa en lo que Torrini le dijo a Robert-Houdin, personaje que en la década de 1940 se supo es ficticio. Houdini fue engañado.

Como dije en la reseña de las memorias de Robert-Houdin, está probado que hay imprecisiones históricas y personajes ficticios. No dudo que varios de los trucos en realidad sean atribuibles a otras personas, sin embargo como lo mencioné antes, sus memorias resultan una lectura muy amena, prácticamente una novela. Cosa que no sucede con el libro de Houdini, este, al contrario, es pesado de leer y uno termina asqueado preguntándose cual de los dos es el que tiene en verdad un ego enorme.

Mike Caveney en las notas a su Classic Correspondence en la revista Magic de abril 2015, menciona que Dai Vernon (conocido como El profesor y El mago que engañó a Houdini) solía decir que para Houdini no era suficiente triunfar, otros debían fallar.

Murice Sardina en 1947 publicó Les “erreurs” de Harry Houdini (los “errores” de Harry Houdini) traducido al inglés como Where Houdini was wrong (donde Houdini estaba mal) y Jean Hugard en 1957 escribió Houdini’s “Unmasking”: fact vs fiction (El “desenmascaramiento” de Houdini: hechos vs ficción). Ambos libros contradiciendo lo escrito por el escapista. En un futuro espero comentarlos aquí mismo.

The Unmasking of Robert-Houdin
Autor: Harry Houdini
Año: 1908
The Publishing Printing Co.
319 páginas

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Confidencias de un Prestidigitador

Portada de Memoirs of Robert-Houdin, se muestra con fines ilustrativos.

Jean Eugène Robert-Houdin fue un relojero y mago francés que vivió de 1805 a 1871, estando activo en el mundo de la magia, de manera profesional aproximadamente 7 años. Entre magos se le llama “el padre de la magia moderna” En 1858 publicó sus memorias bajo el nombre Confidences d’un prestidigatateur: una vie d’artiste (Confidencias de un prestidigitador: una vida de artista), que ha sido traducido a varios idiomas frecuentemente cambiando el título. La versión que se usó para esta reseña es la edición de Milbourne Christopher, para editorial Dover, con el título Memoirs of Robert-Houdin King of the Conjurers (Memorias de Robert-Houdin Rey de los magos).

Antes que nada, quiero aclarar que a nivel personal las autobiografías (y frecuentemente también las biografías hechas por familiares) las tomo con reserva, ya que suelen engalanarse episodios, o hacerse tendenciosas (véase por ejemplo Bailando sobre mi tumba de Gelsey Kirkland, aquí en Por los Teatros) David Britlan en la revista Genii de febrero de 2021 dice: “Las biografías son frecuentemente historias bien pulidas en que las vicisitudes del negocio del espectáculo son transformadas en drama entretenido” En la actualidad, se tiene bien documentado que las Confidencias de un Prestidigitador contienen varios episodios apócrifos.

Tal vez teniendo esto en mente, leí las memorias como una novela entretenida. Robert-Houdin (finalmente entendí que Jean Eugène es su nombre, Robert su apellido y agregó Houdin, el apellido de su primera esposa) da una poética introducción donde se remonta a sus días en el teatro, compara el libro con el escenario y al lector con el público. Se especifica que contará los pasajes importantes de su vida que lo llevan al camino de la magia, es decir no una autobiografía con detalles fuera de ese tema.

Narra cómo en su juventud, su ingenio y afición por crear aparatos y mecanismos lo metieron en problemas en la escuela, cómo su vida estaba destinada a aburridos trabajos de oficina, todo sea por satisfacer a su papá o tener un empleo redituable o bien visto por la sociedad. Originalmente su interés está en la relojería, su papá era relojero, pero al considerar que se tenían pocos ingresos, trata de que su hijo se dedique a otra cosa. Finalmente cede y lo deja ser aprendiz del oficio. Durante sus estudios, por accidente, cae en sus manos un libro de trucos de magia, lo cual despierta su afición.

Tras comer alimento envenenado, en el delirio de la fiebre, da con el mago Torrini y su fiel ayudante Antonio. Ellos lo ayudan a reestablecerse y es como da una primer presentación en público. Torrini le cuenta sus desventuras, su ascenso y caída en desgracia. Son los capítulos más romantizados del libro, frecuentemente me recuerdan a novelas y en ciertos aspectos a la película El Ilusionista (a Edward Norton le dieron a leer las Confidencias como apoyo para el personaje y varios trucos que se ven en la película se basan en efectos de Robert-Houdin, por lo que no me sorprende encontrar similitudes)

Torrini le cuenta sus ideas de lo que un buen mago debe hacer y lo que no. Varias de ellas me llaman la atención, tomando nota de las mismas. Al analizar si estos conceptos las presenta Robert-Houdin o Torrini, frecuentemente me encuentro en un conflicto: me interesa saber quién de los dos lo expone, sin embargo, Torrini es alguien que se sabe no existió, por lo que la pregunta sobra: son ideas de Robert-Houdin puestas en boca de un personaje.

La historia sigue avanzando, contando encuentros con otros magos de la época, frecuentemente decepcionado por la tendencia a ridiculizar al público varón y mostrándose caballerosos con las damas.

