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Seventy Years a Showman

Anteportada de Seventy Years a Showman. Se muestra con fines ilustrativos.

George Sanger fue un artista circense del siglo XIX. Nació en 1825 y toda su vida la dedicó al circo. Se retiró a los 80 y en 1910, teniendo 85 años, publicó su autobiografía: Seventy Years a Showman (Setenta Años de Showman) Comencemos con la definición de showman. Puede traducirse como empresario, organizador de espectáculos. De manera literal como hombre espectáculo, quien ejerce de manera excelente varias ramas del espectáculo. En este caso, Sanger, era todo ello.

La edición que se utiliza para la reseña es la de J.M Dent & Sons para la colección The Kings Treasuries of Literature (algo así como Las Arcas de Literatura de los Reyes) Es un curioso librito de bolsillo. Midiendo 11×15.5 cm y apenas 1.5 cm de espesor, incluyendo tapas duras, contiene 256 páginas, las cuales a pesar de ser delgadas se sienten de buena calidad. Se trata de una reimpresión de 1967, seguramente pensada literalmente como libro de bolsillo. El formato lo hace ideal para cargarse en un viaje y sus tapas duras reducen el maltrato. Muy diferente a los libros de bolsillo actuales. La tapa de color rojo solo tiene un pequeño bajo relieve del perfil de una mujer. El título está escrito en el lomo únicamente.

George Sanger nació de padres que viajaban en las ferias itinerantes. Como niño ayudó a sus padres con el peep-show que era la atracción que manejaban. Peep significa mirar furtivamente. Peep-show es un cajón que contiene fotografías y los espectadores se asoman por mirillas para ver las imágenes. Según narra Sanger, mostraban secuencias de imágenes mientras contaban alguna historia: la muerte del rey y coronación de la nueva reina o algún asesinato que hiciera mucho ruido en las noticias.

También trabajó con otros compañeros de feria haciendo actos de circo. Con el tiempo se casó con una domadora de leones y se asoció con hermanos para independizarse de sus padres y buscar sus propias aventuras. Posteriormente se separó de sus socios y se convirtió en uno de los empresarios de circo más importantes de Inglaterra. Formó su compañía y tuvo a su cargo la administración de diversos espectáculos tanto en carpas como en teatros.

A lo largo de su libro cuenta diversas experiencias: los peleas entre los circos para asegurar el mejor lugar en las ferias, las vicisitudes al presentar números de magia y mentalismo en la Inglaterra Victoriana donde abundaba la superstición y frecuentemente se creía tenía pactos diabólicos, así como conflictos con la ley que consideraban a las ferias ambulantes como peligrosas. Cuenta también algunos de los engaños que hacía en los espectáculos de fenómenos para mostrar caníbales o al hombre “más alto del mundo”, otros engaños eran la ostra que fuma y los puercos sabios.

Durante muchos años administró un teatro donde presentaba a su compañía o a otras que rentaban el espacio. En algunos espectáculos de teatro, en una época de grandes producciones que apostaban por atractivos visuales muy complejos, se pedía su apoyo para que hubiera grandes felinos en escena. En un par de ocasiones narra como truco publicitario haber soltado a los leones al final de los ensayos. Los trucos publicitarios se le daban a menudo, participó en desfiles en honor a la reina donde el desfile y pequeños enfrentamientos con la policía eran partes de la publicidad.

En un conflicto legal con un contrincante, como burla, se agregó el título de Lord, por lo que frecuentemente es conocido como ‘Lord’ George Sanger. Hay historias apócrifas que dicen que Lord era su nombre de pila. Varias veces se entrevistó con la realeza, contando que los reyes tomaban de forma divertida el auto nombrarse Lord.

En diversos momentos la historia se siente un tanto moralizante. Dando consejos propios o repitiendo los que le daba su padre.

Me llama particularmente la atención cuando narra la plaga de viruela de 1833. Desde la preocupación general por la forma tan rápida de propagarse y lo virulenta de la enfermedad, hasta las maravillas que se lograron por medio de la vacunación. Recomienda ampliamente vacunarse y está seguro de que la razón que como adulto, en todos sus años de empresario, perdiera solo un par de empleados por causa de la viruela es gracias a las vacunas. Aclaración: Dichos empleados no estaban vacunados.

