musica

Concierto Navideño

El cierre de la Segunda Temporada de la Orquesta Sinfónica Nacional fue el 8 y 10 de diciembre en el Palacio de Bellas Artes con el tradicional Concierto Navideño. La reseña corresponde a la función del día 10, fecha en que se retiró uno de los violinistas después de 30 años en la institución. Un pequeño homenaje se llevó a cabo previo a la función, donde se le dedicaron palabras y la orquesta interpretó Las golondrinas.

El programa consistió en la Obertura de la ópera Hansel y Gretel de Engelbert Humperdink, Paseo en Trineo de Leroy Anderson, Troika de Sergei Prokofiev, Suite del Cascanueces, versión de Ellington y StrayHorn sobre la original de Chaikovski, Suite de villancicos de Eduardo Hernández Moncada y Selección de Villancicos Internacionales.

El programa fue corto, planeado para 60 minutos sin intermedio, se alargó un poco por el homenaje y el encore.

Paseo en Trineo, Troika y los villancicos fue lo que más disfruté. La separación entre la suite de Eduardo Hernández y los villancicos internacionales no fue clara. Lo que menos me gustó fue la Suite de Cascanueces a ritmo de jazz, en varios momentos no se parecía a la original. Prefiero una instrumentación clásica.

Entre los villancicos interpretados estuvieron: Noche de Paz, Pequeño pueblo de Belén, Oh, árbol de Navidad, Dios les dé una feliz paz, Cántico de Navidad, Cántico de las campanas y Las posadas. Este listado corresponde a la Suite de villancicos. El número listado como Selección de Villancicos Internacionales no se detalla en el programa, aunque recuerdo Señora Santana, que más que villancico es canción de cuna. Los villancicos me trajeron recuedos cuando de niño oíamos en Navidad dichos cantos en discos LP, este año decidí desenterrar algunos para oirlos de nuevo, con ese gis caractéristico en el audio.

Como encore se ofreció Aleluya del Oratorio del Mesías.

El concierto estuvo a cargo de Ludwig Carrasco en la Dirección Artística de la Orquesta, David Arontes, Director Coral. Gilberto Amaro, tenor y Coro del Conservatorio Nacional de Música.

 La salida del inmueble fue por las escaleras traseras del recinto, se me hizo raro, pues faltaban horas para la siguiente función en el inmueble, al menos sirvió para conocer otra parte del Palacio. El tenor Gilberto Amaro atravesó el pasillo de las escaleras y aprovechó para agradecer a los asistentes. Se llevó la simpatía del público.

Como ha sucedido en otras funciones: el público se comportó como en festival escolar, fotografiando y filmando el concierto sin importar que esté prohibido. Gritos de “mucho Fulano”, “arriba mi hijo” y cosas por estilo. Sé que es un gran logro que sus hijos canten en el Palacio de Bellas Artes pero no es un festival escolar. Al ser un programa corto no hubo intermedio, a pesar de estipularse “una vez iniciado no hay acceso” la gente continuó entrando bastante avanzada la función. De igual forma saliendo y regresando del baño. Cual festival escolar.

Estándar
musica

Novena Sinfonía

Los pasados días 27 y 29 de octubre, la Orquesta Sinfónica Nacional presentó la Novena Sinfonía de Beethoven.

El programa inició con Ceiba de Luz y Sombra, de Javier Álvarez (en memoria) concierto para fagot y orquesta creado en 2012 y estrenado en 2013. La fagotista que tocó por primera vez la obra y a quien fue dedicada la partitura es Wendy Holdaway, quien interpretó la pieza en esta temporada a la memoria del maestro Álvarez.

La obra en general no me gustó, el estilo me recuerda a Stravinsky, quien no me gusta. El trabajo del fagot es impresionante, no soy experto en música, pero me parece que no hay muchas obras con grandes solos para dicho instrumento.

Tras un intermedio, el plato fuerte del programa es la Novena Sinfonía “Coral” popularmente conocida por el cuarto movimiento que lleva la Oda o Himno a la Alegría.

Es la primera vez que oigo la Sinfonía en vivo, solo la conocía en grabaciones, de momentos sentía rara la instrumentación, pero puede ser porque estoy acostumbrado a una grabación donde los micrófonos y mezclas difieren de algo interpretado en vivo. Hubo momentos que me hicieron estremecer, aunque no tanto como lo imaginaba.

Al ser una obra muy popular, cuando se presenta los boletos suelen agotarse desde semanas antes. Recuerdo cuando era niño, mi papá quería comprar y no había localidades, de inmediato en la explanada de Bellas Artes se acercaron los revendedores a ofrecer a sobreprecio. Mi papá se fue muy enojado y no quiso hacerles el juego. Muchos años después, finalmente pude asistir a ver la obra, desafortunadamente, por motivos de salud, sin la compañía de mi papá.

Como siempre, me llama la atención que el público de Bellas Artes no sabe que no se aplaude hasta que termine la obra. Hubo aplausos al finalizar los dos primeros movimientos. Al terminar el tercero quedé sorprendido de que nadie aplaudió, un movimiento del director parecía indicar el silencio no solo a la orquesta, sino también al público. Fue bastante efectivo. Al finalizar el cuarto movimiento se llevaron la ovación que merecían.

La función a la que asistí fue la del viernes 27. La del domingo 29 fue transmitida en Radio Educación, sin querer mi papá la encontró cuando estaba comenzando la Sinfonía, por lo que la emisión radiofónica pudimos disfrutarla juntos. Efectivamente, fue diferente oírla en radio, no es lo mismo que en vivo, la forma en que están colocados los micrófonos influye. Nuevamente se oyeron aplausos donde no deberían e incluso “shhh” pidiendo silencio.

Como nota al margen: el viernes 27 la llegada al recinto fue un poco difícil, había mucho tráfico en la zona por las festividades en el Templo de San Hipólito. Al escribir la reseña, el 4 de noviembre, me entero que varios conocidos no pudieron llegar a la función de CEPRODAC con 4 Miradas de Inez debido al desfile de muertos que dejó inaccesible al Palacio, incluso sin metro. Solo queda ir cada vez más y más temprano y prevenirse por todo tipo de eventualidades y festejos que suceden en esta ciudad.

Orquesta Sinfónica Nacional, Segunda Temporada
Ceiba de Luz y Sombra (Javier Álvarez), Sinfonía núm. 9 en Re menor, op 125 Coral (Beethoven)
Ludwig Carrasco, director artístico
Wendy Holdaway, fagot
Coro de Madrigalistas de Bellas Artes
Carlos Aransay, director
Coro del Teatro de Bellas Artes
Rodrigo Elorduy, director huésped
Solistas: (27 de noviembre) Lucía Salas, Frida Portillo, Álvaro Anzaldo, Jehú Sánchez. (29 de noviembre) Akemi Endo, Rosa Muñóz, Josué Hernández, José Luis Reynoso
Duración aproximada: 1:30 horas

Estándar