Robert-Houdin propone unas reformas, basándose en las recomendaciones de Torrini (?) entre ellas tener un escenario elegante y sencillo, sin que esté lleno de parafernalia innecesaria, preferencia de habilidad de manos sobre aparatos trucados, abstenerse de utilizar ropa excéntrica y usar solo la ropa que la sociedad civilizada reconoce como vestimenta de noche. No hacer bromas ni juegos de palabras, tener un código de conducta del cual no desviarse.

Actualmente los magos suelen entablar largas discusiones sobre si el frac está pasado de moda y es reminiscencia de Robert-Houdin cuando quería vestirse como igual con su público (no lo dice de esa forma) pero no veo que tomen como caballito de batalla las otras reformas propuestas.

Describe también sus presentaciones en las Soirées Fantastiques en París, su momento de apogeo y sus giras por Inglaterra y Europa. Esto dura apenas 7 años. Se retira a dedicarse a sus experimentos con electricidad y autómatas.

Frecuentemente se menciona que fue sacado de su retiro para sofocar una revuelta en Argelia, colonia francesa, derrotando a los “hechiceros” locales con sus trucos de magia. El episodio, relatado por Robert-Houdin, es muy diferente del que existe en el ideario colectivo.

Confidencias de un prestidigitador me parece un libro muy interesante, por momentos novela, por momentos manual sobre el código de conducta de un mago. Hay pasajes que actualmente se sabe son falsos y otros con imprecisiones históricas. Se mezcla mucho la incógnita de qué es real y qué es ficticio. Además si consideramos que la cultura popular ha modificado lo que contiene el libro, en la idea de la gente puede estar algo muy diferente a la realidad.

No siempre se ha sabido que las Confidencias tienen episodios falsos. Peter Lamont y Jim Steinmeyer indican en su libro The Secret History of Magic (La historia secreta de la magia) publicado en 2018, que fue en 1943 cuando el mito de Torrini se vino abajo. Hasta entonces se habían hecho pocas investigaciones al respecto.

Esto deja más incógnitas. Si son sus memorias ¿tiene episodios ficticios solo para engalanar la historia? La cita de David Britland tiene mucho peso en este caso. Como decía antes, hay pensamientos sobre la magia que los expresan sus compañeros, pero al saber que son solo personajes ¿entonces son las ideas de Robert-Houdin puestas en boca de otros? Lamont y Steinmeyer indican que tanto Torrini como Antonio, entre otras cosas, sirven para que el autor disfrace educadamente sus críticas a la magia de la época.

Me resultan de particular interés las diferencias que tienen las palabras conjurer, magician y prestidigitator (en inglés) y me hace preguntarme qué palabras usa en el original francés y cuáles serían los equivalentes en español. Por ejemplo, al inicio traduje King of conjurers como rey de los magos, aunque una traducción más literal sería rey de los conjuradores. Conjurador, en español, en realidad no se usa. Incluso la palabra magician no aparece como tal y magia solo se utiliza en el libro para decir magia blanca. Hoy en día estas palabras pueden usarse de manera indistinta, pero en la época tenían diferentes significados.

Me parece que Confidencias de un Prestidigitador es de los libros frecuentemente mencionado en el mundo de la magia pero poco leído. Lamont y Steinmeyer dicen que el mayor truco de Robert-Houdin, es precisamente este libro, un truco que sigue intrigándonos y dejándonos incógnitas 150 años después. Si leemos nuevamente la introducción dice “¿Por qué no debería convertir esta ficción en realidad? ¿No podría, cada noche cuando el reloj da las 8:00, continuar mi presentación bajo otra forma? Mi público será el lector, y mi escenario un libro”

Para esta reseña:
Memoirs of Robert-Houdin King of Conjurers.
Jean Eugène Robert-Houdin.
Notas e introducción de Milbourne Christopher.
Editorial Dover, 1964.
329 páginas.
Disponible en varios idiomas y editoriales.

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Apollo’s Angels – Conclusiones

Portada de Apollo’s Angels, se muestar con fines ilustrativos

Con esta tercer parte finalizo mis comentarios sobre el libro Apollo’s Angels, a history of ballet, de Jennifer Homans. Las primeras partes pueden consultarse en reseña y crítica.

Homans concluye que el ballet es un arte en decadencia, contaminado por lo contemporáneo y donde no se crea nada nuevo y los coreógrafos se aferran a obras de siglos atrás. Difiero completamente y encuentro contradictorio el no ver con buenos ojos lo contemporáneo y al mismo tiempo quejarse de presentar obras del pasado.

Si algo quedó de manifiesto durante la historia del ballet, es que a pesar de ser “clásico” y de “tradición” donde hay elementos que se han mantenido inamovibles durante siglos, hay otros elementos que han cambiado: Pasos nuevos, el pasar de salones de sociedad a teatros, de ser número entre actos de ópera a ser espectáculo completo, el uso de pantomima, saltos, giros. La introducción de zapatillas de punta. El cambio de los papeles de hombres y mujeres. Todo ha sido una evolución. Hoy en día distinguimos si una obra es clásica o contemporánea, pero es bastante probable que en un momento dado no haya sido tan clara esa línea, o lo que se consideraba contemporáneo, ahora lo vemos como clásico. No se puede separar de la historia de la danza clásica el papel de la moderna, contemporánea, neoclásica y todas las derivaciones.

