#danza, libros

Bailando sobre mi tumba

Portada de Bailando sobre mi tumba. Edición del INBA, 2013. Imagen con fines ilustrativos.

Gelsey Kirkland nació en 1952, entró al New York City Ballet (NYCB) en 1968, fue nombrada solista en 1969 y bailarina principal en 1972. Se va al American Ballet Theatre (ABT) en 1974 y lo deja en 1984. Se hace famosa con el público en general sobre todo por su participación en la versión para televisión de Cascanueces con Mikhail Baryshnikov (1977).

En 1986 publica junto con su esposo, Greg Lawrence, su autobiografía Bailando sobre mi tumba. Un libro muy difícil de leer. Lo dejé varias veces y al retomarlo, tras avanzar unas líneas decía “ya recordé por qué lo había dejado”.

Narra su vida y problemas durante sus años como bailarina en las dos compañías. A lo largo de toda la historia responsabiliza a los demás de lo que le pasaba. Inicialmente a sus padres y hermana, posteriormente a maestros y finalmente a parejas sentimentales.

A Balanchine, su director y mentor en el NYCB, lo responsabiliza de sus lesiones, de iniciarla en las drogas por darle medicamentos para aguantar el dolor (aparentemente anfetaminas) y ser el causante de sus desordenes alimenticios al introducir la estética de bailarinas delgadas. En un pasaje dice que Balanchine cayó de su gracia cuando lo vio salir del baño de hombres “¿cómo podía tener necesidades tan mundanas? Además se rumoraba que era impotente” El comentario me hace pensar que tenía sentimientos especiales hacia él a pesar de la diferencia de 48 años.

En un principio presume que Baryshnikov la eligió para bailar estando ya en América, casi casi que por ella desertó de la Unión Soviética. Posteriormente dedica más de la mitad del libro a hablar mal de él. Una vez más parece que a quien endiosa cae del pedestal.

Habla de otras parejas: bailarines y distribuidores de droga con los que consume cocaína, teniendo múltiples salidas y reingresos al ABT por su falta de compromiso a las funciones y los problemas personales con Baryshnikov.

Constantemente se presenta como la víctima que quería trascender como artista, los demás la frenaban y tenía que entrenarse a escondidas con maestros que la entendían. Con algunos de ellos también termina con problemas.

Muy de pasada menciona con dejos de rencor que trató de seducir a Fernando Bujones y él no se interesó. No lo vuelve a mencionar en el libro y creo que fue lo mejor para él.

Lo rescatable para mí son los comentarios que hace sobre la interpretación o no en la danza.

Básicamente existen dos posturas: Tradicionalmente los ballets son narrativos. Se cuenta una historia y para lograrlo se recurre a la pantomima. La otra postura es que la pantomima contamina la danza y se debe bailar en su estado más puro, sin historias y sin recursos de adorno.

Balanchine fue pasando poco a poco de lo interpretativo a la postura de la danza pura (se puede visitar el post Stravinsky & Balanchine para leer comentarios sobre algunas de sus obras) Kirkland menciona que ella quería interpretar, darle un toque personal a los personajes que bailaba y Balanchine no lo permitía lo que producía bailarines que repetían mecánicamente los pasos y eran totalmente intercambiables o reemplazables pues no había diferencia entre uno y otro. La búsqueda de significado de la danza para Kirkland la llevó a trabajar con otros maestros que le permitían experimentar.

El libro está dedicado “a la memoria de Joseph Duell (1956-1986) Que el grito de ayuda aún pueda escucharse”. Si fue publicado con la intención de reportar la parte mala del ambiente dancístico creo que el mensaje se diluye con el siempre presente papel de víctima y medio libro atacando a una sola persona.

Joseph Duell era bailarín principal del NYCB. Padecía depresión. Se suicidó.

Existen varias ediciones. Para la presente reseña se leyó la versión en español publicada por el CENIDI-Danza José Limón. Título original: Dancing on my grave. 1986.

Bailando sobre mi tumba
Gelsey Kirkland y Greg Lawrence
Traducción María Dolores Ponce G.
CENIDI-Danza José Limón, INBA
México 2013
353 páginas

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#magia

Chamber Magic

Steve Cohen, el mago de los millonarios, desde abril del año 2000 ha presentado su espectáculo Chamber Magic. Inicialmente en el Hotel Waldorf Astoria de Nueva York hasta el cierre del inmueble en el año 2017, posteriormente en el Lotte Palace Hotel de la misma ciudad.

