#clown, #teatro

Ícaro

En 1988, Daniele Finzi Pasca escribió Ícaro, estrenándose en 1991, en la compañía que en ese tiempo era el Teatro Sunil. Facundo Ponce de León en su libro Daniele Finzi Pasca, Teatro de la Caricia señala que la obra es una suerte de manifiesto de la compañía. Es lo que sienta las bases de lo que será el “teatro de la caricia” de Finzi Pasca. Es la obra con la que se da a conocer y le abre las puertas a grandes proyectos. 34 años después, Ícaro sigue presentándose, haciendo reír, emocionando y conmoviendo al público.

Ícaro había estado con anterioridad en la Ciudad de México, sin embargo, en aquellos años no tenía el nombre de Daniele Finzi Pasca en la mira, aunque seguramente había visto algo de él sin saber siquiera quién era el director (Rain de Cirque Eloize se presentó sin programa de mano ni mayor información. Ese fue mi primer acercamiento al trabajo de Daniele) Ahora conociendo su trabajo, no podía perder la oportunidad de ver la obra tan representativa.

Vino a México a un festival en Mérida. Siento que las fechas se anunciaron con poco tiempo, posiblemente aprovechando su presencia en Yucatán para enlazar más ciudades. En el Teatro de la Ciudad Esperanza Iris se presentó tres días, de miércoles a viernes. Al ser entre semana y con premura, creo que no llegó a toda la gente que pudiera interesarse, aunque vi con gusto que la tercer función estuvo completamente agotada.

La premisa, como lo indica Ponce de León, es sencilla: dos personas que se acaban de conocer (Daniele y un espectador) tratan de escapar volando del hospital donde se encuentran, en una habitación sin puertas ni ventanas.

Es clown en su máxima expresión: situaciones muy simples llevadas a puntos absurdos que causan risa. También es el teatro de la caricia en su estado más puro: tanto hace reír como puede hacer llorar. Vemos dos personas jugando con la imaginación, contando historias de cómo escapar de la realidad en la que están. El espectador poco a poco va entrando en el juego y comienza a proponer cosas.

En el trabajo de Daniele abundan las cosas que vuelan y objetos que caen. En este caso no los hay, aunque el plan de salir volando pudiera ser una primer mirada a ese tema recurrente.

Finzi Pasca de joven trabajó con enfermos de lepra en la India. Sunil fue un muchacho muy enfermo que estuvo a su cuidado, aferrándose a la vida 24 días aunque no esperaban que durara más de 24 horas. Con él, Daniele aprendió lo que sentaría las bases del teatro de la caricia. Al ver Ícaro y oír al personaje hablar de Augusto, su anterior compañero de habitación, solo pude pensar en Sunil y la historia personal de Daniele. Al hojear el libro de Ponce de León encontré precisamente el párrafo en que habla del dolor de Augusto, insertado al final de la relación de la muerte de Sunil. No pude evitar unas lágrimas.

Al momento de escribir la reseña, Daniele ha agradecido a México por tan bellas funciones y anunció que en 2026 traerán Titizé, la nueva producción de la compañía. Estaremos al pendiente. Mientras, vale la pena leer una vez más Daniele Finzi Pasca, Teatro de la Caricia por Facundo Ponce de León.

La última vez que la Compagnia Finzi Pasca estuvo en México fue en marzo de 2020, cuando todo el mundo comenzaba cierres por la pandemia. La temporada tuvo que cortarse para que los artistas pudieran regresar a casa antes de que se apretaran los cierres de fronteras. Cinco años después, recibimos con gusto esta nueva temporada.

Ícaro
Daniele Finzi Pasca
Duración aproximada: 90 minutos

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