¿Está bien seguir presentando obras de hace 100 años o más? Si, por algo son clásicas, porque gustan y son parte del legado y vale la pena mantenerlas en repertorio.

Por otro lado, concluyo que el ballet siempre ha sido patrocinado, nunca ha existido de manera independiente, posiblemente a excepción de los Ballets Rusos de Diaghilev, donde él mismo fungía como mecenas. En Francia antigua y moderna, Dinamarca, Rusia zarista y socialista, Inglaterra, Estados Unidos … Siempre ha estado patrocinada por el estado o por particulares, quienes han marcado el tema de las danzas. Frecuentemente se menciona a la URSS como ejemplo del país que imponía temáticas, pero incluso en la Francia revolucionaria, quien tenía el poder temporalmente era quien dictaba los temas. De igual forma en Estados Unidos donde los patrocinios son más bien de particulares y es a quien hay que dejar contentos presentando la temática que les interesa.

Finalmente agregaré que la idea de nombrar a Balanchine como el coreógrafo que finalmente acercó la danza al pueblo, alejándola de temas de nobleza que no son del interés de la gente común y corriente, yo diría que si acaso, ese privilegio le correspondería a Maurice Béjart, quien realizó obras con música del gusto popular como Queen y Edith Piaf, así como la Novena Sinfonía de Beethoven, planeada para presentarse en arenas deportivas. Espectáculos multitudinarios donde acercó al público tanto a la música clásica como a la popular/comercial uniéndola con la danza.

Apollo’s Angels
Jennifer Homans
Random House
Nueva York, 2010
643 pp

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Apollo’s Angels – Crítica

Detalle de Apollo’s Angels. Se muestra con fines ilustrativos.

En la entrada anterior di la reseña general del libro Apollo’s Angels, a history of ballet, de Jennifer Homans. En esta segunda parte daré mi crítica.

En general el libro tiene un estilo muy ligero, en ocasiones se siente incluso en tono de chisme cuando se trata de dar detalles personales de los protagonistas de la historia del ballet. Hay descripciones bastante interesantes de algunas obras, en las que se da un análisis con interpretaciones en las que nunca hubiera pensado. Por momentos me queda la duda de si esa interpretación es de la autora o es la intención que originalmente se le dio a dichas obras.

Los primeros capítulos me parecen muy interesantes pero mi decepción inició con el capítulo de la URSS. Con él comienzo a ver una tendencia y no puedo evitar preguntarme que tan objetiva es Homans y qué tanto se deja llevar por motivaciones personales. Señala que la URSS creó los mejores bailarines pero acabó con el ballet. Agrega que las obras hechas con temas previamente autorizados por el gobierno solo pueden ser del gusto de los soviéticos pero no tienen éxito en occidente. Critica ampliamente a Yuri Grigorovich y sobre todo su Espartaco. Sin embargo hoy en día Grigorovich es una leyenda viviente y Espartaco una obra que sigue presentando el Bolshoi en sus giras mundiales, lo que indica que es del gusto aún fuera de Rusia. Al hablar de Romeo y Julieta dice que es el West Side Story soviético. Comparación extraña ya que el ballet (ruso) precede al musical (neoyorquino) A menos que lo diga para que un americano sin gran conocimiento de ballet tenga un punto de referencia.

En la segunda mitad del siglo XX, muy de pasada menciona a Roland Petit. A Maurice Béjart lo nombra con cierto desdén limitándose a un par de párrafos y en una fotografía de Jorge Donn (sin señalar al bailarín) describe a Stimmung de Béjart como “sexo, sudor y pretensión disfrazados de arte”. William Forsythe y John Neumeier son mencionados una sola vez y a pie de página.

Al llegar a los capítulos de Estados Unidos veo aún más una tendencia marcada. Señala a Antony Tudor, Jerome Robbins y George Balanchine como los pilares del ballet americano. Presenta al ballet estadounidense con un discurso de nacionalismo, padres fundadores, igualdad, crear obras con temas importantes, acercar la danza al pueblo, alejarlo de alta sociedad y las cortes francesas. Irónicamente Tudor era británico y se cambió el apellido para sonar más aristocrático. Robbins era neoyorquino descendiente de inmigrantes rusos y cambió su nombre para sonar más americano. Balanchine era ruso y cambió su nombre a algo más occidental.

Incidentalmente menciona a Martha Graham y a Merce Cunninham. A Jirí Kylián lo señala como un “aparente pero falso heredero de Tudor”, pues rechazó tomar sus obras después de su muerte. En general veo rechazo de Homans por todo lo que es danza moderna / contemporánea. Si está escribiendo sobre ballet, tal vez está delimitando el ballet clásico, en cuyo caso hubiera sido interesante indicar que criterios toma. Por ejemplo los Ballets Rusos de Diaghilev y las obras de Nijisnky eran mal vistas en su época y se consideran más modernas que clásicas. Robbins es más conocido por su trabajo en teatro musical a lo que Homans dedica varias páginas para describir con detalle sus obras.

