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El Prodigio

Portada de El Prodigio. Se muestra con fines ilustrativos.

Li Cunxin es un bailarín de origen chino que a principios de la década de los 80 desertó de China quedándose en Estados Unidos, posteriormente haciendo su vida en Australia. En 2003 publicó su autobiografía Mao’s Last Dancer (El último bailarín de Mao) que fue adaptada al cine en 2009 (distribuida a partir de 2010, en México debió ser a mediados de 2012) La película conserva el nombre del libro, pero en México se ofreció bajo el título El Prodigio. Esta reseña corresponde a la película.

La historia muestra a Li Cunxin desde niño, cuando es elegido por las autoridades de Mao Zedong para audicionar en la escuela de artes para estudiar ballet. Li es elegido, aunque no entiende para qué.

Tras la muerte de Mao se permite que Ben Stevenson, director del Ballet de Houston visite China e imparta algunas clases tras las cuales solicita un estudiante de intercambio para estudiar 3 meses en Houston. Cunxin es elegido.

En Houston, Li conoce los grandes edificios, los cajeros automáticos, ir de compras por vanalidades y lo que es gastar 500 dólares en un día cuando su padre ganaba 50 al año después de mucho trabajo. Un mundo lleno de libertades donde, entre otras cosas, baila lo que quiere y no lo que el gobierno indica. Al término de su estancia en Estados Unidos se niega a regresar a China. Después de tensas horas dentro del Consulado, el gobierno de Estados Unidos hace los arreglos para que pueda quedarse.

Anteriormente aquí en Por los Teatros comenté las películas White Nights y Bailando en el Desierto. El Prodigio es otra película que se siente como propaganda política, más al estilo de White Nights. En las 3 películas los protagonistas escapan de sus países. Bailando en el Desierto y El Prodigio se basan en historias reales. En White Nights y en El Prodigio se menciona que sus regímenes los obligaban a bailar ciertos temas y en Estados Unidos eran totalmente libres.

El Prodigio es una película bien lograda, la historia atrapa y apuesta totalmente por el sentimiento del espectador. Cuando salió en el cine un amigo dijo que la mitad de la sala estaba llorando y la otra mitad aguantándose las ganas. Y no lo contradigo. Es ese tipo de película.

La forma en que intercala el presente, el pasado, los recuerdos y los sueños crean en el espectador el efecto deseado. Sin embargo, al ofrecerse como historia real y sobre todo como autobiografía la tomo con cierta reserva ya que estos trabajos suelen maquillar la historia.

Algunas frases que se me quedaron desde la primera vez que vi la película son “Que no te molesten los pavos” un texto escrito en una playera con un elefante y pavos encima de él. No significa nada en particular, solo que no dejes que te preocupe lo que no importa. Otra es Li contestando “No quiero caminar, quiero volar” cuando pide polainas muy pesadas y el maestro le dice que con ese peso en las piernas no podrá caminar.

La película puede conseguirse en DVD y Blu-Ray distribuido por Quality Films. El único “pero” que le veo al DVD (no a la película) son los molestos anuncios al principio que no pueden saltarse.

El Prodigio (Mao’s Last Dancer)
Dirección: Bruce Beresford
Actuaciones: Bruce Greenwood, Kyle MacLachlan, Joan Chen, Amanda Schull, Chi Cao
2009
Great Scott Productions
Duración aproximada: 1:57 horas

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circo, libros

The Spark

Portada de The Spark. Se muestra con fines ilustrativos.

Cirque du Soleil The Spark: igniting the creative fire that lives within us all (Cirque du Soleil La Chispa: encendiendo el fuego creativo que vive dentro de todos nosotros) es una ventana hacia el mundo creativo del Cirque du Soleil, enmarcado en una historia de ficción.

Existen libros de autoayuda o de cómo ser exitoso en los negocios que colocan sus consejos dentro de una historia a modo de novela, cuento o algo tipo fábula. No son el tipo de libro que prefiero. The Spark hace algo parecido con el tema de la creatividad, inspiración, colaboración y trabajo en equipo. En este caso la historia me atrapa, posiblemente por estar ambientada en algo que me interesa: el circo.

The Spark trata de un agente deportivo que busca nuevo significado a su carrera y a su vida. A modo de pláticas con entrenadores, artistas, oficinistas y gente de producción del Cirque du Soleil se van entregando las ideas. Lyn Heward creó el concepto y John U. Bacon escribió el libro. En los agradecimientos se entiende que el autor vivió algo similar al personaje de la novela y estuvo como invitado en el Cirque para documentar lo que sería el libro, es decir el personaje es ficticio pero las ideas y hechos descritos son reales.

La historia nos va guiando por diferentes oficinas y lugares de entrenamiento donde se narra cómo se superaron obstáculos en diferentes espectáculos, como el vestuario de O, espectáculo acuático que presenta desafíos especiales pues el cloro del agua acaba la tela convencional. Cómo diferentes artistas con formación de gimnastas dejaron el ambiente competitivo del deporte para pasar a uno colaborativo. Cómo las personas que interactúan con el público en los espectáculos invitan a alguien a participar y sentirse cómodo. Cómo buscan nuevos desafíos modificando un aparato o intentando algo nuevo, tomando riesgos pero al mismo tiempo midiéndolos.

En un pasaje se hace la descripción de las oficinas centrales del Cirque du Soleil y se dice que las paredes están decoradas con posters de sus diferentes espectáculos, esto con el fin de no perder de vista cuál es el producto final, todos están trabajando para lograr lo que representan esos carteles. Así como usan la ambientación en su edificio para motivar a los empleados, el ambientar la historia en el Cirque me mantuvo atento a la misma, a diferencia de otros libros del mismo estilo.

