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Le Quattro Stagioni

Opus 11 está por concluir su temporada de Le Quattro Stagioni (Las Cuatro Estaciones) de Vivladi. Se trata aproximadamente de 21 funciones repartidas en poco más de un mes en La Capilla Gótica del Centro Cultual Helénico. Cada presentación dura dos horas.

Un grupo de aproximadamente 11 músicos interpretan la emblemática obra de Vivaldi, con comentarios de Juan Arturo Brenan y breves explicaciones de algunos instrumentos con una pieza solista de dicho instrumento.

Lo que no me gustó:

La temporada no ha sido en los mismos días cada semana. El acceso es lento ya que los asientos no están numerados cada uno, el público estaba adivinando cuál sección era qué. Hay poco personal para acomodar y ellos mismos constantemente cuentan las butacas por falta de numeración (ese asiento es el 10 … 11,12,13,14, el suyo es el 15 de ahí) La numeración la tienen al revés de como se ve en el mapa de compra (Compré extrema derecha y quedé en extrema izquierda) Los boletos solo pueden adquirirse en Boletia, al precio que se está viendo inicialmente, hay que sumarle casi 20% de cargos. Los nombres de las secciones son engañosos, como llamarle Mezzanine o Palco a asientos que están al mismo nivel que las filas de adelante.

Lo que más me desagrada: Estoy viendo que, para la última semana de la temporada, los precios base aumentaron más de 20%.

Lo que me hubiera gustado: Programas de mano, aunque sea QR.

Lo que me gustó:

El evento es muy ameno. La compañía trata de recrear Las Cuatro Estaciones como debió sonar originalmente, con un grupo pequeño de cuerdas y no con una orquesta sinfónica completa como estamos acostumbrados hoy en día. Más un concierto de cámara.

La compañía trata de ilustrar al público y para ello se da una introducción a la obra. Toda la vida pensé en Las Cuatro Estaciones como una sola obra de cuatro movimientos, cuando en realidad son cuatro conciertos de tres movimientos cada uno. Juan Arturo Brenan es el encargado de dar datos históricos antes de cada uno de los conciertos, es decir, antes de cada una de las estaciones. Se hace saber a la audiencia que la obra va acompañada de sonetos indicados en lugares muy precisos de la partitura, por lo que es una obra programática con elementos narrativos.

Se interpretan pequeños fragmentos para que podamos identificar pasajes de los sonetos: el cucú, el pastor dormido con su perro al lado, la tormenta con granizo, la cacería, el resbalar en el hielo, entre otros.

También, entre cada concierto, un integrante de la agrupación explica alguno de los instrumentos no tan conocidos: laúd, viola da gamba y clavecín.

El recinto, al ser una capilla le da un toque especial al concierto. Por las mismas características del lugar comprendo que no se puede hacer mucho escalonamiento en los asientos, por lo que, para dar una mejor visibilidad a toda la audiencia, el escenario es en el centro, los músicos tocan en círculo, por lo tanto les estamos viendo la espalda. No es propiamente un concierto para ver, sino para escuchar.

Recomiendo mucho el evento, pero no como para pagar un precio inflado este fin de semana. Me parece mala práctica aumentar de precio confiando en la demanda que puede causar el fin de temporada. Es muy probable que el próximo año haya más presentaciones por el 500° aniversario de la publicación de la partitura.

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