La parte cumbre del libro es Balanchine y su trabajo en Nueva York. Muchas páginas dedicadas a su obra y persona, indicando cómo revolucionó el ballet al introducir estilos que no se usaban ¿no se desvía también de la danza clásica? Señala a su compañía como un ejemplo, pues incluía a bailarines negros (no menciona el trabajo de Alvin Ailey) El libro finaliza con la muerte de Balanchine y las palabras “El legado de Balanchine fue inmenso. Le dio al mundo la mayor obra en la historia de la danza […] Salta al pasado vía Ruisa y Petipa, a Luis XIV y a los antiguos griegos […] Ha restaurado su lugar [de la danza] como entretenimiento fino, arte sensual e ideal olímpico”

Pareciera que las 550 páginas del libro y los 350 años de historia solo existen para llevarnos a la figura de Balanchine en un pedestal en el Monte Olimpo y después de él no hay nada. Incluso el título está influenciado por él, pues acostumbraba llamar “ángeles” a las bailarinas. No es de sorprender que en el índice temático sea la persona que más entradas tiene.

En el epílogo, Homans dice que los ángeles de Balanchine han caído (ya no son de Apolo) y el ballet está en decadencia. Agrega: “la coreografía contemporánea vira sin rumbo entre imitación sin imaginación e innovación estridente” Me parece una triste conclusión para un trabajo que le tomó 10 años. Sin embargo, en la introducción deja entrever el rumbo que tomará.

En la publicación anterior mencioné que en la introducción escribe algunas cosas que a primera vista no puse mucha atención, pero cobran importancia al leer todo el trabajo. Es precisamente su postura ante Balanchine y la opinión de que el ballet es un arte fuera de moda y a la antigua lo que deja ver desde ver el principio. Pareciera que es su tesis inicial y con el epílogo demuestra a lo que quería llegar.

En la tercera y última parte publicaré mis conclusiones.

Apollo’s Angels
Jennifer Homans
Random House
Nueva York, 2010
643 pp

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Apollo’s Angels – Reseña

Portada de Apollo’s Angels. Se muestra con fines ilustrativos.

Jennifer Homans fue bailarina antes de convertirse en crítica de danza (principalmente en publicaciones de Nueva York) y obtener un doctorado en historia de la Europa moderna por la Universidad de Nueva York. En 2010 publicó Apollo’s Angels, a history of ballet, un libro de 643 páginas que cubre la historia del ballet desde sus orígenes en la corte francesa hasta algunos coreógrafos de Estados Unidos a mediados y fines de siglo XX.

La obra es un libro muy grande profusamente documentado (550 páginas de texto, 62 de notas y el resto de referencias e índice temático) cubriendo aproximadamente 350 años. Por la extensión he decidido dividir la reseña en partes.

En la introducción da la explicación del título: Apolo, dios griego de la belleza, hermano de Afrodita, relacionado con las artes, jefe de las Musas. Por otro lado los ángeles representando el deseo de los bailarines de volar y ascender hasta Dios. Un título un tanto ambicioso pues implica que los bailarines son los ángeles del dios de la belleza. En la introducción hace mención de algunos conceptos que a primera vista no me llaman tanto la atención, pero después de terminar el libro y regresar a la introducción, marca desde el principio la dirección que tomará (de esto hablaré en la segunda parte)

A lo largo de 12 capítulos distribuidos en dos partes Homans nos va guiando por la historia del ballet, primero en Europa Occidental: Francia, Italia y Dinamarca. Posteriormente en Rusia, Inglaterra y Estados Unidos.

En Francia vemos cómo el ballet pasa de ser un baile de corte surgido para mostrar buenas costumbres a una actividad teatral. El ballet podía ser el boleto de entrada (o salida) de la corte. Después de la Revolución Francesa las obras solo podían hablar del triunfo de la misma y en contra de la monarquía. Con la llegada de Napoleón se instaura el uso de uniformes en la enseñanza de la danza (herencia de la costumbre militar de Napoleón)

En Italia, último estado europeo en consolidarse como país, se agregan elementos de la comedia del arte y comienzan a integrarse pasos mas rebuscados y “circenses”: saltos, giros, posturas poco naturales del cuerpo que en su momento se veía contra las buenas costumbres y hoy se relaciona indiscutiblemente con el ballet. Las guerras en Italia provocan un sentido de nacionalismo en el que el ballet queda relegado y gana más popularidad la ópera.

Frecuentemente no se considera a Dinamarca como un país con tradición de danza, sin embargo tiene importancia dentro de la misma y su tradición ha permanecido prácticamente intacta hasta nuestros días. El escritor Hans Christian Andersen quiso ser bailarín profesional, como sabemos, no sucedió, pero se mantuvo toda su vida muy relacionado con el mundo del ballet.

Es la época de los ballets fantásticos, cuentos de hadas y seres mitológicos, muchos protagonistas del mundo de la danza en la época se identificaban con los seres fantásticos y las descripciones que hace el libro hace dudar de su sano juicio, pues buscaban en la vida real sus ondinas y sílfides.

El texto tiene algunas fotografías donde me llama de manera especial la atención las zapatillas de punta de María Taglioni (idénticas a las actuales) que son muy parecidas a los zapatos de calle que utilizaban las mujeres, no parecían zapatos especiales como hoy en día, sino calzado regular.

La escena llega a Rusia imperial, en San Petesburgo se trata de imitar París por lo que se llevan coreógrafos y bailarines franceses. Rusia se formaba por feudos, por lo tanto las tierras y siervos eran propiedad del feudal. Mismo caso con los bailarines. Hay un apogeo de teatros que eran patrocinados por el señor de cada tierra. Hay disputas sobre si la danza debe ser afrancesada o rusificada para hacerla algo totalmente nacional.

