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Restless Creature: Wendy Whelan

Poster de Restless Creature Wendy Whelan. Se muestra con fines ilustartivos

Wendy Whelan fue bailarina del New York City Ballet (NYCB) por 30 años. Durante ese tiempo llegó a ser principal y constantemente era elegida para interpretar papeles y otros eran creados especialmente para ella. Actualmente es directora artística asociada de la misma compañía. Restless Creature: Wendy Whelan es un documental sobre su última etapa en el NYCB.

Durante la grabación se menciona que Whelan tenía 46-47 años de edad y una lesión en la cadera la llevó a la primer cirugía de su vida. Tras la rehabilitación explora danzas diferentes al ballet y crea con 4 coreógrafos el espectáculo Restless Creature. En 2014, poco después de la cirugía se retira del NYCB como bailarina.

El documental retoma el nombre de ese preoyecto. Es un trabajo que tiene un estilo de reallity show. Ese estilo en el que la cámara capta un encuentro en el parque, cómo se saludan personas que no se han visto en mucho tiempo. Whelan sube a un taxi y se aleja, etcétera. Las tomas resultan planeadas. Por ejemplo, en el taxi la siguiente escena es la cámara al lado de Whelan dentro del coche. O entra a una oficina a una importante junta donde cierran la puerta y la cámara queda afuera para posteriormente estar a un lado en la reunión. Esos detalles me hacen pensar que las reacciones y comentarios no son espontáneos sino guiones planeados. Incluso el que esté grabada la cirugía me da qué pensar.

La cinta se centra en los problemas que Whelan enfrenta tras la cirugía: la decisión de retirarse o no. Frecuentemente entran comentarios donde ella se siente atacada diciendo que en la compañía consideran que ya está afuera, que el director artístico no la ha considerado para la nueva producción argumentando que nadie quiere ver una estrella en decadencia. Hay una escena en la que muy molesta dice que después de un ensayo tuvo que abandonar el estudio porque estaba cojeando y todos la estaban viendo.

Me da sentimientos encontrados. Por un lado se ve la disciplina de una bailarina principal. Todo el trabajo, todo el esfuerzo que ello conlleva y que puede irse en poco tiempo. No es un trabajo de un día, es de años, décadas. Por otro lado siento el documental como una forma de victimizarse y mostrarse como una persona de gran resiliencia. Incluso el título me resulta chocante dentro del contexto (criatura incansable)

El ballet es una disciplina dura que cobra su cuota sobre el cuerpo, muchos bailarines se retiran jóvenes. Whelan al tener su primer lesión seria y cirugía a los 46 años se puede decir que fue bastante afortunada.

Básicamente la cinta muestra el enfrentamiento emocional a tener que parar, dejar de bailar. Ver las señales de que el cuerpo ya no puede hacer ciertas cosas y decir “antes podía hacerlo” o “me preparé decenas de años para hacer este ejercicio bien y ahora no puedo más” También la falta de aceptación, como recibir indicaciones médicas, desobedecerlas y posteriormente quejarse del dolor. La frase “si no bailo prefiero morir”. Tomarse las cosas a modo personal sintiendo que no le dirigen la palabra para obligarla a renunciar. La escena ya mencionada donde se siente humillada: «salí del estudio cojeando, todos me veían cojear, tomé un taxi y le dije ‘solo llévame a casa’ »  (línea muy Hollywoodense)

Del proyecto que originó el nombre no se dice mucho más. Se cancela por los dolores que Whelan continúa teniendo y para centrarse en su función de despedida del NYCB. Al finalizar se muestran fotos de periódicos y teatros con el nombre Restless Creature en la marquesina, por lo que entiendo si se presentó posteriormente.

El documental está disponible Netflix

Restless Creature: Wendy Whelan
Dirección: Linda Saffire, Adam Schlesinger
2017
Duración: 1:30 horas

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#danza, Ballet

Stravinsky & Balanchine

Sala del David H. Koch Theater, sede del New York City Ballet

Con este programa arrancó el 22 de enero la temporada de invierno del New York City Ballet (NYCB) siendo ese día particularmente especial por ser el 115 aniversario del natalicio de George Balanchine, cofundador de la compañía.

Antes de iniciar el programa dos bailarines (perdón, se me van los nombres) salieron a agradecer a la orquesta por tocar cada noche a la perfección la música con la que ellos bailan, así como comentar la forma en que Stravinsky y Balanchine trabajaron en colaboración numerosas ocasiones para lograr coreografías muy unidas a la música. El programa de mano indica que esta noche el foso de la orquesta fue bautizado como Stravisnky en honor al compositor por sus trabajos para el NYCB.

La primer parte del programa es Apolo, estrenada en 1928, cuando Balanchine tenía 24 años. En realidad es un fragmento ya que no se baila el prólogo. El ballet muestra a Apolo tocando el laúd, entran las musas Calíope (poesía), Polimnia (drama y arte mímico) y Terpsícore (música y danza) Apolo las guía e instruye en sus respectivos artes, ellas bailan solos. Calíope y Polimnia no satisfacen las expectativas de Apolo mientras que Terpsícore si lo logra.

El segundo ballet es Orfeo. Estrenado en 1948 es una reinterpretación un tanto surrealista del mito de Orfeo y Eurídice. Orfeo desciende al Hades para recuperar a Eurídice. El Ángel Oscuro lo guía por los infiernos donde encuentra espectros vestidos con ramas y moviendo rocas. Orfeo lleva puesta una máscara ya que Eurídice no debe ver su rostro hasta salir del Hades o perecerá irremediablemente. Orfeo con la música de su lira aplaca a los espíritus y recupera a Eurídice, pero camino a la salida se quita la máscara y pierde definitivamente a Eurídice. Las Bacantes posteriormente descuartizan a Orfeo. Apolo lo invoca como Dios de la Canción mientras cae el telón.

La pieza final fue Agon, estrenada en 1957. Se indica que las presentaciones de esta obra durante la presente temporada se dedican a la memoria de Arthur Mitchel quien originó el papel principal masculino y falleció el 19 de septiembre de 2018 a los 84 años. Los bailarines al inicio de la función lo recordaron como un maestro muy entregado que poco antes de su muerte seguía transmitiendo sus conocimientos de la obra a las nuevas generaciones de la compañía.

Agon fue la obra que menos me gustó. Es una pieza donde la danza es un pretexto, no hay historia y parecen más pasos ejecutados en una clase.

Orfeo es la obra que más me gustó. Tiene más historia y las imágenes que se crean en conjunto con los vestuarios y escenografía son muy interesantes.

Creo que el programa muestra la evolución del trabajo de Balanchine. En un principio contaba historias y más adelante prefiere la danza como elemento puro sin tema ni pantomima que la contamine. Se dice que llegó a un punto donde pedía que los bailarines no interpretaran ni pusieran sello personal en las obras. El paso cronológico de ApoloOrfeo y Agon puede servir para ver este proceso en su obra.

Para cerrar agregaré que el teatro David H. Koch, sede del NYCB tiene decoración con cristales que asemejan diamantes lo que me hace pensar en el ballet Joyas de Balanchine, en particular en el acto conocido como Diamantes, lo cual no creo que sea coincidencia.

Los bailarines principales fueron Taylor Stanley, Tiler Peck, Gonzalo García, Peter Walker, Sterling Hyltin y Tyler Angle.

Esta entrada fue publicada originalmente el 2 de febrero de 2019 antes de cambiarnos de plataforma.

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