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Un Tranvía Llamado Deseo

Hace unos años vi Un Tranvía Llamado Deseo en el Teatro Helénico. Acababa de leer la obra en inglés y eso me ayudó a tener fresca la historia e identificar frases que en el original están en español, a mi modo de ver, poniendo de manifiesto que los personajes viven en la zona pobre y marginal de la ciudad por ser el área de inmigrantes. Ese montaje fue muy malo. Salí decepcionado, no le creí nada a los actores y trataron de hacer la obra políticamente correcta. No hay manera que el Tranvía sea políticamente correcto. Posteriormente encontré en un periódico de circulación nacional una reseña que parecía nota de sociales hablando del modelo que debutaba como Stanley y su prometida entregándole flores al final de la función. Se notaba que no era actor y la nota cubría el estreno con prensa, familiares y amigos, donde todo es bonito. La función a la que asistí fue la siguiente, es decir la primera con público general. Esa reseña en particular fue una de las razones por las que comencé a incubar la idea de hacer Por los Teatros.

Pasando a 2025, Un Tranvía Llamado Deseo se presenta en su tercera temporada (Teatros Julio Castillo, Salvador Novo y nuevamente Julio Castillo) siendo algo totalmente diferente a lo que vi aquella vez.

El montaje no es muy convencional en el sentido de tener música, canciones y efectos de voces en vivo. Los personajes secundarios interpretan también esa parte sonora. El escenario es un entarimado que se convierte en el departamento de Stanley y Stella, teniendo público en todo el rededor de éste. Al ser un escenario prácticamente en 360 grados, hay momentos en que las luces son incómodas al dirigirse hacia los espectadores.

La obra está muy bien trabajada. A pesar de ser escenografía minimalista, prácticamente inexistente (solo el entarimado con puertas en el piso y un baúl) nos trasladan perfectamente a esa habitación con baño.

En ocasiones la violencia verdaderamente incomoda. Como decía, no hay forma de que la obra sea políticamente correcta. Sin embargo, hay veces en que hay tantos gritos al mismo tiempo que no se entiende lo que se dice. También se pierden algunos diálogos cuando hablan hacia el otro lado de la audiencia.

Cuando la obra se estrenó en 1947 causó furor por la temática y fue censurada. Casi 80 años después sigue siendo muy actual. La escena en que Stella perdona a Stanley, lo disculpa ante Blanche y todo es normal, parte de lo cotidiano, rompe el corazón. Durante el intermedio, las muchachas de atrás dijeron “Stanley está guapo”. Justo es una de las razones por las que Stella disculpa su violencia.

Durante el segundo acto, hubo un momento hacia el final en que se empezó a sentir mucho calor en la sala. Me pregunto si es a causa de la energía contenida del público y la energía desbordada en el escenario.

La actuación final de Mitch borracho no me gustó, me pareció demasiado, casi acrobática.

El público de pronto se ríe en los momentos menos adecuados ¿risa de nervios? Situaciones nada cómicas produjeron varias risas.

La obra es larga, está anunciada de 3 horas. Antes de empezar en el vestíbulo hubo una intervención de poesía con lo que el acceso a la sala y el inicio se la presentación se retrasó. Recomiendo considerar 3 horas y media. Debido a la duración todas funciones, incluso entre semana son a las 6:30.

Un Tranvía llamado Deseo.
De Tennessee Williams.
Adaptación y dirección: Diego del Río.
Con: Mariana de Tavira, Rodrigo Virago, Astrid Mariel Romo, Alejandro Morales, Mónica Jiménez, Andrés Panella, Rodolfo Zarco, Federico Di Lorenzo, Gonzalo de Esesarte, Diego Santana, Patricia Vaca.

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