Llega la Revolución Rusa, los Ballets Rusos de Diaghilev están de gira por Europa (nunca se presentaron en Rusia) muestran una Rusia exótica, que es lo que occidente quería ver, no necesariamente bailes tradicionales, pero revolucionan el ballet al hacerlo un espectáculo de talla internacional. Nuevamente hay cambios de estilos, coreografías de Fokine y Nijinsky haciendo cosas diferentes a lo acostumbrado. Hay a quien le gusta y hay a quien no le gusta.

En la época de la URSS se lleva el centro de poder y cultural a Moscú como un movimiento de quitarle poder a San Petesburgo que representaba a los zares. Siempre tuve curiosidad por el cambio de nombre del Teatro Mariinsky a Kirov y de nuevo a Mariinsky tras la disolución de la URSS. Se menciona que Kirov era el militar a cargo de San Petesburgo (en esa época Leningrado) que fue asesinado por Stalin. En su “honor” Stalin mandó cambiar el nombre del teatro. En esta época se sistematiza la enseñanza de la danza, con lo que actualmente se conoce como la técnica rusa o Vaganova. Se hacen obras a pedido del gobierno con temas autorizados por el gobierno.

Durante la Segunda Guerra Mundial Inglaterra comienza a cobrar fuerza dentro del mundo del ballet y se instaura el Royal Ballet, el cual es relativamente nuevo si se compara con los ballets de Francia y Rusia. En Estados Unidos la escena dancística cobra fuerza sobre todo en Nueva York, se forman teatros privados patrocinados por empresarios que dictan los temas de los bailes. Durante la guerra fría existe también una lucha para probar quien tiene la mejor posición en la escena mundial del ballet.

A grandes rasgos esto es lo que cubre el libro, hablando de la parte histórica. En la siguiente entrega haré mi crítica que se centra sobre todo en el siglo XX.

Apollo’s Angels
Jennifer Homans
Random House
Nueva York, 2010
643 pp

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Teatro de la Caricia

Portada de: Teatro de la Caricia, se muestra con fines ilustrativos.

Bajo el título Daniele Finzi Pasca Teatro de la Caricia, Facundo Ponce de León publica conversaciones que a lo largo de los años ha tenido con el clown y director escénico Daniele Finzi Pasca.

El trabajo de Daniele incluye ser co-fundador de las compañías Teatro Sunil (Ícaro) y Compagnia Finzi Pasca (La Veritá, Bianco su Bianco, Donka, Per té), co-producciones con Cirque Eloize (Rain, Nomade, Nebbia), dirección para Cirque du Soleil (Corteo, Luzia), apertura y clausura de juegos olímpicos de invierno, dirección de óperas para English National Opera (L’Amour de Loin), Teatro Mariinsky (Aída, Requiem) y Teatro San Carlos de Nápoles (Pagliacci). Su línea de trabajo siempre ha ido sobre lo que él llama Teatro de la Caricia.

El libro incluye conversaciones que nos llevan a un viaje circular, un viaje de regreso donde conocemos la filosofía de Finzi Pasca y los orígenes del teatro de la caricia.

Siendo un volumen no muy grande (136 páginas) me parece difícil resumirlo. Es un libro lleno de ideas de un importante creador escénico, cada página tiene cosas para tomar nota.

Entre lo que más me llama la atención es la forma en que indica que un clown corteja al público. En una fiesta hay varias formas de ser y cada una de ellas conquista. Así mismo hay varias formas de ser clown y cada una corteja. Si no tienes suerte consiguiendo pareja y buscas consejo de tus amigos, tal vez el consejo sirve, pero conquistaste a tu pareja usando una formula que no es tuya, ese no eres tu: o te condenas a mantener la mentira o viene el rompimiento. Así un clown: si te aconsejan ponerte un nombre en diminutivo y hacer figuras con globos, tal vez sirva, pero puede ser que ese no seas tú ni lo que quieres de ser clown.

En días anteriores publiqué la reseña de Donka, donde menciona que un artista es pescador de ideas y puede pasarse días enteros sentado en un café aparentemente sin hacer nada, en realidad está pescando la idea. Como la pesca, es cuestión de paciencia. En este libro se profundiza sobre el tema.

Habla de que todo el equipo de trabajo está en una embarcación, puede ser pequeña o grande, el barco se maneja diferente pero el propósito es el mismo. Si la producción es para un actor o para miles de artistas, la estrategia es diferente pero siempre se busca el mismo objetivo: llegar al puerto.

Menciona que hay dos tipos de actores: aquellos que sienten las cosas y las hacen sin importar hacia donde van y los que hacen preguntas, los que consultan los mapas y quieren saber para qué es todo esto. Como director Daniele debe comprender rápidamente que tipo de actor es cada uno de sus artistas para no perder el tiempo de su gente. Indica que el tiempo de otros es algo que no se puede malgastar.

