circo, contemporaneo

Momo

Detalle del póster de Momo

La Karpa de Mente ofrece la Licenciatura en Artes Circenses Contemporáneas, como trabajo de los alumnos de la Licenciatura, tuvieron la temporada de estreno de Momo o la extraña historia de los ladrones de tiempo, que duró tres semanas en la Karpa.

Acudí al cierre de temporada, atraído por la oferta de «circo, danza, teatro y música», todo bajo la dirección de Iván Mondragón y Edgar Zendejas, éste último ha trabajado con Cirque Eloize de Montreal, por ejemplo Sept moments de joie.

Lo que no me gustó: La impuntualidad. Comenzó 26 minutos tarde. Para una obra de una hora de duración es un retraso sustancial. Otro punto en contra fue el personal de la Karpa que trataba de jalar los aplausos del público, generalmente sin mucho éxito. Esto me llamó la atención, pues al ser fin de temporada había muchos familiares y amigos, sin embargo, se sentía una respuesta un tanto fría.

Por más que quise visualizar la historia de Momo de Michael Ende, no la encontré. Debe ser una interpretación muy abstracta de la novela. El montaje me parece interesante pues une muy bien las disciplinas que promete: circo, danza, teatro, música. Hay músicos en escena, existen secuencias coreografiadas y por supuesto hay circo.

Muy al estilo del circo contemporáneo canadiense, los números suelen ser hasta tres actos simultáneos: simultáneos: puede haber un acto aéreo mientras otra persona hace malabares y un grupo interpreta una coreografía. En ocasiones uno tiene que decidir a cuál de las cosas ponerle atención.

El espectáculo tiene malabares, equilibrio de manos, pulsadas, rueda Cyr, monociclo, números aéreos en trapecio y en plástico, entre otros. Hablando del plástico, hay exploración de materiales y objetos que no suelen usarse en los actos circenses. Eso me pareció muy interesante, aunque no necesariamente el resultado sea placentero.

La obra comienza con un hule enorme, a modo de tela, para acrobacia aérea. Nunca había visto eso, seguro tiene una dificultad particular al ser más rígido que una tela, pegajoso y adherirse con el sudor. No me gustó. Rechina con las evoluciones del artista y no tiene la caída fluida que da una tela.

Un acto de malabares con cajas de cartón fue interesante pues nunca había visto algo así, con objetos tan grandes, solo que falta fluidez. Los números de malabares en grupo de cuatro personas me gustaron a pesar de haber varias fallas.

La obra en general me pareció interesante. Tiene muchas cosas rescatables. Creo que todavía falta práctica para que se vea fluido. Me encantaría que no quede en esta temporada. Me gustaría que los alumnos sigan trabajando en ella y ver el resultado más adelante.

Respecto a “la respuesta fría del público” en un momento dado creo que entendí la razón. En un punto de la obra, una de las chicas vio hacia el público, pero parecía ver al infinito, no mirar al público sino más allá. Es decir, había cuarta pared, como en el teatro o en la danza. En el circo estamos más acostumbrados a que no exista esa pared y haya una comunicación más estrecha con la audiencia. Posiblemente el público lo sentía y por eso no se sentía invitado a aplaudir, sino hasta el final, como se hace en el teatro. Cabe mencionar que el aplauso final fue atronador.

El espectáculo se presentará el 29 de marzo a las 14:00 horas en el Pabellón Circense del Centro Nacional de Artes en el marco del programa Escenarios Convergentes por el Día Mundial del Teatro.

Momo o la extraña historia de los ladrones de tiempo.
Dirección: Iván Tonantzin Mondragón y Edgar Zendejas.
Música e interpretación: Hugo Morales Zendejas y Adrián Robledo.
Estudiantes LACC: Quetzalli Coyol, Grecia Gómez, Ericka Giovanna Gutiérrez, Juan de Dios Hernández, Luisa Lucía Hernández, Rodrigo Iván Hernández, María del Carmen Hudlet, Alma López, Alejandra Martínez, Xochiquetzalli Montiel, Mauricio Pretelin, Karol Lizeth Villegas.
Duración: 1:00 hora

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#teatro, libros, Nohgaku

Noh and Kyogen Masks

En las artes escénicas japonesas están el teatro Noh y el Kyogen. Sé muy poco de ellos, pero lo que he aprendido es que tienen una estructura muy definida y temas recurrentes. El Noh se divide en 5 categorías y trata temas complejos. Por otro lado, el Kyogen son obras cómicas para compensar la complejidad de su contraparte. En conjunto se les conoce como Nohgaku. En ambos se utilizan máscaras, algunas de ellas han entrado al imaginario de occidente con sus modificaciones.

Algunas máscaras, a la vista, perecen de porcelana, sin embargo, son de madera. Hoy en día son muy pocos los maestros especializados en la elaboración de máscaras de tetro Noh, sobre todo, que sean funcionales y en verdad se puedan utilizar en escena. Uno de los ellos es Kitazawa Hideta, que ha trabajado por varios años con el profesor emérito de la Universidad Musashina, Richard Emmert, quien es especialista en teatro Noh.

Jannette Cheong y Richard Emmert escribieron el libro Noh and Kyogen Masks, Tradition and Modernity in the Art of Kitazawa Hideta, volumen especializado en el trabajo del maestro Kitazawa. El libro está profusamente ilustrado con fotografías de Kitazawa Sohta, hermano de Hideta-san.

