
Chuck Romano comenzó en 1994 en la revista especializada de magia The Linking Ring, una columna sobre el arte en la magia (ilustraciones y diseño gráfico en publicaciones mágicas) Su investigación culminó en 1997 con el libro The Art of Deception, The Affinity Between Conjuring & Art (El arte del engaño, la afinidad entre magia y arte) La primer edición fue limitada a 500 ejemplares firmados y numerados del 1 al 500. Una segunda edición de 2008 fue firmada y numerada del 501 al 1000.
Sabiendo un poco el tema del libro, esperaba que se cubrieran pinturas antiguas como la famosa El Escamoteador del Bosco, así como grabados de siglos anteriores, que se usaban frecuentemente como parodia de acontecimientos políticos. Mi sorpresa fue encontrar también capítulos dedicados a los ilustradores de libros y revistas de magia, de hecho, la mayor parte del libro se dedica a este sector. El mismo autor indica que comenzó a escribir con la intención de que se reconozca a estos artistas que frecuentemente son ignorados y sin los cuales, entender un texto mágico sería complicado.
Comenzando con los grabados antiguos que esperaba, Romano nos muestra parte de los primeros dibujos alusivos al tema. La mayoría contiene barajas, cubiletes y bolas. Se ilustran algunos ejemplos del Bateleur (El Mago) del tarot, que ya cuentan con estos elementos sobre su mesa de trabajo. Hace una referencia a la tumba de Beni Hasan en Egipto donde se decía está la más antigua representación de los cubiletes y bolas, sin embargo, la interpretación más factible es que se trate de panes.
El autor proporciona explicaciones sobre el proceso de impresión con bloques de madera, placas de cobre y litografía, se va viendo cómo poco a poco fueron evolucionando los procesos para hacer más duraderos y detallados los moldes, lo que permitió hacer impresiones masivamente. El proceso en si era un trabajo de amor y arte, extremadamente difícil y detallado. Si alguna vez han visto este tipo de moldes es increíble cómo se realizaban con tanta precisión, frecuentemente cobrando su cuota sobre la vista de los artistas.
Posteriormente el autor habla de las personas que “mantienen la flama” magos y coleccionistas que han resguardado los tesoros invaluables de antaño, conservando posters, grabados y litografías de los maestros del pasado. Al tener esta investigación alrededor de 30 años, muchas cosas han cambiado, varias colecciones han cambiado de manos, algunos museos ya no existen y buena parte de los coleccionistas mencionados han fallecido.
Al pasar en materia de la ilustración de textos, el libro se divide en capítulos según el área. Por ejemplo, se comienza con publicaciones del siglo XIX y principios del XX. Posteriormente pasa a los ilustradores actuales (de hace 30 años) Luego cubre a los artistas de catálogos, encargados de hacer soñar a los clientes potenciales y convencerlos de comprar algún artilugio mágico.
En la ilustración técnica, abarca a los dibujantes que hacen lo propio en libros y revistas especializadas con el objetivo de ayudar a la comprensión de las instrucciones de cómo realizar un truco.
Dentro de las publicaciones mágicas se puede encontrar otro tipo de ilustración: las caricaturas. Viñetas cómicas para hacer reír al lector tocando temas inherentes al gremio. Otro capítulo es sobre la conexión con los cómics. Tiras cómicas de magia dirigidas al público en general, no exclusivas de publicaciones especializadas, Ahí encontramos a Mandrake, un ejemplar de Batman que une fuerzas con Houdini, o datos sobre Steranko, ilustrador de cómics que también realizaba magia.
Otro capítulo cubre arte diferente a la ilustración: escultura a pequeña y gran escala con temas de magia.
Me parece un libro bastante interesante, profusamente documentado e ilustrado. Frecuentemente en cada capítulo dedica secciones a un ilustrador en particular, dando breves biografías o sinopsis del trabajo de cada uno. En ocasiones siento que no hay una completa unidad, hay artistas que son mencionados de pasada sin su correspondiente sección o que se repiten en varios capítulos al abarcar diferentes áreas (por ejemplo si el artista ilustraba catálogos y revistas)
La cronología del libro va mostrando cómo ha ido evolucionando el proceso de ilustración. Puede ser con fines de publicidad, técnico o artístico. El paso de bloques de madera, placas de cobre y litografía a ilustraciones en papel, ya sea con tinta, lápiz o estilógrafos. Se va notando que los ilustradores de principios de siglo XX trabajaban a mano alzada, mientras fue avanzando el siglo, los artistas que va mencionando, comienzan a usar fotografías como modelo y/o mesas de luz para calcar bosquejos. La tecnología va modificando la forma de trabajar. Son pocas las referencias a fotos hasta las últimas décadas del siglo XX. Recordemos que la fotografía era cara y se necesitaba el proceso de revelado para conocer el resultado.
30 años después, varios ilustradores mencionados han fallecido, otros de ellos ya no dibujan y han pasado a otras áreas. Varias revistas mencionadas también han desaparecido. Actualmente la ilustración ha sido sustituida por fotografía. Cada vez es más la publicidad y la descripción de técnicas mágicas mediante la foto. Con el avance de lo digital, imagino es relativamente más fácil y barata que el dibujo. Un amigo que trabajó dibujando para algunos libros me decía que es muy laborioso y mal pagado, por eso lo dejó. A mi gusto, el dibujo, le da un sabor especial a las publicaciones. Al revisar revistas de hace 10 años, que aún incluían ilustraciones a blanco y negro, siento que algo se ha perdido al compararlas con las publicaciones actuales con fotografías a todo color.
The Art of Deception, sin lugar a duda, rinde homenaje a estos artistas tan importantes, frecuentemente olvidados y hace que nos fijemos y valoremos más su trabajo.
The Art of Deception
Autor: Chuck Romano
Primer edición, 1997
Publicado por Charles J. Romano
395 páginas.