Finalmente habla de su viaje de juventud como voluntario a la India. Viaje hacia adentro, de auto descubrimiento. En una India con muchos enfermos de lepra y gente viviendo en la calle, su trabajo era atender a los enfermos, muchos de ellos moribundos. De sus experiencias sale lo que será el teatro de la caricia: aprende a sentir al enfermo (o al público) él puede sentirse bien haciendo su trabajo, pero si no percibe lo que sucede con el enfermo, entonces su trabajo ya es automático. Aprende el valor de una caricia. Hacer saber al enfermo que alguien está ahí a un lado con él. Conoce a Sunil, un muchacho que muere después de 24 días de batalla cuando no esperaban que durara uno. De él toma el nombre para su primer compañía.

Su trabajo escénico se ha enfocado en buscar la conmoción, resonar en el público, ser un clown cuya finalidad principal no es hacer reír. Busca oír, sentir al público. Para él el clown es un actor que cuenta historias, un héroe perdedor que con dignidad pierde casi siempre y al final se desvanece discretamente.

Daniele Finzi Pasca Teatro de la Caricia
Facundo Ponce de León
Ediciones CFP
Primera Edición Julio 2009, Tercera edición enero 2015 (Uruguay)
Reseña sobre edición en español, también disponible en otros idiomas
136 páginas

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THE OFFICIAL BOLSHOI BALLET BOOK OF SWAN LAKE

Portada del libro. Se muestra con fines ilustrativos.

En 1986 fue publicado el libro The Official Bolshoi Ballet Book of Swan Lake por Yuri Grigorovich y Alexander Demidov. Originalemnte en ruso, traducido al inglés por Yuri Shirokov. T.F.H. Publications en 1984 obtuvo los derechos en excluisva para la traducción y distribución fuera de Rusia de la literatura soviética de música y ballet.

El libro cuenta a grandes rasgos cómo es que Tchaikovsky llegó a componer la música de éste ballet. Con más profundidad entra a la historia de la obra. Su desafortunado debut en 1877, los cambios mayores realizados en 1895 con el compositor ya fallecido, otros cambios en 1901 y finaliza con la versión del propio Grigorovich en 1969.

Sobre el estreno en 1877 se menciona que el libreto no era lo suficientemente fuerte ni tenía mucha lógica. El coreógrafo, libretista y compositor apenas trabajaron juntos, lo que desesperaba mucho a Tchaikovsky. La obra fue quedando en el olvido y el compositor murió convencido de que su obra no perduraría. En ese tiempo el ballet no se consideraba un arte que valiera mucho la pena, por lo que componerle música no era muy bien visto entre el gremio. Tchaikovsky tomó el riesgo y a pesar de que otras de sus obras para ballet tuvieron éxito, su primer intetno, El Lago de los Cisnes, no lo tuvo.

En 1895 la partitura es modificada, se le hacen “arreglos”, algunos fragmentos del primer acto se pasan al tercer acto. Hay música adicional de Riccardo Drigo. Marius Petipa hace las coreografías del primero y tercer acto y los actos segundo y cuarto quedan a cargo de Lev Ivanov.

A decir de Petipa, Odette, el cisne blanco, es un personaje soso, con gusto le deja los “actos blancos” a Ivanov, aquellos más tradicionales con cuerpo de baile y violines tristes. Él toma los actos de fiesta y en particular le interesa Odile, el cisne negro, la verdadera heroína para Petipa.

La versión de 1895 es la que catapulta al Lago de los Cisnes a la fama y todas las versiones del sigo XX y hasta la fecha tienen elementos de la de Ivanov-Petipa.

Habla también un poco de la versión de Grigorovich, que ha ido evolucionando poco a poco. Entre los cambios respecto a la versión tradicional es que Rothbard, el hechicero, recibe el nombre de “El Genio Malvado”

El libro finaliza con una sinopsis fotográfica de la obra.

La historia presentada es muy interesante, además del análisis de los personajes y situaciones. La música de Tchaikovsky se cree incluye elementos de su ópera Ondine, que fue destruida por él mismo. Tanto Ondine como El Lago tratan de un ser mágico que pierde la vida al conocer las maldades de la humanidad. Básicamente es la historia de un primer amor (los personajes tienen alrededor de 17 años) que acaba en tragedia debido a las debilidades humanas. Algo como en La Sirenita, Ondine y Romeo y Julieta.

“Finalmente, Odile usa el hechizo mas viejo del mundo. Estas palabras han hecho magia por millones de años …. ‘Te amo’, ella dice. Inmediatamente, el Príncipe la levanta, actuando como si ella fuera la única persona perfecta en el mundo […] Él solo tiene ojos para Odile … ha sido atrapado por el hechizo del amor … amor ciego” – páginas 126 y 127

The Official Bolshoi Ballet Book of Swan Lake
Yuri Grigorovich y Alexander Demidov
Traducido al inglés por Yuri Shirokov T. F. H. Publications Inc
1986
140 páginas

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El Prodigio

Portada de El Prodigio. Se muestra con fines ilustrativos.

Li Cunxin es un bailarín de origen chino que a principios de la década de los 80 desertó de China quedándose en Estados Unidos, posteriormente haciendo su vida en Australia. En 2003 publicó su autobiografía Mao’s Last Dancer (El último bailarín de Mao) que fue adaptada al cine en 2009 (distribuida a partir de 2010, en México debió ser a mediados de 2012) La película conserva el nombre del libro, pero en México se ofreció bajo el título El Prodigio. Esta reseña corresponde a la película.