El libro habla un poco de la familia Kitazawa y su tradición con el trabajo de la madera, se explica a grandes rasgos el Nohgaku, y el proceso de elaboración de la máscara a partir de la madera Hinoki. El contenido principal, muestra fotografías y explicaciones de máscaras divididas en cuatro secciones: máscaras clásicas de Noh, de Kyogen, de Noh contemporáneo y misceláneas.

A su vez, la sección de máscaras clásicas se divide en femeninas, masculinas, dioses y demonios, y máscaras basadas en Noh clásico.

Las máscaras clásicas pudiéramos decir que son arquetipos, llevan nombres y rasgos definidos y suelen usarse para personajes con características muy particulares. A lo largo del libro vamos viendo fotografías de las máscaras acompañadas de una descripción de la misma y/o una sinopsis de alguna obra donde se utiliza.

Tusitalas Artes Escénicas ha traído a México en repetidas ocasiones a los maestros Emmert y Kitazawa, gracias al apoyo de Toshiba International Foundation (TIFO). La ocasión más reciente, a principios de febrero, se aprovechó la visita al país para presentar en el Aula Magna José Vasconcelos del Centro Nacional de las Artes tanto este libro como Intercultural Japanese Noh Theatre de Richard Emmert y Ashley Thorpe, del cual en un futuro tendremos la reseña.

Lo que me hubiera gustado: que tuviera un índice comprehensivo para ayudarnos a encontrar más rápido las máscaras, personajes y obras. Me hubiera encantado que fuera posible colocar las máscaras lado a lado para apreciar las diferencias. Hay un índice al estilo de hoja de contactos que ayuda para dicho fin, pero son imágenes pequeñas. A tomar en cuenta: al ser hojas negras lustrosas se manchan muy fácilmente con la grasa de las manos, he procurado usar guantes al ver el libro, pero no he podido evitar un par de manchas.

 El tomo es un deleite visual para los amantes de las máscaras. Para los que no conocemos mucho del tratro Noh, nos va guiando poco a poco para entender a grandes rasgos dicho arte escénico con más de 600 años de antigüedad. La editorial, Prestel, se especializa en libros de arte, fotografía y arquitectura, por lo que tiene excelente calidad.

Noh and Kyogen Masks, Tradition and Modernity in the Art of Kitazawa Hideta.
Jannette Cheong y Richard Emmert.
Prestel, 2024.
224 páginas.

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#danza, Ballet, musica

Lago de los Cisnes (CND)

Tras 40 años de presentarse en la isleta del lago menor de Chapultepec, El Lago de los Cisnes dejó de presentarse en dicho lugar en 2016. En su momento se indicó que se trataba de una versión mutilada y se apostaba a montar la versión completa. Además que el clima frecuentemente era un problema. Al ser la temporada en febrero – marzo siempre había cancelaciones por lluvias. Con una duración de apenas una hora y final feliz, era bonita de verse, pero muy alejada de la versión tradicional.

Posteriormente se han realizado temporadas en el Palacio de Bellas Artes, desafortunadamente, como siempre sucede con la Compañía Nacional de Danza, las temporadas son de pocas funciones y al ser Lago una de las obras que más gusta al público, los boletos se agotan en un par de días.

Como anécdota personal: En la segunda mitad de 2017 pude conseguir realmente el último boleto de la temporada. Tras mostrarse en línea totalmente agotado, me apareció un solo boleto en todo el Palacio y en un buen lugar de la Luneta (plata baja) Rápidamente lo compré. El 19 de septiembre un fuerte sismo sacudió a la ciudad y por un par de semanas se cancelaron eventos masivos. La función para la que tenía boleto fue la única afectada. Cancelada sin posibilidad para reprogramar fecha.

Es hasta febrero de 2025 que pude ver por primera vez la obra completa con orquesta. Años atrás la había visto con una compañía rusa en el Metropólitan, pero sin orquesta. Nuevamente, en Chapultepec, era pista y una versión abreviada.

Cambia mucho con orquesta. No se por qué la Compañía lleva algunos años alternando funciones con y sin orquesta. Definitivamente es mejor con música en vivo.

Me gustó. Tiene motivos coreográficos bonitos, patrones que se van repitiendo, creando unidad y continuidad. Los momentos de los cisnes en verdad hacen ver una parvada. El único detalle, que frecuentemente tengo con la CND, es que los hombres suelen oírse pesados al caer de los saltos, haciendo mucho ruido en el piso.

La obra en vez de dividirse en cuatro actos, la presentan en dos actos de dos cuadros cada uno. Me llamó la atención que no tienen marcadas pausas para agradecer en las variaciones. Los momentos de saludos son entre los personajes, no hacia el público. Esto no impide que el público, como siempre, aplauda en momentos inoportunos. Las pausas, los silencios, están en la partitura por algo, no para que se aplauda en cada silencio presente.

El Palacio era de los recintos que tenían una política más estricta respecto al uso de cámaras. Desafortunadamente ya no se controla y mucha gente estuvo grabando y tomando fotografías durante la función, siendo notorio que lo hacían en las partes famosas mediáticamente, como en la danza de los cuatros cisnes, no así en el pas de deux de Odile con los 32 fouettés.

Con la salida de Lago en Chapultepec y La Bella Durmiente en el Castillo, solo ha quedado de manera regular El Cascanueces en el Auditorio Nacional, edificio que me parece muy malo para ballet. Me dio mucho gusto finalmente ver Lago de los Cisnes en el Palacio de Bellas Artes. Espero que pronto se considere tener temporada de manera regular en dicho recinto.

Lago de los Cisnes.
Coreografía: Cuauhtémoc Nájera sobre originales de petipa e Ivanov.
Música: Piotr Ilich Chaikovski.
Dirección de orquesta: Gavriel Heine.

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