Inspirado en la época en que la gente de clase alta ofrecía fiestas en sus casas con entretenimientos diversos tales como músicos, cantantes o magos, Chamber Magic se traduce algo así como Magia de Cámara, siendo de manera similar a la música de cámara un espectáculo pensado para presentarse en un salón.

El Lotte Palace incluye el edificio histórico conocido como Villard Houses que data de 1882. Dentro de esta sección del hotel es donde se lleva a cabo Chamber Magic. La función tiene lugar en un salón ricamente adornado con pinturas que ocupan todas las paredes y candelabros muy elaborados. Se indica que la decoración es la original.

El espectáculo es un ambiente muy íntimo, se reciben 70 espectadores acomodados en 4 filas de asientos. Es requisito cumplir con un código de vestimenta formal: traje y corbata o vestido de noche. Se da la explicación que se trata de recrear la época no solo con la formalidad de la vestimenta sino también con el lujo del lugar. Steve Cohen señala que a su parecer este es el atuendo que se debería usar para ir al teatro.

Dentro de la magia se ha cuestionado que el atuendo tradicional del mago ha quedado en el pasado y el frac y chistera son ahora meros clichés provenientes de una moda antigua. En este caso está perfectamente justificado que el mago use frac.

La magia es muy buena, bien presentada y genera diversas emociones en los espectadores. Se cuida que todos puedan ver bien lo que sucede. Para las filas 3 y 4 (más económicas) habrá momentos en que se pida se coloquen de pie o se acomoden momentáneamente en puntos donde vean mejor. Se agradece totalmente que se tome en cuenta y se aseguren que todos tendrán una buena vista de la magia.

Los trucos incluyen monedas, cartas, un ladrillo, anillos, una tetera de la que se sirven diversas bebidas nombradas por el público. En otra rutina invoca a uno de los constructores de la propiedad. Finaliza con un impresionante acto en el que menciona algo personal de cada uno de los 70 asistentes.

Es un espectáculo en el que cada detalle está minuciosamente planeado y cuidado. Casi 20 años respaldan a Chamber Magic y se nota la experiencia de Steve Cohen que por supuesto abarca más años.

En este concepto del mago de los millonarios, se ha cuidado hasta la calidad del papel del programa de mano y la tarjeta de presentación. Me hizo recordar a Roberto Giobbi en su libro Secret Agenda dando el consejo de no escatimar en la papelería para agradecer a los clientes.

Chamber Magic se presenta 5 veces por semana (2 el viernes y 3 el sábado) y se agota desde 3 semanas antes por lo que hay que reservar con tiempo. Para las últimas funciones de cada día se ofrece de manera adicional un “meet & greet” donde se puede platicar con Steve Cohen, tomarse la foto y recibir un autógrafo. Se tiene mercancía a la venta que incluye una novela gráfica inspirada en su personaje y las barajas Tycoon producidas por Theory 11 las cuales tienen un elegante diseño y fácil manejo.

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#magia

El Conejo Blas y su Mago Frank

El mago Frank cumple 50 años de vida artística y lo celebra junto con su inseparable conejo Blas con una breve temporada en teatro.

El mago Frank se ha presentado en numerosos programas de televisión, teatros, centros nocturnos, convenciones y por supuesto en fiestas infantiles. El conejo Blas es un personaje muy representativo que lo ha acompañado durante casi toda su carrera, inspirando su nombre en la canción La Cacería (conejo Blas, a dónde vas)

Bajo el título El Conejo Blas y su Mago Frank, se presenta este espectáculo para toda la familia en el Teatro Wilberto Cantón en la Ciudad de México. Se incluye magia, comedia, ventriloquía, canciones y un homenaje a Cri-Cri.

Con mucha interacción el mago Frank muestra su experiencia manteniendo al público entretenido y a los pequeños gritando por sus ocurrencias y “trampas”. Tal como dice el programa de mano, ha divertido a niños de los siglos XX y XXI.

La magia incluye conejos de madera, cacahuates, un títere y una caja que flota, entre otros.

El momento más esperado es la llegada de Blas quien hace reír con sus ocurrencias. Junto con Frank y el público canta una canción dedicada a los niños más pequeños.

Planeado como un espectáculo familiar, es de humor blanco, con una duración adecuada para los niños. Al finalizar Frank invita a pasar al vestíbulo a tomarse sin costo la foto con él y Blas. Para agilizar su staff utiliza una cámara propia y las fotografías son subidas al día siguiente a Facebook desde donde pueden compartirse.

Hay disponible mercancía: botones, discos con las canciones y muñecos de Blas.

El Conejo Blas y su Mago Frank se presenta todos los domingos de marzo a las 13:00 horas en el Teatro SOGEM Wilberto Cantón.

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