La historia muestra a Li Cunxin desde niño, cuando es elegido por las autoridades de Mao Zedong para audicionar en la escuela de artes para estudiar ballet. Li es elegido, aunque no entiende para qué.

Tras la muerte de Mao se permite que Ben Stevenson, director del Ballet de Houston visite China e imparta algunas clases tras las cuales solicita un estudiante de intercambio para estudiar 3 meses en Houston. Cunxin es elegido.

En Houston, Li conoce los grandes edificios, los cajeros automáticos, ir de compras por vanalidades y lo que es gastar 500 dólares en un día cuando su padre ganaba 50 al año después de mucho trabajo. Un mundo lleno de libertades donde, entre otras cosas, baila lo que quiere y no lo que el gobierno indica. Al término de su estancia en Estados Unidos se niega a regresar a China. Después de tensas horas dentro del Consulado, el gobierno de Estados Unidos hace los arreglos para que pueda quedarse.

Anteriormente aquí en Por los Teatros comenté las películas White Nights y Bailando en el Desierto. El Prodigio es otra película que se siente como propaganda política, más al estilo de White Nights. En las 3 películas los protagonistas escapan de sus países. Bailando en el Desierto y El Prodigio se basan en historias reales. En White Nights y en El Prodigio se menciona que sus regímenes los obligaban a bailar ciertos temas y en Estados Unidos eran totalmente libres.

El Prodigio es una película bien lograda, la historia atrapa y apuesta totalmente por el sentimiento del espectador. Cuando salió en el cine un amigo dijo que la mitad de la sala estaba llorando y la otra mitad aguantándose las ganas. Y no lo contradigo. Es ese tipo de película.

La forma en que intercala el presente, el pasado, los recuerdos y los sueños crean en el espectador el efecto deseado. Sin embargo, al ofrecerse como historia real y sobre todo como autobiografía la tomo con cierta reserva ya que estos trabajos suelen maquillar la historia.

Algunas frases que se me quedaron desde la primera vez que vi la película son “Que no te molesten los pavos” un texto escrito en una playera con un elefante y pavos encima de él. No significa nada en particular, solo que no dejes que te preocupe lo que no importa. Otra es Li contestando “No quiero caminar, quiero volar” cuando pide polainas muy pesadas y el maestro le dice que con ese peso en las piernas no podrá caminar.

La película puede conseguirse en DVD y Blu-Ray distribuido por Quality Films. El único “pero” que le veo al DVD (no a la película) son los molestos anuncios al principio que no pueden saltarse.

El Prodigio (Mao’s Last Dancer)
Dirección: Bruce Beresford
Actuaciones: Bruce Greenwood, Kyle MacLachlan, Joan Chen, Amanda Schull, Chi Cao
2009
Great Scott Productions
Duración aproximada: 1:57 horas

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circo, libros

The Spark

Portada de The Spark. Se muestra con fines ilustrativos.

Cirque du Soleil The Spark: igniting the creative fire that lives within us all (Cirque du Soleil La Chispa: encendiendo el fuego creativo que vive dentro de todos nosotros) es una ventana hacia el mundo creativo del Cirque du Soleil, enmarcado en una historia de ficción.

Existen libros de autoayuda o de cómo ser exitoso en los negocios que colocan sus consejos dentro de una historia a modo de novela, cuento o algo tipo fábula. No son el tipo de libro que prefiero. The Spark hace algo parecido con el tema de la creatividad, inspiración, colaboración y trabajo en equipo. En este caso la historia me atrapa, posiblemente por estar ambientada en algo que me interesa: el circo.

The Spark trata de un agente deportivo que busca nuevo significado a su carrera y a su vida. A modo de pláticas con entrenadores, artistas, oficinistas y gente de producción del Cirque du Soleil se van entregando las ideas. Lyn Heward creó el concepto y John U. Bacon escribió el libro. En los agradecimientos se entiende que el autor vivió algo similar al personaje de la novela y estuvo como invitado en el Cirque para documentar lo que sería el libro, es decir el personaje es ficticio pero las ideas y hechos descritos son reales.

La historia nos va guiando por diferentes oficinas y lugares de entrenamiento donde se narra cómo se superaron obstáculos en diferentes espectáculos, como el vestuario de O, espectáculo acuático que presenta desafíos especiales pues el cloro del agua acaba la tela convencional. Cómo diferentes artistas con formación de gimnastas dejaron el ambiente competitivo del deporte para pasar a uno colaborativo. Cómo las personas que interactúan con el público en los espectáculos invitan a alguien a participar y sentirse cómodo. Cómo buscan nuevos desafíos modificando un aparato o intentando algo nuevo, tomando riesgos pero al mismo tiempo midiéndolos.

En un pasaje se hace la descripción de las oficinas centrales del Cirque du Soleil y se dice que las paredes están decoradas con posters de sus diferentes espectáculos, esto con el fin de no perder de vista cuál es el producto final, todos están trabajando para lograr lo que representan esos carteles. Así como usan la ambientación en su edificio para motivar a los empleados, el ambientar la historia en el Cirque me mantuvo atento a la misma, a diferencia de otros libros del mismo estilo.