Algunas de las frases que resaltan para mi son: “Cada accidente es una oportunidad creativa”, “Es difícil ser creativo en aislamiento. La verdadera creatividad requiere colaboración e incluso conflicto y confrontación”, “Si no entiendes tu papel ¿cómo vas a disfrutar lo que haces?”, “Es sorprendente cómo tememos a lo desconocida, incluso cuando lo desconocido trae la posibilidad de éxito”, “Estamos tan acostumbrados a nuestra zona de confort que aprendemos a vivir con desilusión mientras sea seguro y conocido”, “El trabajo perfecto debe ser una mezcla de nuestros talentos y nuestras pasiones”, “Si realmente quieres que las cosas sucedan debes estar dispuesto a estrellarte”.

The Spark es un libro pequeño, conciso, con un estilo muy fácil de leer. Posiblemente no da consejos nuevos pero me gustó la forma de integrarlos en la historia. Es un producto “con licencia oficial” del Cirque y como tal, se nota que es un trabajo muy cuidado. Lyn Heward recibe créditos como antigua presidente de la división de contenido creativo.

Existe en español bajo el nombre «Cirque du Soleil La Magia. Una historia sobre el poder de la creatividad y la imaginación» en editorial Empresa Activa

The Spark
Lyn Heward y John U. Bacon
Currency Doubleday, 2006
136 páginas
Idioma: inglés.

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#danza, libros

Bailando sobre mi tumba

Portada de Bailando sobre mi tumba. Edición del INBA, 2013. Imagen con fines ilustrativos.

Gelsey Kirkland nació en 1952, entró al New York City Ballet (NYCB) en 1968, fue nombrada solista en 1969 y bailarina principal en 1972. Se va al American Ballet Theatre (ABT) en 1974 y lo deja en 1984. Se hace famosa con el público en general sobre todo por su participación en la versión para televisión de Cascanueces con Mikhail Baryshnikov (1977).

En 1986 publica junto con su esposo, Greg Lawrence, su autobiografía Bailando sobre mi tumba. Un libro muy difícil de leer. Lo dejé varias veces y al retomarlo, tras avanzar unas líneas decía “ya recordé por qué lo había dejado”.

Narra su vida y problemas durante sus años como bailarina en las dos compañías. A lo largo de toda la historia responsabiliza a los demás de lo que le pasaba. Inicialmente a sus padres y hermana, posteriormente a maestros y finalmente a parejas sentimentales.

A Balanchine, su director y mentor en el NYCB, lo responsabiliza de sus lesiones, de iniciarla en las drogas por darle medicamentos para aguantar el dolor (aparentemente anfetaminas) y ser el causante de sus desordenes alimenticios al introducir la estética de bailarinas delgadas. En un pasaje dice que Balanchine cayó de su gracia cuando lo vio salir del baño de hombres “¿cómo podía tener necesidades tan mundanas? Además se rumoraba que era impotente” El comentario me hace pensar que tenía sentimientos especiales hacia él a pesar de la diferencia de 48 años.

En un principio presume que Baryshnikov la eligió para bailar estando ya en América, casi casi que por ella desertó de la Unión Soviética. Posteriormente dedica más de la mitad del libro a hablar mal de él. Una vez más parece que a quien endiosa cae del pedestal.

Habla de otras parejas: bailarines y distribuidores de droga con los que consume cocaína, teniendo múltiples salidas y reingresos al ABT por su falta de compromiso a las funciones y los problemas personales con Baryshnikov.

Constantemente se presenta como la víctima que quería trascender como artista, los demás la frenaban y tenía que entrenarse a escondidas con maestros que la entendían. Con algunos de ellos también termina con problemas.

Muy de pasada menciona con dejos de rencor que trató de seducir a Fernando Bujones y él no se interesó. No lo vuelve a mencionar en el libro y creo que fue lo mejor para él.

Lo rescatable para mí son los comentarios que hace sobre la interpretación o no en la danza.

Básicamente existen dos posturas: Tradicionalmente los ballets son narrativos. Se cuenta una historia y para lograrlo se recurre a la pantomima. La otra postura es que la pantomima contamina la danza y se debe bailar en su estado más puro, sin historias y sin recursos de adorno.

Balanchine fue pasando poco a poco de lo interpretativo a la postura de la danza pura (se puede visitar el post Stravinsky & Balanchine para leer comentarios sobre algunas de sus obras) Kirkland menciona que ella quería interpretar, darle un toque personal a los personajes que bailaba y Balanchine no lo permitía lo que producía bailarines que repetían mecánicamente los pasos y eran totalmente intercambiables o reemplazables pues no había diferencia entre uno y otro. La búsqueda de significado de la danza para Kirkland la llevó a trabajar con otros maestros que le permitían experimentar.

El libro está dedicado “a la memoria de Joseph Duell (1956-1986) Que el grito de ayuda aún pueda escucharse”. Si fue publicado con la intención de reportar la parte mala del ambiente dancístico creo que el mensaje se diluye con el siempre presente papel de víctima y medio libro atacando a una sola persona.

Joseph Duell era bailarín principal del NYCB. Padecía depresión. Se suicidó.

Existen varias ediciones. Para la presente reseña se leyó la versión en español publicada por el CENIDI-Danza José Limón. Título original: Dancing on my grave. 1986.

Bailando sobre mi tumba
Gelsey Kirkland y Greg Lawrence
Traducción María Dolores Ponce G.
CENIDI-Danza José Limón, INBA
México 2013
353 páginas

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