A casi 2 siglos de esa epidemia y a más de 100 años de publicarse por primera vez este libro, el episodio y la recomendación se sienten muy actuales.

Seventy Years a Showman es un libro entretenido, de fácil lectura. Como se indica en la introducción de esta edición, es un libro olvidado que vale la pena rescatarlo.

Seventy Years a Showman.
‘Lord’ George Sanger.
J. M. Dent & Sons Ltd, Londres.
Primera impresión en esta edición 1935, reimpresión 1967.
265 páginas.

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¡Puro Abracadabra!

Portada de ¡Puro Abracadabra! Se muestra con fines ilustrativos.

Martin Gardner fue un periodista y filósofo de la ciencia, ampliamente conocido por sus artículos y libros de matemáticas recreativas. También fue divulgador científico, mago y crítico de temas paranormales.

De manera póstuma, en 2013, se publicó su autobiografía, la cuál escribió a los 95 años, poco antes de morir en 2010. El título original es Undiluted Hocus-Pocus, The Autobiography of Martin Gardner, que viene siendo Hocus-Pocus sin diluir, la autobiografía de Martin Gardner. En español, Páginas Libros de Magia, lo publica bajo el título ¡Puro Abracadabra! Martin Gardner Autobiografía.

El libro es de muy fácil lectura. Sin un orden cronológico muy estricto nos conduce por su infancia, la casa paterna, algunas anécdotas sobre sus padres y hermanos, sus días en la universidad, para llevarnos después a su tiempo como escritor, matrimonio e hijos.

Se indica que varias personas del mundo del escepticismo se mostraron desilusionados de que Gardner creyera en Dios y en vida después de la muerte. En la autobiografía muestra su postura al respecto y se ve que desde su época de estudiante su fe fue cambiando varias veces, creo que con su formación de filósofo era imposible que no se planteara cuestionamientos y sus respuestas a ellos fueran cambiando a lo largo de su vida.

Gardner va narrando numerosos episodios humorísticos, su trabajo a bordo de un barco durante la Segunda Guerra Mundial y las personalidades que su trabajo como escritor y divulgador lo llevaron a conocer. Hace patente su amor por los colores, lo cual lo hizo querer de forma muy particular los libros de El Mago de Oz. También tuvo un gusto especial por los libros de Alicia, indicando que el mundo de Alicia y Oz pudieran estar relacionados. Por el significado religioso, Gilbert K. Chesterton es uno de sus autores favoritos, nombrado de manera frecuente en la autobiografía, sobre todo El hombre que fue Jueves y Los países de colores, debido a los colores.

Mis quejas van enfocadas específicamente a la edición en español. Me parece una edición no muy cuidada donde hay errores tipográficos, problemas de traducción que llevan a palabras inexistentes y una cantidad impresionante de notas agregadas por el editor que hacen lenta la lectura si se van consultando. Algunas notas están en la misma página y otras al final del libro. La mayoría de ellas son datos sobre si existen o no traducciones al español de textos mencionados y en ocasiones breves biografías de personas o información sobre quién y cuándo comenzó a publicarse una revista. No resulta claro por qué algunos nombres de publicaciones vienen en inglés, con su consiguiente nota traduciendo el título, y otros nombres vienen en español. Tampoco es claro por qué algunos textos tienen nota y otros no.

A lo largo del libro hay varios poemas, otra de las habilidades de Gardner, los mismos se presentan en inglés y en seguida en español, lo cual me pareció muy buen detalle, pues un poema al traducirse pierde su musicalidad. Algunos de ellos, cuando los tradujeron, buscando tener rima en español cambiaron sustancialmente la idea, al tener juntas las versiones en inglés y español se vuelve muy evidente el cambio en la esencia. Otros poemas son traducidos literalmente, sin forzar la rima en español y apegándose más al original. Una vez más no sé que lineamientos usaron para uno u otro estilo. ¿Licencia poética?

Uno de los poemas que más me gustaron es Spring Fever de Jamie Sexton Holme, citado en el libro porque Gardner considera que ella al igual que otros humildes poetas merecen nuestro recuerdo. Es uno de los poemas que más me molestó la traducción.