Algunas de las frases que resaltan para mi son: “Cada accidente es una oportunidad creativa”, “Es difícil ser creativo en aislamiento. La verdadera creatividad requiere colaboración e incluso conflicto y confrontación”, “Si no entiendes tu papel ¿cómo vas a disfrutar lo que haces?”, “Es sorprendente cómo tememos a lo desconocida, incluso cuando lo desconocido trae la posibilidad de éxito”, “Estamos tan acostumbrados a nuestra zona de confort que aprendemos a vivir con desilusión mientras sea seguro y conocido”, “El trabajo perfecto debe ser una mezcla de nuestros talentos y nuestras pasiones”, “Si realmente quieres que las cosas sucedan debes estar dispuesto a estrellarte”.

The Spark es un libro pequeño, conciso, con un estilo muy fácil de leer. Posiblemente no da consejos nuevos pero me gustó la forma de integrarlos en la historia. Es un producto “con licencia oficial” del Cirque y como tal, se nota que es un trabajo muy cuidado. Lyn Heward recibe créditos como antigua presidente de la división de contenido creativo.

Existe en español bajo el nombre “Cirque du Soleil La Magia. Una historia sobre el poder de la creatividad y la imaginación” en editorial Empresa Activa

The Spark
Lyn Heward y John U. Bacon
Currency Doubleday, 2006
136 páginas
Idioma: inglés.

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#danza, libros

Bailando sobre mi tumba

Portada de Bailando sobre mi tumba. Edición del INBA, 2013. Imagen con fines ilustrativos.

Gelsey Kirkland nació en 1952, entró al New York City Ballet (NYCB) en 1968, fue nombrada solista en 1969 y bailarina principal en 1972. Se va al American Ballet Theatre (ABT) en 1974 y lo deja en 1984. Se hace famosa con el público en general sobre todo por su participación en la versión para televisión de Cascanueces con Mikhail Baryshnikov (1977).

En 1986 publica junto con su esposo, Greg Lawrence, su autobiografía Bailando sobre mi tumba. Un libro muy difícil de leer. Lo dejé varias veces y al retomarlo, tras avanzar unas líneas decía “ya recordé por qué lo había dejado”.

Narra su vida y problemas durante sus años como bailarina en las dos compañías. A lo largo de toda la historia responsabiliza a los demás de lo que le pasaba. Inicialmente a sus padres y hermana, posteriormente a maestros y finalmente a parejas sentimentales.

A Balanchine, su director y mentor en el NYCB, lo responsabiliza de sus lesiones, de iniciarla en las drogas por darle medicamentos para aguantar el dolor (aparentemente anfetaminas) y ser el causante de sus desordenes alimenticios al introducir la estética de bailarinas delgadas. En un pasaje dice que Balanchine cayó de su gracia cuando lo vio salir del baño de hombres “¿cómo podía tener necesidades tan mundanas? Además se rumoraba que era impotente” El comentario me hace pensar que tenía sentimientos especiales hacia él a pesar de la diferencia de 48 años.

En un principio presume que Baryshnikov la eligió para bailar estando ya en América, casi casi que por ella desertó de la Unión Soviética. Posteriormente dedica más de la mitad del libro a hablar mal de él. Una vez más parece que a quien endiosa cae del pedestal.

Habla de otras parejas: bailarines y distribuidores de droga con los que consume cocaína, teniendo múltiples salidas y reingresos al ABT por su falta de compromiso a las funciones y los problemas personales con Baryshnikov.

Constantemente se presenta como la víctima que quería trascender como artista, los demás la frenaban y tenía que entrenarse a escondidas con maestros que la entendían. Con algunos de ellos también termina con problemas.

Muy de pasada menciona con dejos de rencor que trató de seducir a Fernando Bujones y él no se interesó. No lo vuelve a mencionar en el libro y creo que fue lo mejor para él.

Lo rescatable para mí son los comentarios que hace sobre la interpretación o no en la danza.

Básicamente existen dos posturas: Tradicionalmente los ballets son narrativos. Se cuenta una historia y para lograrlo se recurre a la pantomima. La otra postura es que la pantomima contamina la danza y se debe bailar en su estado más puro, sin historias y sin recursos de adorno.

Balanchine fue pasando poco a poco de lo interpretativo a la postura de la danza pura (se puede visitar el post Stravinsky & Balanchine para leer comentarios sobre algunas de sus obras) Kirkland menciona que ella quería interpretar, darle un toque personal a los personajes que bailaba y Balanchine no lo permitía lo que producía bailarines que repetían mecánicamente los pasos y eran totalmente intercambiables o reemplazables pues no había diferencia entre uno y otro. La búsqueda de significado de la danza para Kirkland la llevó a trabajar con otros maestros que le permitían experimentar.

El libro está dedicado “a la memoria de Joseph Duell (1956-1986) Que el grito de ayuda aún pueda escucharse”. Si fue publicado con la intención de reportar la parte mala del ambiente dancístico creo que el mensaje se diluye con el siempre presente papel de víctima y medio libro atacando a una sola persona.

Joseph Duell era bailarín principal del NYCB. Padecía depresión. Se suicidó.

Existen varias ediciones. Para la presente reseña se leyó la versión en español publicada por el CENIDI-Danza José Limón. Título original: Dancing on my grave. 1986.

Bailando sobre mi tumba
Gelsey Kirkland y Greg Lawrence
Traducción María Dolores Ponce G.
CENIDI-Danza José Limón, INBA
México 2013
353 páginas

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