
Los pasados días 27 y 29 de octubre, la Orquesta Sinfónica Nacional presentó la Novena Sinfonía de Beethoven.
El programa inició con Ceiba de Luz y Sombra, de Javier Álvarez (en memoria) concierto para fagot y orquesta creado en 2012 y estrenado en 2013. La fagotista que tocó por primera vez la obra y a quien fue dedicada la partitura es Wendy Holdaway, quien interpretó la pieza en esta temporada a la memoria del maestro Álvarez.
La obra en general no me gustó, el estilo me recuerda a Stravinsky, quien no me gusta. El trabajo del fagot es impresionante, no soy experto en música, pero me parece que no hay muchas obras con grandes solos para dicho instrumento.
Tras un intermedio, el plato fuerte del programa es la Novena Sinfonía “Coral” popularmente conocida por el cuarto movimiento que lleva la Oda o Himno a la Alegría.
Es la primera vez que oigo la Sinfonía en vivo, solo la conocía en grabaciones, de momentos sentía rara la instrumentación, pero puede ser porque estoy acostumbrado a una grabación donde los micrófonos y mezclas difieren de algo interpretado en vivo. Hubo momentos que me hicieron estremecer, aunque no tanto como lo imaginaba.
Al ser una obra muy popular, cuando se presenta los boletos suelen agotarse desde semanas antes. Recuerdo cuando era niño, mi papá quería comprar y no había localidades, de inmediato en la explanada de Bellas Artes se acercaron los revendedores a ofrecer a sobreprecio. Mi papá se fue muy enojado y no quiso hacerles el juego. Muchos años después, finalmente pude asistir a ver la obra, desafortunadamente, por motivos de salud, sin la compañía de mi papá.
Como siempre, me llama la atención que el público de Bellas Artes no sabe que no se aplaude hasta que termine la obra. Hubo aplausos al finalizar los dos primeros movimientos. Al terminar el tercero quedé sorprendido de que nadie aplaudió, un movimiento del director parecía indicar el silencio no solo a la orquesta, sino también al público. Fue bastante efectivo. Al finalizar el cuarto movimiento se llevaron la ovación que merecían.
La función a la que asistí fue la del viernes 27. La del domingo 29 fue transmitida en Radio Educación, sin querer mi papá la encontró cuando estaba comenzando la Sinfonía, por lo que la emisión radiofónica pudimos disfrutarla juntos. Efectivamente, fue diferente oírla en radio, no es lo mismo que en vivo, la forma en que están colocados los micrófonos influye. Nuevamente se oyeron aplausos donde no deberían e incluso “shhh” pidiendo silencio.
Como nota al margen: el viernes 27 la llegada al recinto fue un poco difícil, había mucho tráfico en la zona por las festividades en el Templo de San Hipólito. Al escribir la reseña, el 4 de noviembre, me entero que varios conocidos no pudieron llegar a la función de CEPRODAC con 4 Miradas de Inez debido al desfile de muertos que dejó inaccesible al Palacio, incluso sin metro. Solo queda ir cada vez más y más temprano y prevenirse por todo tipo de eventualidades y festejos que suceden en esta ciudad.
Orquesta Sinfónica Nacional, Segunda Temporada
Ceiba de Luz y Sombra (Javier Álvarez), Sinfonía núm. 9 en Re menor, op 125 Coral (Beethoven)
Ludwig Carrasco, director artístico
Wendy Holdaway, fagot
Coro de Madrigalistas de Bellas Artes
Carlos Aransay, director
Coro del Teatro de Bellas Artes
Rodrigo Elorduy, director huésped
Solistas: (27 de noviembre) Lucía Salas, Frida Portillo, Álvaro Anzaldo, Jehú Sánchez. (29 de noviembre) Akemi Endo, Rosa Muñóz, Josué Hernández, José Luis Reynoso
Duración aproximada: 1:30 horas