Gardner fue polifacético. Escribía poesía, dibujaba caricaturas, hacía divulgación, se codeaba con grandes matemáticos sin ser matemático, con grandes magos sin ser mago profesional. Siempre tuvo curiosidad por las cosas y por investigar. Indica “tenía que esforzarme mucho por entender lo que escribía, y eso me ayudó a escribir de forma que otros también lo pudieran comprender”.

James Randi, que escribió el epílogo, menciona que en una conferencia que presentó en IBM, los ingenieros dudaban de que Martin Gardner fuera una persona real. Randi agrega que era una amalgama de Isaac Asimov, Arthur C. Clarke y tal vez algún colega ilusionista. Las personas de IBM quedaron asombradas de que alguien así en verdad existiera y fuera realmente el experto que parecía ser.

¡Puro Abracadabra!
Martin Gardner.
Páginas Libros de Magia.
297 páginas.
No se indica año en la edición española.

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Confidencias de un Prestidigitador

Portada de Memoirs of Robert-Houdin, se muestra con fines ilustrativos.

Jean Eugène Robert-Houdin fue un relojero y mago francés que vivió de 1805 a 1871, estando activo en el mundo de la magia, de manera profesional aproximadamente 7 años. Entre magos se le llama “el padre de la magia moderna” En 1858 publicó sus memorias bajo el nombre Confidences d’un prestidigatateur: una vie d’artiste (Confidencias de un prestidigitador: una vida de artista), que ha sido traducido a varios idiomas frecuentemente cambiando el título. La versión que se usó para esta reseña es la edición de Milbourne Christopher, para editorial Dover, con el título Memoirs of Robert-Houdin King of the Conjurers (Memorias de Robert-Houdin Rey de los magos).

Antes que nada, quiero aclarar que a nivel personal las autobiografías (y frecuentemente también las biografías hechas por familiares) las tomo con reserva, ya que suelen engalanarse episodios, o hacerse tendenciosas (véase por ejemplo Bailando sobre mi tumba de Gelsey Kirkland, aquí en Por los Teatros) David Britlan en la revista Genii de febrero de 2021 dice: “Las biografías son frecuentemente historias bien pulidas en que las vicisitudes del negocio del espectáculo son transformadas en drama entretenido” En la actualidad, se tiene bien documentado que las Confidencias de un Prestidigitador contienen varios episodios apócrifos.

Tal vez teniendo esto en mente, leí las memorias como una novela entretenida. Robert-Houdin (finalmente entendí que Jean Eugène es su nombre, Robert su apellido y agregó Houdin, el apellido de su primera esposa) da una poética introducción donde se remonta a sus días en el teatro, compara el libro con el escenario y al lector con el público. Se especifica que contará los pasajes importantes de su vida que lo llevan al camino de la magia, es decir no una autobiografía con detalles fuera de ese tema.

Narra cómo en su juventud, su ingenio y afición por crear aparatos y mecanismos lo metieron en problemas en la escuela, cómo su vida estaba destinada a aburridos trabajos de oficina, todo sea por satisfacer a su papá o tener un empleo redituable o bien visto por la sociedad. Originalmente su interés está en la relojería, su papá era relojero, pero al considerar que se tenían pocos ingresos, trata de que su hijo se dedique a otra cosa. Finalmente cede y lo deja ser aprendiz del oficio. Durante sus estudios, por accidente, cae en sus manos un libro de trucos de magia, lo cual despierta su afición.

Tras comer alimento envenenado, en el delirio de la fiebre, da con el mago Torrini y su fiel ayudante Antonio. Ellos lo ayudan a reestablecerse y es como da una primer presentación en público. Torrini le cuenta sus desventuras, su ascenso y caída en desgracia. Son los capítulos más romantizados del libro, frecuentemente me recuerdan a novelas y en ciertos aspectos a la película El Ilusionista (a Edward Norton le dieron a leer las Confidencias como apoyo para el personaje y varios trucos que se ven en la película se basan en efectos de Robert-Houdin, por lo que no me sorprende encontrar similitudes)

Torrini le cuenta sus ideas de lo que un buen mago debe hacer y lo que no. Varias de ellas me llaman la atención, tomando nota de las mismas. Al analizar si estos conceptos las presenta Robert-Houdin o Torrini, frecuentemente me encuentro en un conflicto: me interesa saber quién de los dos lo expone, sin embargo, Torrini es alguien que se sabe no existió, por lo que la pregunta sobra: son ideas de Robert-Houdin puestas en boca de un personaje.

La historia sigue avanzando, contando encuentros con otros magos de la época, frecuentemente decepcionado por la tendencia a ridiculizar al público varón y mostrándose caballerosos con las damas.

Robert-Houdin propone unas reformas, basándose en las recomendaciones de Torrini (?) entre ellas tener un escenario elegante y sencillo, sin que esté lleno de parafernalia innecesaria, preferencia de habilidad de manos sobre aparatos trucados, abstenerse de utilizar ropa excéntrica y usar solo la ropa que la sociedad civilizada reconoce como vestimenta de noche. No hacer bromas ni juegos de palabras, tener un código de conducta del cual no desviarse.

Actualmente los magos suelen entablar largas discusiones sobre si el frac está pasado de moda y es reminiscencia de Robert-Houdin cuando quería vestirse como igual con su público (no lo dice de esa forma) pero no veo que tomen como caballito de batalla las otras reformas propuestas.

Describe también sus presentaciones en las Soirées Fantastiques en París, su momento de apogeo y sus giras por Inglaterra y Europa. Esto dura apenas 7 años. Se retira a dedicarse a sus experimentos con electricidad y autómatas.

Frecuentemente se menciona que fue sacado de su retiro para sofocar una revuelta en Argelia, colonia francesa, derrotando a los “hechiceros” locales con sus trucos de magia. El episodio, relatado por Robert-Houdin, es muy diferente del que existe en el ideario colectivo.

Confidencias de un prestidigitador me parece un libro muy interesante, por momentos novela, por momentos manual sobre el código de conducta de un mago. Hay pasajes que actualmente se sabe son falsos y otros con imprecisiones históricas. Se mezcla mucho la incógnita de qué es real y qué es ficticio. Además si consideramos que la cultura popular ha modificado lo que contiene el libro, en la idea de la gente puede estar algo muy diferente a la realidad.

No siempre se ha sabido que las Confidencias tienen episodios falsos. Peter Lamont y Jim Steinmeyer indican en su libro The Secret History of Magic (La historia secreta de la magia) publicado en 2018, que fue en 1943 cuando el mito de Torrini se vino abajo. Hasta entonces se habían hecho pocas investigaciones al respecto.

Esto deja más incógnitas. Si son sus memorias ¿tiene episodios ficticios solo para engalanar la historia? La cita de David Britland tiene mucho peso en este caso. Como decía antes, hay pensamientos sobre la magia que los expresan sus compañeros, pero al saber que son solo personajes ¿entonces son las ideas de Robert-Houdin puestas en boca de otros? Lamont y Steinmeyer indican que tanto Torrini como Antonio, entre otras cosas, sirven para que el autor disfrace educadamente sus críticas a la magia de la época.

Me resultan de particular interés las diferencias que tienen las palabras conjurer, magician y prestidigitator (en inglés) y me hace preguntarme qué palabras usa en el original francés y cuáles serían los equivalentes en español. Por ejemplo, al inicio traduje King of conjurers como rey de los magos, aunque una traducción más literal sería rey de los conjuradores. Conjurador, en español, en realidad no se usa. Incluso la palabra magician no aparece como tal y magia solo se utiliza en el libro para decir magia blanca. Hoy en día estas palabras pueden usarse de manera indistinta, pero en la época tenían diferentes significados.

Me parece que Confidencias de un Prestidigitador es de los libros frecuentemente mencionado en el mundo de la magia pero poco leído. Lamont y Steinmeyer dicen que el mayor truco de Robert-Houdin, es precisamente este libro, un truco que sigue intrigándonos y dejándonos incógnitas 150 años después. Si leemos nuevamente la introducción dice “¿Por qué no debería convertir esta ficción en realidad? ¿No podría, cada noche cuando el reloj da las 8:00, continuar mi presentación bajo otra forma? Mi público será el lector, y mi escenario un libro”

Para esta reseña:
Memoirs of Robert-Houdin King of Conjurers.
Jean Eugène Robert-Houdin.
Notas e introducción de Milbourne Christopher.
Editorial Dover, 1964.
329 páginas.
Disponible en varios idiomas y editoriales.

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